Salud

Perder peso, compromiso de toda la familia


Gisselle Nogueira, asistente médico del Nicklaus Children's Hospital, mide a José Amaya, de 14 años. José participa de un programa para el manejo de peso que ofrece la División de gastroenterología del hospital.
Gisselle Nogueira, asistente médico del Nicklaus Children's Hospital, mide a José Amaya, de 14 años. José participa de un programa para el manejo de peso que ofrece la División de gastroenterología del hospital. FOR THE MIAMI HERALD

José Amaya comprende lo difícil que es para los niños perder peso. Tenía diez años cuando su pediatra le dijo que estaba sobrepeso y que sufría de una condición conocida como hígado graso. Refirió a José a un programa de manejo de peso de Nicklaus Children’s Hospital en Miami, donde el director del programa, el Dr. William Muiños, gastroenterólogo pediátrico, lo puso en un régimen de alimentos y ejercicio.

Con seis pies y cuatro pulgadas, José dice que ahora está “en el camino correcto”, camina y se ejercita más. Todavía asiste al programa de peso para monitorear el hígado, que mejora con una dieta saludable. José come ensaladas, sustituyó los cereales azucarados por yogurt griego, y come pollo y vegetales en lugar de hamburguesas y papas fritas. Las nueces han sustituido a los dulces y a las papas de bolsa.

Pero demasiados niños se están desviando de la ruta, luchando con problemas de peso durante años.

Una tercera parte de los niños entre las edades de dos a 19 años está sobrepeso y la mitad de ellos están obesos, comenta Muiños.

Los números son aún mayores en las comunidades afroamericanas e hispanas, donde cerca del 40 por ciento de los niños están sobrepeso u obesos, de acuerdo con la iniciativa Let’s Move, de la Primera Dama Michelle Obama.

Los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades informan que el porcentaje de niños obesos entre las edades de seis a 11 años en Estados Unidos aumentó de siete por ciento en 1980 a cerca de 18 por ciento en 2012. El por ciento de adolescentes obesos entre las edades de 12 y 19 años, se cuadruplicó durante ese tiempo, de cinco por ciento a cerca del 21 por ciento.

Muiños dice que ve cerca de 30 niños semanalmente en el programa de peso de Nicklaus. “Hay un aumento en diabetes Tipo 2”, dice. “Esta solía ser diabetes de adulto. Ahora la vemos en niños de ocho y nueve años”.

“Estos niños consumen grandes cantidades de alimentos, llenos de grasa y almidón, pero sobre todo de almidón”, comenta.

Algunos padres no reconocen o admiten que un niño está obeso hasta que comienzan los problemas de salud. Los síntomas de diabetes Tipo 2 en niños incluyen aumento en la sed y más deseos de orinar, fatiga y oscurecimiento de la piel alrededor del cuello. Los expertos advierten que los niños y los adolescentes que están obesos pueden también enfrentar enfermedades del corazón, presión sanguínea alta, apnea del sueño, cáncer y asma. A nivel psicológico, pueden ser acosados y tener autoestima baja.

Para un niño que está sobrepeso, el enfoque es tomar mejores decisiones y reducir el aumento de peso más que en hacer una dieta. De esta forma, el niño mantiene un peso saludable, dice Cathy Clark-Reyes, nutricionista de Baptist Health Primary Care. “Si el niño está obeso, se necesita intervención adicional.”

¿Por qué ha escalado el problema?

“Las razones son muy profundas y arraigadas en la forma en que opera nuestra sociedad”, dice Sarah Hart-Unger, endocrinóloga pediátrica de Joe DiMaggio Children’s Hospital en Hollywood, parte de Memorial Healthcare System. “Los niños están pasando mucho tiempo dentro de la casa, jugando videojuegos y viendo televisión”.

La Academia Americana de Pediatría informa que los niños pasan un promedio de siete horas al día frente a una pantalla. Deben estar limitados a una o dos horas por día y menos para pequeños menores de dos años.

Muiños dice que, cuando elabora un plan para que un niño alcance un peso saludable, mira varios factores, incluyendo la dieta del niño en y fuera de la escuela, el nivel de actividad, cuánto tiempo pasa con una computadora o televisión y la cantidad de sueño que obtiene.

La falta de sueño “le envía al cuerpo la señal de que hay estrés por lo que este reacciona aferrándose a las calorías”, explica Muiños.

Algunos niños, especialmente con padres que trabajan muchas horas, no juegan al aire libre.

“Yo crecí en Miami-Dade y caminaba 12 cuadras para llegar a la escuela intermedia”, dice Penny Parham, directora administrativa del Departamento de Alimentos y Nutrición para las Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade. “Montábamos bicicletas y jugábamos afuera. Pero hay lugares en la ciudad donde los niños no pueden salir. Hay algunas calles peligrosas. Y algunas veces el parque no es seguro. Ahora le decimos a nuestros niños, ‘No puedes correr bicicleta, alguien pueden darte un golpe con el automóvil.’ No es lo mismo”.

Entre los retos nutricionales, Hart-Unger ve tres responsables principales:

▪ Las bebidas azucaradas están en todas partes, incluyendo refrescos, bebidas deportivas, té dulce, bebidas de fruta y jugos. “Son bastante tóxicas para los niños”, dice.

▪ Hay mucha publicidad dirigida a niños especialmente de alimentos altamente procesados, con alto contenido de azúcar, particularmente cereales azucarados, meriendas y bebidas de fruta.

▪ El tamaño de la porción: “Hemos perdido contacto con el tamaño de la porción”, dice Hart-Unger.

Comprar comestibles es más que un reto para los padres. “Las tiendas de comestibles eran pequeñas, con pocos productos”, dice Clark-Reyes. “Ahora, solo el pasillo de los cereales tiene cientos de productos”.

El hecho de sea un cereal no significa que es saludable. “Todo tipo de comida chatarra cae bajo cereal en estos días, galletas, chocolate. Y están cargadas de azúcar y sal”, comenta.

“La cura sería lograr que las personas cambien su comportamiento. Pero tiene que ser un cambio de estilo de vida para siempre”, dice Sarah Messiah, profesora de investigación en pediatría de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami.

Cuando los niños son pequeños, “los padres tienen el 100 por ciento de control” sobre los alimentos que se sirven y se almacenan en el hogar. “No son los hijos los que van a comprar al mercado ni los que toman decisiones sobre la nutrición de la familia”, dice Messiah.

Algo que es clave para prevenir los problemas de peso en la niñez es llegar a ellos y a sus padres en una etapa temprana, razón principal por la que los investigadores de la escuela de medicina de la Universidad de Miami están poniendo el foco en los preescolares. La universidad ha recibido una subvención de tres años del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) de $1.7 millones, para instituir educación sobre nutrición y ejercicio para centros preescolares de bajo ingreso en Miami-Dade, dirigido a niños de dos a cinco años de edad, dice Messiah.

El nuevo proyecto da seguimiento a un trabajo previo de una subvención de la Universidad de Miami, que estudió el efecto del programa de prevención de obesidad infantil en 28 centros preescolares de Miami-Dade. Con este nuevo proyecto que comienza en agosto en 24 centros de cuidado infantil, los investigadores de la Universidad de Miami y el USDA, se enfocarán en educar a los operadores y maestros de centros preescolares para asegurar que incorporan nutrición y ejercicio en sus centros.

“Los primeros dos años, será en escuelas del centro urbano”, dice Messiah. “El tercer año, irá a 400 escuelas a través del condado”.

Los investigadores le enseñarán a los centros preescolares cómo servir alimentos más saludables sin aumentar los costos, y ofrecerán sesiones de comida a los padres una vez al mes para mostrarles cómo llevar a cabo cambios en el hogar.

Uno de los grandes cambios: reemplazar las bebidas azucaradas y las meriendas.

Además del azúcar, “hay tantas otras cosas en las bebidas deportivas”, dice Messiah. “Colorantes y sabores artificiales. Una gran cantidad de investigación demuestra que los niños están desarrollando sensibilidad a los tintes amarillos, azules y rojos. Trate de que tomen agua lo más que puedan”.

En lugar de bocadillos con azúcar y cargados de grasa, los niños deben ingerir “un pedazo de fruta, una bolsa de nueces, chips o galletas bajas en sal y alta en fibras”, añade. Los centros preescolares, por ejemplo, servirán frutas frescas en lugar de melocotones en almíbar enlatados.

Las escuelas de Miami-Dade y Broward han estado también trabajando para cambiar los menús y ofrecer opciones más saludables, particularmente luego de la iniciativa Let’s Move de Michelle Obama.

Los cambios incluyen eliminar los hot dogs y los corn dogs del menú, y ofrecer una ensalada como acompañante o plato principal diariamente (algunas escuelas tienen salad bars), y asegurar que cada comida incluya una taza de fruta fresca o de vegetales. Los refrescos y bebidas azucaradas han sido retirados de las máquinas expendedoras.

Más que nada, perder peso requiere compromiso de toda la familia, dicen los expertos.

Consejos para un estilo de vida saludable

Prepare una comida saludable que incluya por lo menos un alimento que a todos les guste. Esto significa cinco porciones de frutas y vegetales, granos enteros, proteína magra y lácteos. “Recuerde que toma tiempo desarrollar el gusto”, dice Clark-Reyes del Baptist. “No se de por vencido”.

Deje que su hijo participe tanto en el mercado como a la hora de cocinar.

No prohiba todo a la vez, en vez, minimice el acceso, dice Hart-Unger. Llévelos a comer helado o hamburguesas pero no lo tenga en casa.

Enseñe a su hijo cómo comer de forma moderada en vez de prohibirle comidas.

Evite los cereales y la leche. Una mejor opción sería una ensalada, un plátano, varias rodajas de pavo o un vegetal. También puede sustituir la leche sin grasa por leche entera o de 2 por ciento.

Lea las etiquetas cuidadosamente. Algunos alimentos y meriendas se anuncian como saludables pero contienen grandes cantidades de azúcar, sal o grasa.

Ofrecales agua o jugos diluídos si tienen sed. Las bebidas deportivas son innecesarias a menos que el niño realice más de una hora de ejercicios fuertes.

Fuentes: Baptist Health, Nicklaus Children’s Hospital

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de julio de 2015, 9:31 a. m. with the headline "Perder peso, compromiso de toda la familia."

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