María Antonieta Collins

La Terminal E del aeropuerto de Miami muestra su peor cara

Basta con mirar al techo para que vea usted la mugre que sale por los conductos del aire acondicionado.
Basta con mirar al techo para que vea usted la mugre que sale por los conductos del aire acondicionado. María A. Collins

Sentada junto a mi camarógrafo Jorge Álvarez en la sala de espera del vuelo de Iberia que nos traería directamente del aeropuerto de Madrid-Barajas a Miami, los comentarios de los casi 300 pasajeros nos causaban satisfacción. Orgullosos escuchábamos cómo visualizaban a nuestra ciudad.

“Ahhh, ¡viva el american way! –decía un eufórico turista español–. Solo aterrizar en Miami, ya verás mujer cómo viven estos americanos. Europa es vieja, ellos son todo limpieza”.

A mis espaldas una pareja joven que viajaban en luna de miel. “Qué mejor lugar para disfrutar de la vida. Lo que he visto del aeropuerto en internet me ha dejado con la boca abierta”.

Otros hablaban de que no en balde se ha gastado tanto dinero en promover la Ciudad del Sol. Cuando el avión aterrizó y se aproximó a la terminal E, en solo unos segundos, aquel orgullo se tornó en la peor vergüenza para quienes, miamenses “de hueso colorado”, veníamos con todos aquellos.

La cara se me caía de la pena al comenzar a caminar por una lúgubre terminal abandonada hace ya años y ver a los turistas desconcertados ante el panorama. “¿Qué es esto? –se preguntaban espantados los turistas– parece un set de película de terror”. “¿Así es como Miami da su mejor cara al turismo? –se preguntaban otros–. Parece que hemos llegado a Haití o a otro país del tercer mundo”. “¿Reciben de esta manera al turista? ¿En un sitio que parece abandonado? ¿En qué piensan los responsables de este aeropuerto?”

En un momento le aclaro a alguien que este sitio adonde hemos llegado no es todo el aeropuerto de Miami, que es moderno y bello. Me miran con sorna, con el clásico: “Sí, ¡cómo no!” que ignoro y sigo con una explicación que no creen. Lo que sucede -les digo- es que la Terminal E es como “el sándwich” que quedó en el medio de las Terminales D H y J, que son modernas y que esa algún día la arreglarán. No sé qué más decir. Alguien arremete: “Y si eso es así, ¿por qué no cierran de una vez esta terminal y no la utilizan más en este estado?

Me decía un anónimo trabajador que me vio tomando fotos, porque sin ellas es difícil creer lo que se ve ahí: “La zona de la aduana está abandonada, cerrada hace por lo menos cinco años. Arriba, donde están los mostradores de Iberia para documentar al pasaje, basta con que mire al techo para que vea usted la mugre que sale por los conductos del aire acondicionado y que tienen que respirar no solo los pasajeros, sino todo el que pase por ese y por el resto de los mostradores de las aerolíneas que ahí operan”.

Se me caía la cara de vergüenza de ver el estado patético en que se encuentra la Terminal E del aeropuerto. Una Terminal que tanto orgullo provocó en tiempos de un administrador llamado José Abreu, quien se encontraba siempre abierto a las críticas y las sugerencias.

No sé si las autoridades de MIA saben que los modernos aviones de casi 300 pasajeros europeos llegan ahí y, peor aún, que esa es la desagradable primera impresión que se llevan de nuestra ciudad, y eso da vergüenza.

Como miamense me dediqué a tomar las fotos que acompañan esta columna para que alguien con sentido común, piense en que esta, y no otra, es la peor cara de la entrada a una ciudad como Miami, que no merece que indolentemente le hagan esto.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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