España, cambios de perspectiva
Para todos los que viajamos a España de modo regular las noticias sociales y políticas son desalentadoras. El desempleo de los jóvenes es mucho mayor que el desempleo general que anda por un fluctuante 24 por ciento. Mientras tanto, los medios se llenan todos los días de noticias de gobernantes, lo mismo del Partido Popular que del Partido Socialista Obrero Español, y hasta de la realeza, que han robado al tesoro público y a Hacienda, y luego escaparon con sus fortunas mal habidas a paraísos fiscales. Aún varios encausados están en procesos de diverso grado sin decisiones finales, porque la justicia en España parece seguir el refrán de “las cosas de palacio van despacio”.
El descontento del pueblo ha traído como consecuencia el deseo irremediable de barrer con todo lo habido. Tenemos la experiencia en toda Latinoamérica que cada vez que se han dado escenarios de desbande moral o civil los ciudadanos lo han resuelto lanzándose a experimentos exagerados que no hacen más que traer lo inesperado. Esto lo describió muy bien el escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán, novelista y dramaturgo de la Generación del 98, que comenzó de joven su carrera de escritor como periodista en México. Años más tarde escribiría su mejor obra, la novela esperpéntica Tirano Banderas (1926) sobre un dictador hispanoamericano. El tema lo perfiló como una especie de rueda fatídica, ya que el liberador de un país que tiene un tirano odioso, se convierte en nuevo caudillo, un nuevo traidor a la libertad.
El tema del caudillo en literatura ha regresado, pero aun más en España, donde los escritores y hasta las series de televisión de los últimos años han estado revisando la historia que se silenció al morir Francisco Franco en 1975. Por ejemplo, Amar en tiempos revueltos fue una telenovela ambientada en la Guerra Civil Española y los primeros años del franquismo inspirada en la serie catalana Temps de Silenci, que se empezó a exhibir desde 2005 y hasta 2012 y aún se pueden ver sus capítulos en la TV. La serie comenzaba en 1936 y llegó hasta 1957. Y ahora la nueva El Ministerio del Tiempo, cuyo capítulo tercero el lunes pasado tuvo una representación esperpéntica de Franco en su encuentro con Adolfo Hitler, también explora la historia sin tapujos, y hasta con sorna.
Hay que revisar una especie de recambio en España que ha comenzado desde hace unos cuantos años. En el 2007 entrevisté a la escritora madrileña Almudena Grandes por su novela El corazón helado, en la que se refleja que se están gestando una serie de cambios sociológicos en un país que en su momento crucial decidió borrar el pasado y hacer silencio. Pero los nietos, y al parecer ahora los bisnietos, han querido recordar. Se llama la “memoria histórica”. Y la literatura se ha hecho eco en varias obras.
“La escribí [El corazón helado] para averiguar de dónde veníamos”, me dijo Grandes para el Nuevo Herald, “esta novela tiene un componente de explicarnos a España o de explicarme yo a España, que es un país tan complicado, sobre todo la España del siglo XX. En España hubo un silencio espantoso y raro. Lo opuesto a lo que hacen los judíos y los alemanes. Los que hicieron la guerra: el silencio. Los vencidos no quieren recordar lo que han perdido. Los vencedores tampoco hablaron”.
Grandes leyó desde el 2002 más de 200 libros sobre la Guerra Civil Española y entrevistó a protagonistas y familiares que contaron las numerosas historias de aquella época.
También de esos años, en 2006, es la obra Os libros arden mal / Los libros arden mal, una novela del escritor gallego Manuel Rivas, autor del relato La lengua de las mariposas, en el que se basó José Luis Cuerda para filmar la película del mismo nombre de 1999. En ella un niño se vuelve contra su maestro y todo lo que este le ha enseñado siguiendo las consignas nuevas de los que vencieron en el pueblo. En la película se reflejan las injusticias durante el franquismo vistas desde el ambiente de una escuela. En el 2012, Rivas publicó As voces baixas (Las voces bajas), una autobiografía que recuerda la supervivencia familiar en la época del franquismo.
Todo esto va dando terreno fértil para fenómenos sociológicos que se están viviendo en España, y que fundamentan un sentimiento general de rechazo a unas fórmulas que fueron creadas precisamente por el gobierno de Franco. La corrupción que se ha derivado muchos años más tarde a todos los niveles es un caldo de cultivo para la rebeldía contra el status quo.
Las actitudes de movimientos al parecer repentinos en España se pueden comparar en estilo con las revueltas de la década de 1960 en Estados Unidos contra el establishment. Aunque en aquella época no se buscaba el poder, sino lo contrario, el rechazo al poder político. Esta podría ser una etapa de contracultura en España, aunque de diferentes signos. Habría que hacer un análisis al estilo del libro The Greening of America (El reverdecimiento de América, 1970) de Charles A. Reich, que es sobre la contracultura de los años 60 y sus valores. Describía una transformación sociológica en Estados Unidos, pero también destacaba las marcas simbólicas en los grupos, como los jeans, los chalecos, los blusones sueltos y el pelo largo en las mujeres, y cogido atrás en pony tails para los hombres, la barba, y por supuesto el consumo de marihuana y la música rock.
Pero lo más significativo de aquella rebeldía fue la protesta contra la guerra de Vietnam –que incluyó irónicamente al presente Secretario de Estado norteamericano John Kerry. El se rebeló precisamente por la corrupción que vio en Vietnam y la falta de transparencia del gobierno. Kerry es además un ejemplo de adónde llegó un emblemático de la contracultura.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de marzo de 2015, 5:00 a. m. with the headline "España, cambios de perspectiva."