Vida del primer presidente de Cuba: Tomás Estrada Palma
Es imposible creer que Tomás Estrada Palma pasara tanto tiempo fuera de Cuba como exiliado y, sin embargo, se convirtiera en el primer presidente de Cuba libre, cuando se izó la bandera cubana en toda la isla, y se bajó la norteamericana, el 20 de mayo de 1902.
El libro Antes de Cuba libre: el surgimiento del primer presidente Tomás Estrada Palma (Editorial Betania, 2015), de la doctora en filosofía y profesora emérita de la Universidad de Montclair, en New Jersey, Margarita García, recuerda precisamente la vida de Estrada Palma anterior a la presidencia, aunque creo que le falta ahora escribir el segundo, el que se refiere a la etapa como primer presidente de la República de Cuba.
García lo presentó en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS), de la Universidad de Miami, con los comentarios de Anolan Ponce, columnista de el Herald, y de Ángel de Fana Serrano, dirigente del Movimiento Demócrata Martiano.
El escritor y periodista Carlos Alberto Montaner la sometió a un cuestionario ejemplar, que hizo que la autora confesara sobre sus fuentes, su trabajo y sus opiniones sobre la vida del primer mandatario electo de Cuba. El libro muestra fotos muy originales y documentos inéditos.
Estrada Palma recorrió la isla antes de su toma de posesión, con vítores, palmas y bandera, en todas las ciudades y carreteras y la autora lo muestra. Están los datos de Estrada Palma como niño, luego en la manigua cubana, en la prisión en España, en su breve estancia en París, en Honduras, en su escuela en el Central Valley, de Nueva York, y finalmente en la ciudad de Nueva York como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, elegido a la muerte de José Martí en la guerra en Cuba.
Sin embargo, uno se pregunta por qué el general Bartolomé Masó tuvo que dejar sus aspiraciones a la presidencia, frente a Estrada Palma, y fue probablemente porque se oponía a la Enmienda Platt y, en general, a los intereses norteamericanos. Mientras que Estrada Palma fue el que firmó la concesión de la base de Guantánamo a perpetuidad a Estados Unidos en 1903. También pidió la ayuda norteamericana en su segundo mandato, renunciando en 1906, lo que llevó a una intervención militar de 5,600 militares norteamericanos en lo que se llamó la Segunda Ocupación de Cuba, permitido por el Tratado de Relaciones Cubano – Americanas, que también él había firmado en 1903. Charles Magoon fue gobernador durante ese tiempo, nada menos que de 1906 a 1909. Esta es la razón que se dio para que la estatua de Estrada Palma en la Avenida de los Presidentes en La Habana fuera tumbada por los revolucionarios de Fidel Castro.
El libro de García pinta una época más ideal de Estrada Palma. Y un recibimiento de los cubanos esperanzados en 1902, que lo eligieron sin que él hiciera ninguna campaña política, al igual que sucedió con Domingo Faustino Sarmiento en la Argentina.
Ponce especificó en su presentación que la investigación de García va “hasta el color de los calcetines de ese hombre”, es también un panorama de la vida en aquella época. Peleó en la manigua en la Guerra de los Diez Años, donde también fue Presidente de la República en Armas. Era calmado y austero, y un gran educador, dijo García, y quería que los cubanos no repitieran lo que había sucedido en otros países latinoamericanos, quería crear una escuela de civismo para los cubanos. En Bayamo ya enseñaba a leer y a escribir a los guajiros.
Al terminar la guerra se había retirado a su casa y escuela en Central Valley. En esos tres años que duró la guerra, este patriota vivía en la ciudad de Nueva York los días entre semana en un cuartito de soltero y luego iba los fines de semana a su casa, porque hacía de todo: recaudaba dinero con bonos para después de la guerra, y hacía cabildeo con periodistas y políticos, sobre todo, en la época de la reconcentración de Valeriano Weyler en Cuba.
El Generalísimo Máximo Gomez, a quien le pidieron que fuera presidente, no aceptó la presidencia, porque él no era cubano de nacimiento, y se fue a buscar a Estrada Palma, reuniéndose con él en el Waldorf Astoria de Nueva York, en 1901.
Este libro de Margarita García es la delicia de cualquier admirador de la historia. Tiene todos los datos con lujo de señales, fechas, anécdotas y descripciones. De cómo prendieron a Estrada Palma y él creyó que lo iban a ejecutar, en la Guerra de los Diez Años, cómo lo sacaron en barco por Gibara, 25 años antes de que volviera por ese mismo puerto como Presidente de la República. De su ida a Honduras, su boda, su trabajo como maestro. En fin, todo lo que se quiera saber de ese prócer, y de su época. Y con una bibliografía ejemplar como le corresponde a un libro de esta naturaleza, académico y narrativo a la vez, muy completo.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2016, 0:57 a. m. with the headline "Vida del primer presidente de Cuba: Tomás Estrada Palma."