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Vuelo 495’, el misterioso fin de un avión cubano


La foto del 2008 fue tomada en Saint Brendan Catholic Church, de Miami, durante una misa de recordación de la tragedia del vuelo 495. De izq. a der.: Miguel Medrano, María Bry de Medrano y Patricia Pita, hijo, viuda e hija de Ruskin Medrano, el capitán de Cubana de Aviación que también pereció en la Bahía de Nipe; Felícita González (madre de Omara) y los sobrevivientes Osiris Martínez y Omara González.
La foto del 2008 fue tomada en Saint Brendan Catholic Church, de Miami, durante una misa de recordación de la tragedia del vuelo 495. De izq. a der.: Miguel Medrano, María Bry de Medrano y Patricia Pita, hijo, viuda e hija de Ruskin Medrano, el capitán de Cubana de Aviación que también pereció en la Bahía de Nipe; Felícita González (madre de Omara) y los sobrevivientes Osiris Martínez y Omara González. el Nuevo Herald

“El vuelo 495 de Cubana de Aviación salió de Miami a Varadero el primero de noviembre de 1958 y nunca llegó a su destino en Cuba”, reza la nota de presentación del libro del periodista colombiano Gerardo Reyes, basado en el primer secuestro en la historia de la aviación estadounidense.

Vuelo 495 (Grijalbo, 2015) resume en 233 páginas una tragedia ignorada durante más de medio siglo que cobra vida a través del testimonio de sobrevivientes, familares de las víctimas y vecinos del escenario de los hechos.

¿Quiénes fueron los verdaderos responsables de aquel acto de piratería?

¿Los cinco jóvenes que pertrecharon la nave con armas y municiones y en pleno vuelo cambiaron su ropa de civil por el uniforme de la guerrilla de Fidel Castro?

¿Los secuestradores actuaron por su cuenta, o recibieron órdenes de Castro y su hermano Raúl desde la Sierra Maestra?

¿Por qué la prensa de la época apenas se hizo eco de la noticia?

Para dar respuesta a tantas interrogantes, Reyes, que en la actualidad dirige el equipo de investigación de la cadena Univisión, se sumergió en una pesquisa fascinante de la que aún no se vislumbra el final.

La historia buscaba un autor

La historia clamaba por un exhumador, invitaba por todos lados a rescatarla. Y sin premuras porque pocos la habían contado, pocos la habían investigado y pocos habían condenado su desenlace demencial”, expresó Reyes a el Nuevo Herald desde su casa de Los Roads, al suroeste de Miami.

“El triunfo de la revolución cubana le dio una injusta sepultura a esta tragedia. No se volvió a hablar de los muertos, los desaparecidos, ni de los piratas irresponsables del Movimiento 26 de Julio”, afirmó Reyes, de 57 años, tras recordar que cuando entrevistó a una de las pasajeras del avión, Omara González, que escapó de la muerte apoyándose en su primo Luis Sosa y en una maleta en las aguas colmadas de tiburones de Bahía de Nipe, ésta le manifestó que le parecía insólito que un periodista colombiano, y no un cubano, se interesara en una historia que ella le había contado a muchos paisanos.

¿Hubo impunidad?

En sus primeras indagaciones, Reyes descubrió que la más “generosa cobertura de la caída del avión de Cubana de Aviación, que llevaba 20 personas a bordo, era un amplio reportaje politizado de la revista Gente, de Cuba”. Y que el secuestro ni siquiera estaba registrado en las enciclopedias como el primero en la historia de la aviación estadounidense.

“Además del olvido, también hubo impunidad”, agregó el periodista, señalando que en aquel momento histórico el gobierno de Estados Unidos le hacía guiños a la revolución cubana y el exilio antibatistiano de Miami estaba financiando a Fidel Castro.

Reyes es el autor de los libros Julio Mario Santo Domingo: biografía no autorizada, Nuestro hombre en la DEA, Made in Miami, Periodismo de investigación y coautor de Los dueños de América Latina. En Vuelo 495 abordó por primera vez la temática cubana.

“Espero que no sea la última”, confiesa el autor. “Cuba tiene muchas historias como estas que están esperando por un escritor”.

Si tuviera que ponerle un punto de partida, Reyes considera que la investigación comenzó en abril del 2002, cuando conoció a Omara González en su casa de Miami.

[Vuelo 495] es uno de esos libros que no tienen edad, de los que se van curando en un folder de computador sin fecha de expiración. Uno sabe que el material esta ahí. Pero de pronto aparecen novedades que lo reviven”, dijo en alusión al testimonio de un hombre que vivía en Preston, un pueblo de Mayarí, en la región oriental de la isla, cercano a la catástrofe, que le relató el caos que se produjo la noche en que el turbohélice pasó a baja altura encendiendo y apagando los reflectores.

Lo más difícil

“La dificultad siempre fue obtener la evidencia definitiva que comprometiera a Edmundo Ponce de León, uno de los pasajeros, en el secuestro del avión”, apuntó Reyes. “Los indicios eran numerosos. Tenía documentos del gobierno de Estados Unidos que lo identificaban como tal en los días posteriores a la caída del avión; los testimonios de la prima, de Omara; los señalamientos de una hermana a través de su abogado y algunas contradicciones en la versión que el propio personaje me dio. No sé cuánto alcanzaron a avanzar sobre este aspecto los agentes del FBI que reabrieron la investigación con miras a arrestarlo”.

Nunca sintió miedo

En Ciudad conspiración, segundo acápite de Vuelo 495, Reyes hace un recuento de un sinnúmero de complots generados en Miami. Lo que podría hacer temer a quien lo lee por el destino del autor, como ocurre con las buenas novelas policíacas. Sin embargo, el periodista aseguró que no había nada que temer, pese a que estaba abordando un hecho repleto de sombras.

“Cuando publicamos en The Miami Herald y el Nuevo Herald la historia que identificaba a Edmundo Ponce de León [como uno de los secuestradores] pensé que la reacción del exilio contra el personaje podría ser similar a la ola de protestas que se han producido cuando se descubren cómplices del régimen de Castro en Estados Unidos. Pero en este caso no hubo ni una sola protesta pública”, recordó Reyes, que trabajó en los artículos junto con los reporteros Alfonso Chardy y Michael Sallah.

¿Cubana de Aviación fue cómplice?

A Reyes también le pareció curioso que entre todos los testigos que fueron apareciendo a medida que se publicaban los reportajes sobre el secuestro, ningún ex empleado de Cubana de Aviación, residente en Miami, lo llamara para darle su versión.

La cantidad de obstáculos que el personal [de Cubana de Aviación] le puso a Osiris Martínez, su esposa y sus tres hijos para abordar el avión es algo sospechoso, pero no tengo prueba

Gerardo Reyes

El testimonio de Osiris Martínez, otro sobreviviente, cuya familia también pereció en la bahía, asegura que en el despacho de Cubana de Aviación de Miami sabían lo que se estaba gestando.

“La cantidad de obstáculos que el personal [de Cubana de Aviación] le puso a Osiris Martínez, su esposa y sus tres hijos para abordar el avión es algo sospechoso, pero no tengo ninguna prueba”, admite el periodista, quien asume, que por tratarse de un grupo con niños, la aerolínea quería impedir males mayores. “Con seguridad tuvo que haber complicidad para permitir que los piratas guardaran las armas y los uniformes en un compartimento debajo del pasillo del avión”.

“El gobierno de Estados Unidos fue muy suave”

En los documentos que Reyes consultó aparecieron líneas sin desclasificar; cuyos contenidos podrían dar pie a reescribir el libro.

“Al menos me servirían para agregar cosas nuevas a una próxima edición”, aseveró el escritor, que sostiene que “el gobierno de Estados Unidos fue muy suave ante esta calamidad, pese al antecedente que marcó”.

“El secuestro fue el comienzo de la piratería aérea en este país y los secuestradores lo pregonaron durante el vuelo. La prensa americana también fue tersa, salvo uno que otro periodista que protestó por la escasez de información que salía de la embajada de Estados Unidos [en La Habana]”, añadió Reyes. “Para mí es un misterio que el entonces embajador en Cuba, Earl Smith, que escribió un libro acusando a funcionarios del Departamento de Estado de simpatizar con Castro, ni en sus memorias ni en los debates del Congreso hubiese mencionado el secuestro y la tragedia del vuelo 495”.

Quedan cosas por contar

Reyes no da por concluida su labor. Al menos, mientras queden cosas por contar, “como la historia de cómo se planeó el secuestro en Miami, cómo se conocieron los piratas y quién era el contacto del grupo dentro del movimiento revolucionario en Cuba”.

“No pierdo las esperanzas de que los dos muchachos heroicos que rescataron a Osiris, Omara y su primo Luis [en la Bahía de Nipe] estén vivos y compartan conmigo sus recuerdos”, dijo el periodista, a quien le gustaría saber qué pasó con Orlando Jiménez, el auxiliar de vuelo, sobre el cual “su familia dice que no volvió a saber de él, pero los cónsules enviados a investigar el hecho lo identificaron como un presunto simpatizante del secuestro, cosa que nunca se probó”.

¿Un sospechoso vive en Cuba?

“Me dicen que Manuel Fernández Falcón, otros de los sospechosos del secuestro, vive en Cuba. Y que lo vieron hace más de dos años. Las investigaciones de los cónsules de Estados Unidos que llegaron al lugar del siniestro, el propio [Edmundo] Ponce de León y una fuente que entrevisté, lo identifican como uno de los cinco secuestradores”, aseveró Reyes. “Este hombre podría ser clave para conocer qué ocurrió en la cabina hasta el momento en que el avión se estrella en la bahía”.

La reacción de Fidel [Castro] (...) lo pone a uno a pensar si son más bien remordimientos de culpabilidad o meras excusas para demostrar su inocencia

Gerardo Reyes

¿Cómo reaccionaron Fidel y Raúl Castro ante el hecho?

“La reacción de Fidel [Castro] de compensar a [María Bray], la viuda del piloto [Ruskin Medrano], de hablar con Omara para explicarle que el secuestro ‘fue por la libre’, y la protección que finalmente recibieron los dos secuestradores, pese a la amenaza de Raúl, de llevarlos al paredón por la ‘heroica estupidez’ que cometieron, según sus palabras, lo pone a uno a pensar si son más bien remordimientos de culpabilidad o meras excusas para demostrar su inocencia”, comentó Reyes.

Reyes trabajó como reportero investigativo en el Nuevo Herald y The Miami Herald, donde obtuvo el Premio Pulitzer 1999, al mejor trabajo de investigación, junto a un grupo de colegas. Entre otros reconocimientos, el periodista recibió el Maria Moors Cabot 2004, un Emmy y el Peabody Award.

El lunes 31 de agosto, a las 9 p.m. Reyes conversará sobre Vuelo 495 , que ya se encuentra en las librerías y en Amazon, en el espacio Cala (CNN en Español). El sábado 21 de noviembre presentará el libro en la Feria Internacional del Libro de Miami.

Siga a Arturo Arias-Polo en Twitter: @arturoariaspolo

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2015, 4:42 p. m. with the headline "Vuelo 495’, el misterioso fin de un avión cubano."

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