Salud

Un milagro con células madre en hospital de Miami


Diana y Noel Zúñiga explicaron detalles de su recuperación en la conferencia de prensa del viernes en la Universidad de Miami.
Diana y Noel Zúñiga explicaron detalles de su recuperación en la conferencia de prensa del viernes en la Universidad de Miami. mhalper@miamiherald.com

Como prueba viviente de que la terapia con células madre puede reparar el músculo cardíaco dañado, Noel Zúñiga saltó el viernes a la estera para una ágil carrera y a continuación hizo una tanda de planchas con peso añadido en la sala de rehabilitación cardíaca del Hospital de la Universidad de Miami.

A Zúñiga, de 44 años, no se le alteró la respiración ni mostró señales de fatiga.

Dos años atrás, había sobrevivido a duras penas a lo que los cardiólogos llaman un ataque al corazón “hacedor de viudas”, el bloqueo total de una de las principales arterias coronarias. Pocos esperaban que Zúñiga se recuperara así de bien sin un trasplante de corazón.

Pero el año pasado, cuando no podía correr y se fatigaba sólo de caminar en el centro comercial con su esposa, Zúñiga se enroló en un estudio clínico en el Instituto Interdisciplinario de Células Madre del Sistema de Salud de la Universidad de Miami.

Los médicos de UHealth le habían salvado la vida en el 2013, viajando de urgencia a Panamá para implantarle un catéter especial con una bomba en el corazón, lo cual evitó el fallo total del órgano después del ataque al corazón. Pero los médicos no tenían muchas esperanzas de ayudar al corazón de Zúñiga a recuperar gran parte de la funcionalidad que había perdido.

“Conseguimos que Noel sobreviviera lo peor, pero le quedaron daños tan extensos que sus perspectivas futuras no eran muy luminosas”, dijo Robert Hendel, cardiólogo de UHealth que atendió a Zúñiga después de su infarto.

En pocas palabras, dijo Joshua Hare, médico y director del instituto de células madre de UHealth, “Le quedó una enorme cicatriz en las paredes delanteras del corazón”.

Hare dijo que la cicatriz amenazaba con “remodelar” la forma del corazón de Zúñiga, de parecerse a una pelota de football a una de baloncesto, lo cual a su vez causa insuficiencia cardíaca congestiva y una condición llamada muerte cardíaca súbita.

“En la medicina no existe nada para arreglar eso”, dijo, “aparte de un trasplante de corazón”.

Pero en junio del 2014, como parte del estudio clínico, médicos de UHealth inyectaron células madre humanas sacadas de la médula ósea de un donante directamente en el tejido de cicatrización del corazón de Zúñiga.

En cuestión de dos meses, dijo Zúñiga, “Sentí una diferencia enorme, y luego empezó a mejorar y mejorar y mejorar, de un mes al otro y al otro”.

El viernes, Zúñiga y su esposa Diana, quienes viven ahora en Virginia con sus tres hijos, regresaron a Miami a dar las gracias al equipo de UHealth que le salvó la vida y luego lo ayudó a recuperar su antigua forma física.

“Es como si no hubiera pasado nada”, dijo Zúñiga, agente del Servicio Criminal Investigativo Naval que estaba a cargo de la Embajada de EEUU en Panamá cuando sufrió el ataque al corazón.

Los Zúñiga dijeron que querían que otros escucharan su historia, especialmente con respecto al poder de las células madre para restaurar los tejidos dañados. Las células madre –células que no están completamente formadas y tienen el potencial de convertirse en diferentes tipos de células– son influenciadas por su ambiente inmediato, el cual determina cómo crecerán.

Estudios clínicos anteriores, entre ellos uno dirigido por Hare, han demostrado que la terapia con células madre puede reducir el tejido cicatricial en el corazón en un 35 al 50 por ciento, dijo, calificándolo de “un logro enorme”.

El estudio clínico actual, también dirigido por Hare, ayudará a determinar la dosis ideal de células madre humanas para reparar los tejidos dañados del corazón.

Todavía no se sabe, no obstante, si la terapia con células madre humanas ayuda a los pacientes a vivir más tiempo.

“Ese estudio está todavía por hacerse”, dijo Hare, aunque señaló que hay varios estudios en curso, y que espera que den resultado en un plazo de dos a tres años.

Zúñiga no tiene que esperar, de todos modos, para saber que la terapia con células madre humanas ha mejorado la calidad de su vida.

El se ha estado esforzando mucho en el gimnasio. “Yo quería poner a prueba estas células madre”, dijo, “para ver si funcionaban”. Y él tiene grandes esperanzas por el futuro de esa medicina regenerativa.

“Creo que llegará un momento en el futuro”, dijo, “en que rara vez se oirá hablar de que alguien recibe un trasplante de corazón”.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2015, 7:40 p. m. with the headline "Un milagro con células madre en hospital de Miami."

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