Salud

Más opciones para pacientes que necesitan marcapasos


Bill Bogard, de 77 años, hace 150 millas semanalmente en bicicleta. Bogard lo atribuye a la ablación cardíaca, un procedimiento médico que se utiliza para corregir el ritmo cardíaco irregular y a un nuevo marcapasos que puede detectar cuándo está haciendo ejercicio.
Bill Bogard, de 77 años, hace 150 millas semanalmente en bicicleta. Bogard lo atribuye a la ablación cardíaca, un procedimiento médico que se utiliza para corregir el ritmo cardíaco irregular y a un nuevo marcapasos que puede detectar cuándo está haciendo ejercicio. MIAMI HERALD STAFF

Bill Bogard, profesor retirado, planifica celebrar el próximo mes su cumpleaños 77, participando en una carrera de 150 millas en bicicleta. “Estoy montando más rápido, con más fuerza y por más tiempo de lo que corría antes”, dice.

Bogard se lo atribuye a la ablación cardíaca, un procedimiento médico que se utiliza para corregir el ritmo cardíaco irregular y a un nuevo marcapasos que puede detectar cuándo está haciendo ejercicio.

Los médicos dicen que encontrar el marcapasos adecuado puede ser clave para tener una vida con una mayor calidad.

“Muchos de los marcapasos pueden suplir las necesidades de la mayoría de las personas de mayor edad, que no son muy activas”, dice el Dr. Raúl Mitrani, profesor y director de electrofisiología cardíaca de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. “Pero las personas más activas necesitan tener una buena conversación con el cardiólogo para seleccionar el adecuado”.

Hay una nueva generación disponible en Miami Cardiac & Vascular Institute del Baptist Health South Florida, donde los médicos están realizando pruebas clínicas con un nuevo marcapasos en miniatura.

“Esta es una tecnología revolucionaria que va a cambiar cómo colocamos los marcapasos así como el tratamiento de los pacientes”, dice el Dr. Hakop Hrachian, electrofisiólogo en Miami Cardiac & Vascular Institute de South Miami Hospital y coinvestigador para la prueba clínica.

Los marcapasos son pequeños dispositivos que ayudan a regular los latidos del corazón. La mayoría son del tamaño de una moneda de un dólar y se implantan bajo la piel en la parte superior del pecho. Los mismo descargan impulsos eléctricos al corazón a través de uno o dos cables conocidos como conductores.

Hrachian describe un marcapasos como “un sustituto del sistema de conducción del corazón y una planta de energía eléctrica”.

“No hay medicamento para aumentar los latidos del corazón de forma segura y permanente”, expresa. “Así que, por muchas décadas el tratamiento tradicional para el ritmo cardíaco lento ha sido un marcapasos”.

Bogard tuvo su primera cirugía de corazón abierto cuando tenía 50 años. Se sometió a la segunda una década más tarde. Esta última fue un llamado de alerta, dice Bogard. Lo motivó a montar bicicleta.

El corazón de Bogard funcionaba adecuadamente, hasta que, en medio de una carrera de 100 millas por la Costa Espacial de Florida, el ritmo del corazón bajó de 145 a 35 latidos por minuto. Casi pierde el control de la bicicleta.

Fue a visitar a Mitrani al próximo día en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami.

Mitrani diagnosticó a Bogard con síndrome del seno enfermo o disfunción del nódulo sinusal y una forma extrema de arritmia o ritmo cardíaco anormal. Trató de controlar la condición con medicamentos. Cuando eso no funcionó, Mitrani usó la ablación, un procedimiento que puede detener que algunos nervios se disparen. En una ablación, el médico guía un electrodo con punta al área del corazón donde está ocurriendo el fallo y utiliza la punta del electrodo para quemar las células causantes del ritmo irregular.

“Eso me ayudó”, comenta Bogard. El próximo paso: encontrar un marcapasos.

La mayoría de los marcapasos monitorean cuán rápido acelera una persona y ajusta el ritmo del corazón de acuerdo con eso. Pero siendo Bogard un ciclista, Mitrani recomendó un marcapasos más sofisticado con dos sensores: uno que detecta el movimiento y la aceleración y otro que mide el ritmo respiratorio del paciente.

“Según la respiración, el dispositivo hace que el ritmo cardíaco se empareje con el aumento en el ritmo respiratorio”, dice Mitrani.

Mitrani calibra el dispositivo mientras Bogard monta una bicicleta estacionaria en la oficina. “Lo programamos de forma que corresponda a su nivel de actividad, así que si corre bicicleta muy rápido, el ritmo cardíaco llega a un nivel cómodo que mantiene el corazón funcionando para que alcance las necesidades del cuerpo durante el ejercicio”, dice.

Bogard tiene planes de participar el próximo mes en una carrera de 150 millas de Miami a los Cayos. Estará recaudando fondos para la esclerosis múltiple.

Mientras tanto, los médicos de Miami Cardiac & Vascular Center en Baptist Health, llevan a cabo estudios clínicos con otro tipo de marcapasos. Estos nuevos dispositivos no alcanzan el tamaño de una vitamina y se conecta dentro del corazón. Para implantarlo se utiliza un catéter hasta el corazón a través de una vena en la ingle.

“Este procedimiento se lleva a cabo bajo rayos X”, explica Hrachian del South Miami Hospital. “El paciente está despierto y puede observar”.

Existen otros beneficios, dice el Dr. Efraín González, director médico de electrofisiología del Miami Cardiac & Vascular Institute en Baptist Hospital e investigador principal del estudio.

“No hay riesgo de infección, no hay riesgo de fallo de conducción”, dice González. “Todos esos problemas se superan al eliminar los conductores”.

El estudio clínico se lleva a cabo en 18 países y 50 centros médicos en Estados Unidos. El Miami Cardiac & Vascular Institute es el único centro médico participante al sur de Jacksonville. Las pruebas se realizan en las instalaciones de South Miami Hospital y Baptist Hospital.

Hasta ahora, “los resultados han sido fenomenales”, dice Hrachian.

González, quien ha implantado 11 de estos dispositivos, dice que sus pacientes están “todos muy contentos con los resultados”.

Walter Parrish, quien se sometió a este procedimiento en diciembre, dice que se siente bien con los resultados.

“El Dr. González me mostró el estilo antiguo y luego me mostró la tecnología nueva y más pequeña”, relata. “Pensé que si necesitaba hacerlo, prefería el pequeño en lugar del grande”. Le tomó solo días para recuperarse totalmente.

“He conversado aquí en el parque con varias personas que tienen marcapasos y ellos desearían que [la nueva tecnología] hubiese estado disponible para ellos”, dice. “Ha sido extraordinario”.

Para más información sobre estudios en el Miami Cardiac & Vascular Instutite, visite: https://baptisthealth.net/en/health-services/cardiovascular-services/pages/clinical-research.aspx

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2015, 5:25 p. m. with the headline "Más opciones para pacientes que necesitan marcapasos."

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