36 Horas en Telluride, Colorado
Hay centros para esquiar más empinados que Telluride. Hay centros para esquiar donde cae más nieve. Pero pocos lugares son más amigables y hermosos que esta localidad situada al final de un cañón con paredes verticales en las elevadas Montañas de San Juan, un lugar tan cinemático que Quentin Tarantino filmó aquí The Hateful Eight, su película de vaqueros. La belleza y excelente esquí siguen siendo fuentes de dinero para el lugar, y eso sigue refrescando el paisaje. Pero lo que vuelve interesante a este lugar es la gente: una peculiar mezcla de hombres vestidos con ropa Patagonia que parecen como recién salidos del campamento base; mujeres con rostro arrebolado que acaban de correr sus maratones de 15 kilómetros; otros residentes que recitan poesía con ropa de burdel en un bar de Colorado Avenue, y hippies con cola de caballo encanecida que tocan Sugar Magnolia con tanta frecuencia que pareciera que Jerry García nunca se fue al gran festival de música en el cielo. Telluride no es solo un área de esquí; es una forma de vida.
VIERNES
3 p.m.
Nace un esquí
Pete Wagner, un ingeniero que diseñaba palos de golf más cómodos para los golfistas, se preguntó hace 12 años por qué los esquís básicamente eran una compra estándar. Así que en el 2006 Wagner abrió Wagner Custom Skis, en Placerville, un austero pueblito minero ubicado a 24 kilómetros río abajo de Telluride (“Somos la única fábrica de esquís situada en un campamento de casas rodantes”, bromea.) En los recorridos guiados por la fábrica del tamaño de una casa, Wagner demuestra la forma en que su compañía personaliza todo, desde el material base de un esquí y su núcleo –¿arce? ¿ceniza blanca?– hasta los gráficos que se ven en la fila de la aerosilla. Las visitas son gratis (días laborales, por la tarde, con cita), pero los esquís parten de los 1,750 dólares. Se dice que valen cada centavo.
5 p.m.
Después de esquiar, con altura
Mountain Village, el vástago rico de Telluride ubicado por encima de la localidad, a 2,907 metros de altura, nunca ha podido despegar; pese a sus servicios, el lugar sigue siendo tan apagado como su nombre. Lo mejor de esta segunda área base es que la aerosilla que lleva al pueblo funciona hasta media noche. Un punto brillante ha sido la apertura el invierno pasado de Siam’s Talay Grille, filial del popular Siam-Telluride. Al cerrar las aerosillas, entré a este bar con decoración de pagoda alpina para degustar rápidamente un rollo hecho a mano y un pan al vapor relleno de carne de alce, o un Sapporo pequeño: un dedal de sake y un crujiente rollo de pato (los bocadillos generalmente cuestan menos de 10 dólares).
8 p.m.
Buena y fresca comida mexicana
Siga a los residentes locales hacia La Cocina de Luz, sobre Colorado Avenue, la calle principal. Este lugar casual con paredes de colores alegres situado en un viejo banco, con todo y la puerta de la bóveda, usa principalmente ingredientes orgánicos y también ofrece algunas opciones veganas y sin gluten. Acérquese a la barra y ordene el combo de chile relleno (16 dólares) –pídalo “Navideño” (con chiles rojo y verde)– con guarnición de frijoles refritos anasazi. Aquí, la comida es sencilla, fresca y brillante, y las margaritas son fuertes.
SÁBADO
7:30 a.m.
Recárguese
El Butcher and Baker Café, un favorito entre los residentes locales, no tiene nada de extravagante. Es un sitio limpio y bien iluminado que alguna vez fuera salón de billar con pisos desgastados de madera y grandes ventanales frontales por los que entra a raudales el sol matutino, tan bien recibido en una mañana invernal en este profundo y oscuro valle. El lugar hace sus propios panes, y hojaldres, salsas y encurtidos. Haga su pedido en la barra. Agarre una bola de billar como número. Dese un festín con comida buena y sencilla; un enorme emparedado de desayuno, o huevos tan estrellados como lo pidió, junto a un trozo de tocino bien frito. Desayuno: entre 4.5 y 12 dólares, más el café.
9 a.m.
A la montaña
“Telluride es en verdad una montaña para esquiadores”, me dijo recientemente Pete Wagner, el fabricante de esquís. “Excelente terreno y nunca hay nadie”. Cuando hay buenas condiciones de nieve, los expertos a menudo van a las pendientes como para cabras de Prospect Bowl; los que quieran un día más apacible no deberían perderse See Forever, una serpenteante pista peinada a máquina sobre la cresta de la montaña con vistas a la adyacente Utah. Una vez que haya entrado en calor, pruebe Bushwacker, una pista categoría “diamante negro” limpiada a máquina casi todas las noches; dejarse caer en picada es un clásico de Telluride. Podrá descansar sus piernas privadas de oxígeno en Chair 9, una de las pocas aerosillas que no son de alta velocidad.
Mediodía
Almuerzo en una línea de árboles
Acomodado entre abetos subalpinos a 3,647 metros de altura, Alpino Vino afirma ser el restaurante elegante más elevado de Norteamérica. La cabaña de gruesas paredes de piedra y su cubierta exterior hacen recordar a un refugio alpino. En un día quieto y soleado, con los aserrados sanjuaninos sonriendo por doquier, se siente como lo mejor de Europa, con precios de Gstaad: 25 dólares la sopa de tomate y queso gratinado, aunque, siendo justos, el emparedado con queso Colorado doble crema, pesto y rúcula quizás sea el más sabroso que haya probado. (También puede venir a cenar aquí a bordo de un camión de nieve.) Mientras se acaba la cuenta de ahorro para la universidad de los niños, quítese la culpa con una copa de 25 dólares de Brunello di Montalcino 2008.
2 p.m.
Pedalee hacia la cerveza
Las bicicletas gruesas, esos vehículos con llantas caricaturescamente grandes y nombres como Moonlander capaces de circular sobre la nieve, son el paseo clásico en las localidades de esquí. En el recorrido guiado ofrecido por Paragon Outdoors (99 dólares; se requiere reservación), los participantes pedalean 5.6 kilómetros sobre las planas y “peinadas” sendas de nieve del paisaje del fondo del cañón, rodeando álamos temblones, píceas de Engelmann y el goteo invernal del río San Miguel. Vaya por la tarde y visite la excepcional Telluride Brewing Company. “La cerveza no viaja, así que es mejor que usted viaje hacia la cerveza”, dijo un gerente de Paragon. La cervecería produce 16 variedades, incluyendo una Face Down Brown Ale que ganó la medalla de oro en el Gran Festival Estadounidense de la Cerveza 2012. No pruebe demasiadas; todavía tiene que pedalear de regreso.
5 p.m.
Después de esquiar, en las alturas y abajo
Quizás la mejor vista en Telluride sea desde el bar de Palmyra at the Peaks, en Mountain Village, con sus chimeneas y su gran cubierta que da al Pico Wilson. Los cocteles son caros; pregunte por los especiales de happy hour. En el pueblo, la gente local adora Oak, en la base de la Silla 8 y la aerosilla. Su alfombra está sucia, la carne asada está más o menos, pero puede sumergirse en Mine Shaft para probar una pinta de cerveza local barata.
6:30 p.m.
Paseo alpino
La histórica Colorado Avenue, pese a solo tener algunas cuadras de largo, es una de las grandes calles principales del Oeste. Recorrer las anchas aceras durante un paseo alpino conforme se desvanece el destello rojizo del atardecer es un placer singular. Sáltese las tiendas que venden trajes enterizos en serigrafía y eche un ojo a la ropa de moda de CashmereRED. Caci Grinspan trabaja con un telar escocés de hace 150 años para crear algunos de los suéteres, bufandas y mantas más celestiales que jamás haya tocado. Pruebe la sudadera con capucha de cachemira para hombres (de las más vendidas; tan solo 645 dólares) o el Passport, una prenda que se convierte de bufanda a túnica y a vestido de coctel (450 dólares).
8 p.m.
Williamsburg, a 2,667 metros de altura
There, el restaurante nuevo más comentado del pueblo, tiene todas las características hispter de Brooklyn: durante mi visita, la carta de tragos era como un separador de páginas en un ejemplar hecho jirones de 1984 de Orwell, y el menú parecía una página arrancada de un libro de historietas cómicas, con las burbujas de conversación exclamando 4 dólares las tostadas de rillette de cerdo y los crujientes y picantes bollos al vapor rellenos de pato. Pero el ilustrado There, de los fundadores de Nobu 57, logra salirse con la suya, debido en gran parte a los dos carismáticos cantineros que son los caballos de batalla, entretenedores y camareros de este pequeño lugar. En el pueblo tal vez haya mejor comida, pero no hay mejor lugar para estar.
DOMINGO
8 a.m.
Costillar cargado para desayunar
El New Sheridan Hotel, sobre West Colorado Avenue, es un clásico hotel de ladrillo que data de los días mineros de la localidad. (El sitio fue renovado en 2008, aunque muchos de los accesorios originales perduran.) Para darle fuerzas para salir y mantenerse caliente en una mañana de Las Rocallosas, el Chop House Restaurant del hotel sirve brunch desde las 8 a.m. hasta las 2 p.m., con opciones como ensalada de espinaca con trucha rebosada en pistache, huevo escalfado y vinagreta de jerez (16 dólares).
Láncese y deslícese
10 a.m.
La mayoría de la gente viene por la emoción del descenso, pero el área de Telluride tiene seis zonas de esquí nórdico con aproximadamente 32 kilómetros de sendas peinadas a máquina. Pare el Galloping Goose (el autobús gratuito del pueblo) y tómelo hasta el sendero del fondo del valle, donde las sendas serpentean junto al río San Miguel. Si tiene auto, conduzca aproximadamente 21 kilómetros hacia las pistas (gratuitas) de los lagos Priest y Trout, por el panorámico paso de montaña Lizard Head Pass de 3,109 metros de altura, con el terreno más variado y las mejores condiciones de nieve. Si alquila equipo en el Centro Nórdico Telluride, en Town Park (24 dólares; 12 dólares los niños), su dinero ayuda a mantener las sendas que use.
4:30 p.m.
Otro pasatiempo favorito
Como testamento del antiguo interés de la gente del lugar por esta planta, Telluride ahora ofrece una caminata guiada en torno a la mariguana. Telluride Green Tours abrió el otoño pasado, con recorridos que salen diariamente a las 4:30 p.m. desde Gondola Plaza (hay disponibilidad de visitas personalizadas). Durante la caminata guiada de dos horas (50 dólares), los participantes aprenden de los “plantineros” locales sobre la historia del área, los dispensarios de cannabis recientemente legales, los productos comestibles, su potencia y distintas cepas. Los participantes del recorrido también pueden acceder a descuentos de la Maui Wowie que compren durante la visita.
HOSPEDAJE
En Mountain Village, arriba del pueblo de Telluride, el Inn at Lost Creek (119 Lost Creek Lane, Mountain Village; innatlostcreek.com) es difícil de superar; la posada de 32 habitaciones desde las que se puede salir a esquiar directamente es cómoda y está a solo unos pasos de las tiendas de esquí y de la importantísima aerosilla que lleva al pueblo. Los jacuzzi privados de la azotea (con reservaciones) tienen mejores vistas que la mayoría de los restaurantes. La tarifa de las suites de una habitación parte desde 399 dólares la noche, más impuestos.
Del otro lado de la calle, en Mountain Village, el Madeline Hotel & Residences Telluride (568 Mountain Village Boulevard; madelinetelluride.com) fue comprado y rebautizado en agosto de 2014 con casi 10 millones de dólares invertidos inmediatamente en mejoras, incluyendo reformas a las residencias en condominio. El renacido complejo tiene 84 habitaciones para huéspedes junto a las pendientes (desde 329 dólares), más ocho suites y 38 residencias y un spa.
Para una mezcla entre la comodidad del pueblo y un excelente acceso al esquí, eche un ojo al Hotel Columbia (301 West San Juan Ave.; columbiatelluride.com). El hotel familiar de 21 habitaciones tiene alojamientos que van desde estudios y habitaciones estándar hasta un “penthouse” de tres habitaciones (tarifas desde 265 dólares), y los servicios incluyen bufet de desayuno diario.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2016, 9:32 a. m. with the headline "36 Horas en Telluride, Colorado."