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‘Perseverancia’ triunfa en Miami. Documental sobre Tomás Sánchez invita a explorar el arte cubano

En un momento en que todo lo que arroja Cuba al mundo es tristeza, llega el documental Perseverancia, sobre la vida y la carrera del pintor Tomás Sánchez, que representa lo contrario: el triunfo de la vida y el arte de un cubano en libertad.

Es una cita que no pueden perderse en el Festival de Cine de Miami este domingo 19 de abril en el Silverspot Cinema del downtown de Miami.

Desde otro verde majestuoso que no es el de su isla, en Costa Rica, el país que acogió y sirve de estímulo a un hombre espiritual, un artista grande y a la vez sencillo, Sánchez abre las puertas de su estudio, de su finca, del mundo que ha personalizado para construirse otra patria, que es la de la belleza.

Es difícil imaginar alguien mejor que el cineasta mexicano Juan Carlos Martín, amigo de Sánchez desde hace 40 años, para explorar el lado más íntimo del artista. Martín se va hasta Perseverancia, el central azucarero en la provincia de Las Villas donde nació Sánchez, para trazar el origen de su pasión por la pintura y la influencia de su mamá, también artista.

Lo hace a través de las voces de sus vecinos y familiares, de quienes lo vieron crecer y hoy lo tienen en alta estima como el gran artista que es, y a la vez como alguien que siempre será un niño más que correteaba por el pueblo.

Perseverancia construye la infancia y adolescencia del pintor en una combinación de imágenes verdaderas y escenas dramatizadas. Tiene un tono de afecto que acaricia y que tanta falta hace al mundo en este momento.

Cuando hablan artistas como José Bedia y Gustavo Pérez Monzón; galeristas, coleccionistas y expertos como Jorge Sorí, Carol Damian y Ramón Cernuda, lo hacen con el conocimiento y la precisión que amerita la carrera del artista. Y también con la admiración y el cariño que Sánchez se ha ganado.

“Nunca he visto a nadie que le den tantos abrazos”, dijo el crítico de cine Alejandro Ríos, que coordina el programa Spotlight on Cuba, sobre la bienvenida que le dieron a Sánchez en el Festival en la primera presentación del documental el 13 de abril. Fue tan popular que decidieron abrir otra sesión para mostrar el documental otra vez este domingo.

Tomás Sánchez con Juan Carlos Martín, director de ‘Perseverancia’, en México.
Tomás Sánchez con Juan Carlos Martín, director de ‘Perseverancia’, en México. / Rafael Bautista Hernández Foto de cortesía

Martín dice que para él Sánchez es como “una especie de maestro espiritual y que la espiritualidad es un arma de resistencia en tiempos difíciles”. Y no le falta razón. Los paisajes de Sánchez tienen la virtud de trasmitirnos la calma y también de alertar sobre la huella que deja el hombre en la naturaleza. No se queda el espectador indiferente cuando observa un cuadro de Sánchez, como tampoco se quedará al disfrutar de Perseverancia.

Me encantó verte en tu estudio en Costa Rica, es una experiencia muy especial que se siente y a la vez muy íntima. ¿Qué significan ese espacio y ese país en tu carrera como artista? ¿Hay algo de lo que pasa allí que quedó fuera del documental?

Yo me enamoré de Costa Rica, en gran medida por la cantidad de naturaleza tan accesible, tantos paisajes diferentes, lo mismo una laguna que un volcán, una playa o una montaña. Costa Rica es una inspiración constante, también por la amabilidad de la gente. Algunas de las personas que trabajaron en la construcción de mi casa pasaron luego a ser empleados permanentes y llevan conmigo casi 30 años ayudándome a proteger el lugar en donde vivo.

Tuve la suerte de conseguir un terreno, un cafetal que colindaba con un bosque de montaña. Decidí reforestar el terreno desde mi estudio hacia atrás, hasta el río Catalina, que hace de límite natural del mismo por uno de sus lados (Catalina, como mi madre, que es muy auspicioso), y por el otro se unió a ese bosque de montaña que antes mencionaba. Se ha ido poco a poco reforestado con especies nativas y otras que no dañan el suelo o el ecosistema del lugar, y así la casa, pero sobre todo el estudio, se sienten inmersos en la naturaleza.

El documental ‘Perseverancia’ ofrece una ventana íntima al proceso creativo del pintor cubano Tomás Sánchez en su estudio de su finca en Costa Rica. Se muestra el domingo 19 de abril en el Silverspot Cinema del downtown, como parte del Festival de Cine de Miami.
El documental ‘Perseverancia’ ofrece una ventana íntima al proceso creativo del pintor cubano Tomás Sánchez en su estudio de su finca en Costa Rica. Se muestra el domingo 19 de abril en el Silverspot Cinema del downtown, como parte del Festival de Cine de Miami. / Julián Trejos Foto de cortesía

Al mismo tiempo, el lugar está suficientemente cerca del centro de San José como para permitirme ser parte de la vida cultural del país: participo en exposiciones, visito museos, galerías y estudios, voy al teatro. Creo que mucho de lo que pasa en Costa Rica se intuye en el documental: mis amaneceres, mi rutina diaria en el jardín o el estudio, pero por supuesto es imposible abarcar en 108 minutos lo que ha pasado a lo largo de esos años en ese país.

¿Cómo se sintió volver a los recuerdos de infancia y juventud para este documental? En retrospectiva, ¿hay algo que hubieras hecho distinto?

No estuve en Cuba para las grabaciones del documental, pero que se grabara en mi pueblo y que la gente participara en él, y ver la forma en que recordaban a mi familia, a mi hermano y a mis padres con tanto cariño, me conmovió mucho. Ver la espontaneidad de personas como Julio Argudín, quien fue mi compañero de juegos, me llenó de mucha alegría, así como ver a mi prima Yania Requeiro (recientemente fallecida) ser la guía por los espacios de mi infancia, como la escuela y donde solía estar mi casa.

Pero también hubo mucha impotencia, porque el pueblo de Perseverancia está en ruinas, las calles destruidas, el ingenio demolido; todo eso me llenó de profunda tristeza.

De igual modo, con respecto a esto no cambiaría nada. Creo que el documental es un acierto en los aspectos que toca de mi vida y creo que está impecablemente dirigido por alguien que me conoce y que tuvo un acercamiento muy generoso y respetuoso a la misma.

¿Cuáles son los recuerdos más importantes que tienes de tu infancia en Perseverancia?

Perseverancia era un batey bellísimo; desde la hilera de árboles que enfila el camino hacia el mismo, cada rincón, cada parque, cada jardín eran cuidados con esmero. Recuerdo tener muchos amigos con los que íbamos juntos a la escuela, también ir a pescar con mis padres a la Laguna de Baracaldo, siempre en contacto con la naturaleza.

El documental recrea la infancia de Tomás Sánchez en el central Perseverancia en escenas dramatizadas y también recoge testimonios de vecinos y familiares del pueblo.
El documental recrea la infancia de Tomás Sánchez en el central Perseverancia en escenas dramatizadas y también recoge testimonios de vecinos y familiares del pueblo. / Foto de cortesía

Pero tal vez lo que recuerdo con más afecto es cómo la gente del pueblo lo cuidaba a uno: los niños crecíamos en un ambiente de mucha protección. Pienso en mi mamá cantando, mis tíos cantando, las reuniones de familia que de alguna manera se convertían en veladas culturales cuando aún no había televisión: unos recitaban sus poesías, otros cantaban sus décimas, mi padre tocaba el tres y la armónica, se contaban historias, se hacían bromas a los vecinos. Fue una forma y un espacio muy plenos para crecer.

¿Cómo era La Habana y el ambiente artístico de tu juventud?

La Habana, incluso hoy, con la precariedad que enfrenta el país, siempre ha sido una ciudad con mucha efervescencia cultural. En esa época en que fui para La Habana, el cine cubano empezaba a desarrollarse, había muy buen teatro y creo que, una vez que estuve en la Escuela Nacional de Arte, la convivencia con los músicos, los estudiantes de danza y otras manifestaciones nos abrió muchas posibilidades y, en gran medida, nos hizo más cultos a muchos de nosotros.

Tener la oportunidad, para un artista en ciernes, de tener interlocutores como Antonio Vidal, Antonia Eiriz, profesores como Sergio Benvenuto o Félix Beltrán era extraordinario.

Igual se sentían las contradicciones de un país que iba despuntando en sus espacios educativos para el arte, pero que también limitaba la creatividad en otros. Justo en esos momentos el Grupo Los Once enfrentaba problemas con los funcionarios de cultura por su incomprensión hacia la abstracción (por no ser representativa del proceso revolucionario que estaba ocurriendo) y muchos de esos artistas se fueron del país. Los funcionarios abogaban por un realismo socialista, mientras las tendencias, el mundo y la libertad de expresión miraban hacia otro lado.

Las nuevas generaciones tienen sus propios afanes y van olvidando lo que le tocó a la de ustedes. ¿Qué fue lo más duro que tuviste que enfrentar?

Creo que el documental abarca muy bien esos aspectos. Enfrentarse a la incomprensión, ser castigado por interesarme en la filosofía oriental y en el yoga, ser marginado, acusado de agente de la CIA, detenido por la policía política, todo eso fue muy duro para mí como joven artista, pero cuando lo digo en voz alta, mucho de eso no ha cambiado para las nuevas generaciones.

Puede ser muy violento que digan que tu incursión en algo tan inofensivo como la experiencia de la meditación quiera subvertir el objetivo de la Revolución de construir el hombre nuevo a imagen y semejanza de Ernesto Guevara.

Quizás la mayor diferencia es que en mi época la decepción no estaba tan generalizada y sí te sentías más aislado, y el rechazo de muchos de tus contemporáneos era mayor. Tuve que soportar que compañeros míos cruzaran de acera cuando me veían en la calle, aunque hoy puedo decir sin temor que los he perdonado.

Esa entrada en el yoga, su descubrimiento, tiene un rol especial en el documental. ¿Cómo te moldeó el yoga y cómo te sigue ayudando hoy?

Desde muy joven estuve muy interesado en la religión y, después de ello, en la filosofía. En las escuelas solo se ahondaba en la filosofía marxista y yo intuía que había todo un universo en la filosofía oriental al que yo no estaba teniendo acceso.

Empecé a practicar yoga en un momento muy difícil de mi vida, a partir del libro de Hatha Yoga Por siempre joven, por siempre sano, de Indra Devi. Bajo esa guía tuve mis primeras experiencias de meditación y también me sentí alentado por otras lecturas; mi amigo el músico Armando Rodríguez, que hoy vive en Miami, me presentó Autobiografía de un yogui, de Paramahansa Yogananda, en medio de una escuela al campo en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud) en 1970.

Nos dieron unos días libres para ir a La Habana y fui a la Sociedad Teosófica. Allí conocí a alguien que me indicó donde estaba la Fraternidad para la Realización del Ser (Self-Realization Fellowship), que es un centro de yoga que existe en Cuba y ha sobrevivido a todos los intentos por cerrarlo.

Desde ese momento —hace ya 56 años— he estado practicando yoga; ahora bajo una línea de meditación que viene de la tradición del shivaísmo de Cachemira. En esa línea de meditación he encontrado mi camino y participo de los retiros espirituales, tomo cursos constantemente y tengo a mi maestra espiritual, mi guru. Actualmente, en mi casa funciona un grupo de canto y meditación y sostener esa comunidad me mantiene muy activo en mi práctica.

La pasión del pintor Tomás Sánchez por la naturaleza es uno de los aspectos que cautiva del documental ‘Perseverancia’, del realizador mexicano Juan Carlos Martín, quien ofrece un retrato exhaustivo del pintor cubano en su entorno en Costa Rica.
La pasión del pintor Tomás Sánchez por la naturaleza es uno de los aspectos que cautiva del documental ‘Perseverancia’, del realizador mexicano Juan Carlos Martín, quien ofrece un retrato exhaustivo del pintor cubano en su entorno en Costa Rica. / Julián Trejos Foto de cortesía

Me llama la atención que Miami no figura en el documental, aunque fue también tu lugar de residencia. ¿Hay alguna razón por la que dejas afuera esa etapa de tu vida y carrera?

Tal vez no se siente de manera explícita, pero Miami aparece en el documental a través de todas las personas que allí fueron entrevistadas, como el artista José Bedia, Jorge Sorí, quien fue mi galerista, la curadora y crítica de arte Carol Damian, el galerista Ramón Cernuda y mis entrañables amigos Raúl Hernández y Julio Taquechel.

Miami es el lugar al que llegué desde México, en un año en el que también llegaron alrededor de 60 artistas cubanos, algunos de ellos miembros de Volumen Uno. Le debo mucho a esta ciudad, que hoy considero la verdadera resistencia de la cubanía.

Tal vez, por las características de la edición, se siente desplazada ante otros lugares, pero no es así para mí. Aquí me sentí libre y aquí me aguardan siempre algunos de mis más importantes afectos.

Uno de los grandes aciertos de Perseverancia es insertarte entre tus predecesores y, a la vez, marcar la huella que dejas en colegas y alumnos. ¿De quién fue la idea? ¿Cómo te sientes en esa posición entre tus maestros y tus alumnos?

Cuando fui profesor tenía casi la misma edad de mis alumnos; de hecho, siempre cuento que entre los que participamos en Volumen Uno, siete fueron mis estudiantes. Siempre me sentí más identificado con la generación que venía detrás de mí que con mi propia generación, también porque en mi época difícil de marginación, de ellos, solo Ernesto García Peña y Pedro Pablo Oliva mantuvieron contacto conmigo.

Me sentí más apoyado por la generación que me sucedía y nunca es suficiente para agradecer a Rogelio López Marín (Gory), quien me permitió trabajar en su estudio en aquellos años y cuya familia me acogió como parte de ella.

No hubo una intención deliberada de mi parte de situarme ahí donde sugieres, tal vez es algo que se concluye en la historia de mi propia vida y que el director del documental tuvo a bien reflejar.

Sí puedo decir que en mis años de estudiante siempre sentí a Antonia Eiriz, a Servando Cabrera Moreno, a Antonio Vidal, como mis amigos e interlocutores. Artes Plásticas, en la Escuela Nacional de Arte, era un lugar entrañable porque esa frontera era difusa y lo que se sentía con esos artistas era una gran complicidad.

Sobre las generaciones más jóvenes, me encanta estar en contacto con ellos, aprendo mucho y, a la vez, trato de transmitirles todo lo que he aprendido en estos años de bregar por el camino del arte. Trato de ser tan generoso con otros como muchos lo fueron conmigo.

Ahora queremos seguir viendo documentales de pintores cubanos. ¿Sobre qué otros pintores cubanos te gustaría ver un documental y por qué?

Es muy difícil decirlo, porque hay tantos artistas cubanos extraordinarios, tantos que no gozan del debido reconocimiento y otros cuyas vidas son tan prolíficas e interesantes que han marcado generaciones. Pienso sobre todo en Antonia Eiriz, mi maestra, a quien considero una de las artistas expresionistas más importantes de todos los tiempos, a la altura de un Bacon. Pienso en el excelente artista y diseñador que fue Umberto Peña, el pintor Guido Llinás, pero también me gustaría ver reflejada así la vida intensa de un artista e investigador como José Bedia, la de Flavio Garciandía, Gustavo Pérez Monzón, Pedro Pablo Oliva o Manuel Mendive.

La Fundación Los Carbonell hizo recientemente un documental magnífico sobre Servando Cabrera Moreno y siento que aún se puede decir mucho más sobre ese ser tan generoso que fue Servando.

¿Cómo imaginas el próximo acto en la vida y la carrera de Tomás Sánchez?

Ya pronto cumpliré 78 años y me siento bien y con ganas de trabajar. Quiero aprovechar para enriquecer mi colección personal, disfrutar más la naturaleza, incrementar mi actividad como ecologista, mantener mi relación con las jóvenes generaciones de artistas. Y pintar. Si hay un próximo acto, es ese: seguir pintando.

Perseverancia se presenta el domingo 19 de abril, 3:15 p.m., en el Silverspot Cinema, 300 SE 3 St., sala 12, miamifilmfestival.com/program/event/perseverancia-un-ensayo-documental-sobre-tomas-sanchez/

Cartel del documental ‘Perseverancia. Un ensayo documental sobre Tomás Sánchez’.
Cartel del documental ‘Perseverancia. Un ensayo documental sobre Tomás Sánchez’.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2026, 0:21 p. m..

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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