Salud

Ayudan a los pacientes de COVID a recuperar sus habilidades

Después de semanas o, a veces, meses en la cama de una unidad de cuidados intensivos con un tubo de respiración en la garganta, incluso las tareas más simples como darse la vuelta, sentarse o cepillarse los dientes pueden ser una lucha para los pacientes mientras se recuperan de los casos más graves de COVID-19.

Todos celebran que Warren Graham haya sido dado de alta luego de dos meses en el hospital. A su lado, con la camisa violeta, lo acompaña el terapeuta ocupacional, Samuel Chege.
Todos celebran que Warren Graham haya sido dado de alta luego de dos meses en el hospital. A su lado, con la camisa violeta, lo acompaña el terapeuta ocupacional, Samuel Chege. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Warren Graham fue uno de ellos. Después de un vuelo de regreso desde Jamaica, donde sospecha que pudo haber contraído el virus, su esposa lo llevó al Memorial Hospital Miramar cuando comenzó con una diarrea severa. No volvería a verlo cara a cara por más de dos meses.

Cuando estuvo estable y libre de COVID, a principios de abril, Graham fue trasladado al Memorial Regional Hospital South, el principal hospital de rehabilitación del sistema Memorial. Estaba en silla de ruedas y su lado izquierdo estaba muy débil. Aunque Graham tenía dudas sobre la rapidez con la que progresaría, en una semana podría usar un andador.

El 16 de abril, con la ayuda de sesiones diarias con el terapista ocupacional Samuel Chege, Gra ham fue dado de alta del hospital y entregado a su familia.

Si bien los médicos y el personal de enfermería han salvado vidas durante la pandemia, los terapeutas físicos y ocupacionales han desempeñado un papel crucial para ayudar a los pacientes de COVID a recuperar su independencia y calidad de vida.

Pero algunos de ellos han ido mucho más allá de lo esperado, ayudando no solo a sus pacientes, sino también a las familias y a sus colegas del hospital.

Chege, quien nació en Kenia y ha trabajado como terapeuta durante más de tres décadas, se encuentra entre ellos.

Danielle Rapaport, terapeuta ocupacional que trabajó durante casi un año con pacientes de COVID en UHealth, el Sistema de Salud de la Universidad de Miami, compró material de arte con su propio dinero para ayudar a levantar el ánimo de los pacientes y les ayudó a desenredar el pelo enmarañado de las camas de hospital.
Danielle Rapaport, terapeuta ocupacional que trabajó durante casi un año con pacientes de COVID en UHealth, el Sistema de Salud de la Universidad de Miami, compró material de arte con su propio dinero para ayudar a levantar el ánimo de los pacientes y les ayudó a desenredar el pelo enmarañado de las camas de hospital. Miami

También en ese grupo está Danielle Rapaport, terapeuta ocupacional que trabajó durante casi un año con pacientes de COVID en UHealth, el Sistema de Salud de la Universidad de Miami, y sacó de su bolsillo para comprar suministros que pensó levantarían el ánimo de los pacientes y ayudarían a proporcionar una apariencia de normalidad.

No solo trabajó con extremidades y articulaciones rígidas y debilitadas, sino que también trajo suavizantes y peines para que los pacientes, cuyo cabello se había vuelto irremediablemente enredado después de largos períodos en la cama, comenzaran a sentirse humanos nuevamente. Rapaport hasta llegó a traer una navaja de afeitar para un paciente cuyo cabello y barba habían crecido mucho durante su hospitalización y vio como el simple hecho de afeitarse la barba y la cabeza transformaba su estado de ánimo.

Tracy Smith de Cleveland Clinic Weston, directora de fisioterapia, inició un programa novedoso para ayudar a los colegas médicos estresados y sobrecargados a relajarse y cuidarse durante la pandemia.
Tracy Smith de Cleveland Clinic Weston, directora de fisioterapia, inició un programa novedoso para ayudar a los colegas médicos estresados y sobrecargados a relajarse y cuidarse durante la pandemia. Cleveland Clinic Weston

Tracy Smith de Cleveland Clinic Weston también es una héroe. La directora de fisioterapia inició un programa novedoso para ayudar a los colegas médicos estresados y sobrecargados a relajarse y cuidarse durante la pandemia.

Trabajar con pacientes de COVID requiere comprender que sus desafíos durante la recuperación no son solo físicos. Los pacientes se preocupan por sus finanzas; no quieren ser una carga para sus familias y piden ayuda con las tareas que antes hacían con facilidad, y su autoestima después de su fuerte experiencia a veces es baja.

Chege comprende “las necesidades únicas de los pacientes que ya no son positivos al COVID-19, pero que están lidiando con un cuerpo, mente y espíritu debilitados”, dice Becky Boyle, su jefa y directora de servicios de rehabilitación del hospital.

“El objetivo de Samuel es lograr que sus pacientes alcancen su nivel funcional más alto para poder reunirse con sus familias e irse a casa”, comenta. “Es compasivo, especialmente con los pacientes que han estado aislados durante días y semanas”.

Llevar a los pacientes al lugar donde estaban antes del COVID

“Para muchos de ellos es un gran esfuerzo hacer incluso las cosas más básicas como cepillarse los dientes. Se cansan de solo comer”, dice Chege. Algunos pacientes apenas pueden hablar cuando comienzan su terapia, menciona.

Cosas que solían ser fáciles como ponerse la ropa, lavarse y arreglarse, e ir de la cama a una silla o al baño pueden ser un calvario, añade Chege.

“Queremos que cuando regresen a casa puedan hacer por sí mismos todas estas cosas, si son tareas que estaban haciendo antes de su hospitalización”, dice Chege. “Queremos que sean funcionales al más alto nivel posible. Una vez que veo que están dominando una cosa, tenemos que ir a un nivel superior”.

También le gusta mantener a las familias de los pacientes al tanto de sus éxitos y permitirles que hagan preguntas, por lo que con frecuencia realiza video llamadas cuando trabaja con los pacientes.

Chege dice que a menudo escucha a los pacientes decir: “Parece que no podré hacer nada cuando llegue a casa”. Además de los ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad, “necesito darles aliento y mostrarles que están progresando y dando pequeños pasos”, dice.

Algunos pacientes, especialmente aquellos que han sufrido accidentes cerebrovasculares durante sus hospitalizaciones, pueden requerir asistencia domiciliaria para no perder el equilibrio y caerse, pero el objetivo es lograr que se ocupen de su cuidado personal tanto como sea posible, “aliviando la carga” a los miembros de la familia”, explica Chege.

Graham, que tiene 54 años y vive en Miramar, fue uno de los pacientes que tenía preocupaciones de que no podría realizar las tareas básicas en casa.

“Fue muy difícil al principio para él. Pero ahora realmente lo está haciendo muy bien. Le estoy enseñando técnicas para ahorrar energía, para que no se canse tanto”, dice Chege justo antes de que Graham fuera dado de alta del hospital.

“Él sabe lo que hace. Chege es un hombre confiable y dedicado que se preocupa por sus pacientes”, comenta Graham. “No ha sido fácil, pero trabajo duro porque quiero mejorar. Estaba un poco frustrado al principio, pero tuve que escuchar a Chege y hacer lo que dice, y él me ayudó”.

“Voy llegando, un día a la vez”, gracias a Chege y al poder de la oración, dice Graham.

“Para mí, la mayor satisfacción es ver pacientes que inicialmente no pueden cuidarse a sí mismos y están desanimados y luego, después de unos días, pueden hacer una tarea que no podían hacer antes”, dice Chege. “Al ver eso sientes la mayor satisfacción”.

Rapaport, de la Universidad de Miami, dice que el papel de un terapeuta ocupacional debería ser “averiguar qué necesitan los pacientes, lo que sea importante para ellos” para restaurarlos a su ser anterior al COVID.

Desenredar el cabello enmarañado de pacientes en el hospital

Para ella, eso incluye ayudarlos con su aseo personal hasta que sean capaces de hacer esas tareas por sí mismos. Uno de sus proyectos ha sido domesticar la cabeza de pacientes cuyo cabello se ha enredado después de pasar largos períodos en la cama.

Armada con peines y productos para desenredar, dice que ha “salvado a un par de mujeres de tener que afeitarse la cabeza” porque su cabello se había vuelto muy enredado. “Me llaman la policía del cabello”, comenta riendo.

También ayudó a los pacientes a comunicarse por Facetime con sus familias, les puso música en su teléfono y organizó una “fiesta” para un esposo y una esposa que fueron hospitalizados en habitaciones adyacentes. “Abrimos las puertas y ayudamos a que la esposa se pusiera de pie para el baile y también colocamos sus sillas para que pudieran verse y ‘comer juntos’”, dice.

Aunque dice que algunos pacientes de COVID están tan enfermos que apenas saben dónde están, otros lo saben, incluso cuando no pueden hablar debido a que están entubados.

Ella trajo una pizarra para una mujer que la mayoría de los trabajadores del hospital asumieron que estaba ausente de la realidad y descubrió que una vez que la paciente tenía la pizarra, podía comunicarse. “Podía escucharlos a todos ustedes y siempre fueron amables conmigo”, le dice la paciente a través del tablero.

Dice que después de empezar a traer suministros para ayudar a estimular a los pacientes, comenzaron a llegar donaciones de lápices de colores, libros para colorear, libros de rompecabezas de palabras y mini radios. Los radios eran importantes porque muchos de los pacientes no podían concentrarse y seguir los programas de televisión y la música ayudaba a estimularlos.

Música como terapia

“Me gusta usar música en cada sesión de terapia”, menciona Rappaport. Ella llama al fisioterapeuta Marcus Jackovitz, con quien trabaja a diario, “su socio en el crimen”.

“Él es el músico, el que eligió la música para todos”, dice Rapaport. “Es un héroe, tanto como los demás”.

Rapaport comenta que, a veces, los pacientes solo necesitan que alguien los escuche. “Algunos pacientes estaban tan preocupados por lo que sucedía fuera del hospital, las facturas, su familia, que no podían concentrarse en la terapia”.

Así que les ha transmitido información sobre programas de ayuda y los ha tranquilizado hasta que pudieron concentrarse en tareas como aprender nuevamente a alimentarse y a arreglarse. Añade que, devolver a los pacientes su independencia es una parte importante para restaurar su calidad de vida.

“Trato de ayudar a los pacientes a volver a donde estaban antes de la pandemia”, dice. “Los traté como a mi familia; Pensé en ellos como un padre, un hermano. Era la única forma en que podía hacer mi trabajo”.

La propia Rapaport contrajo COVID en noviembre pasado durante el tiempo de Acción de Gracias. Si bien no fue hospitalizada, la joven de 28 años relata que tenía unos días en los que no podía ponerse de pie sin ayuda. La pandemia también le afectó física y emocionalmente en el trabajo.

La primavera pasada, cuando nadie estaba seguro de cuán transmisible era el virus, los terapeutas que trabajaban con pacientes de COVID tuvieron que usar dos batas, botines desechables y redecillas para el cabello, además de mascarillas y protectores faciales o gafas protectoras.

Ponerme el equipo de protección personal (EPP) tomaba media hora y hubo días en que Rapaport tuvo que cambiarse la bata tres veces porque estaba “empapada”. El trabajo fue físico porque se pidió a los terapeutas que giraran y movieran a los pacientes.

“Ahora nos hemos quitado mucha de esa protección”, comenta.

Afecta mucho cuando se pierde a un paciente

Una de las cosas más difíciles para Rapaport fue evaluar a un paciente que podría estar respirando por sí solo un día y charlar sobre los nombres de sus perros y al regresar al día siguiente encontrarlos entubados e incapaces de hablar.

“Como terapeutas, no estamos capacitados para perder pacientes como alguien que trabaja en la unidad de cuidado intensivo”, explica Rapaport. “El año pasado perdí quizás 50 pacientes. Antes de eso había perdido solo uno”.

A fines de marzo, pidió tomarse un descanso de la unidad de COVID. Ahora está trabajando en el adiestramiento de nuevos empleados del hospital, pero dice que salir de allí es una “pausa temporal”. Espera volver a su trabajo con los pacientes de COVID.

En Cleveland Clinic Weston, los carteles colocados fuera de los edificios médicos decían “Ustedes son nuestros héroes” y “Gracias a los cuidadores de Cleveland Clinic”. Son un recordatorio constante de lo duro que han trabajado los empleados del hospital para tratar a los pacientes con COVID.

A medida que los casos de COVID-19 comenzaron a aumentar en la primavera de 2020, llevando al personal a sus límites, Smith, directora de fisioterapia del hospital, pensó que también era importante para su equipo integrado por más de 67 fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y entrenadores atléticos, mostrar a sus colegas su agradecimiento y ayudarlos a “manejar las nuevas tensiones”.

Si bien los terapeutas eran necesarios para ayudar a rehabilitar a los pacientes con COVID-19 cuyas extremidades y articulaciones se habían endurecido después de largos períodos en la cama, el número de terapias ambulatorias del hospital había disminuido drásticamente en los primeros días de la pandemia, principalmente porque la gente tenía miedo de acudir personalmente a una consulta médica, recuerda Smith.

Masajes, estación de relajación para trabajadores de Cleveland Clinic

Para mantener ocupados a los terapeutas y ayudar a los trabajadores del hospital agotados por la pandemia, Smith y su equipo crearon una novedosa “estación de relajación” para los colegas del hospital.

Los terapeutas trabajaron con sus colegas del hospital para ayudarlos a relajarse y tomarse un breve descanso en la estación de relajación donde podían recibir masajes y aliviar las piernas y los pies cansados y doloridos con masajeadores de pies y bombas neumáticas para las piernas.

“Los donantes externos estaban tan emocionados con lo que estábamos tratando de hacer que donaron numerosos artículos”, relata Smith. Un proveedor suplió Theraguns, que proporcionan un masaje muscular profundo; otro prestó botas de bomba de recuperación y una tienda local proporcionó masajeadores de pies y otros artículos de cuidado personal.

A partir de fines de marzo de 2020, cuando comenzó el cierre hasta el pasado julio, hubo un espacio dedicado dentro del hospital de 7 a.m. a 9 p.m., donde los empleados del hospital pudieran encontrar un respiro. A veces, los terapeutas llevaban el equipo de masaje a las estaciones de enfermería o a otras ubicaciones de Cleveland Clinic en el sur de Florida.

Smith dice que, para asegurarse de que nadie se quedara fuera, los empleados que fueron reubicados para trabajar desde la casa también fueron invitados a participar para una dosis de relajación.

“Pensamos que esto era algo realmente importante de hacer el uno por el otro”, dice Smith. “Fue muy bien recibido. Ha sido increíble trabajar durante la pandemia con el equipo aquí en Cleveland Clinic”.

Ahora que el hospital no está tan abrumado como en el pico de la pandemia y que el número de casos de los terapeutas vuelve a la normalidad, la estación de relajación se ha disuelto. Pero Smith dice que su equipo todavía está tratando de organizar eventos dos veces al mes para ayudar a los trabajadores del hospital a eliminar el estrés.

Durante una reciente pausa para el almuerzo, se llevaron colchones de yoga al exterior y se pusieron a disposición equipo de masaje para que los trabajadores pudieran auto masajearse.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de mayo de 2021, 6:00 p. m. with the headline "Ayudan a los pacientes de COVID a recuperar sus habilidades."

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