María Antonieta Collins

Piénselo muy bien antes de descargar su ira en las redes sociales

Expertos de LinkedIn, Facebook y Vayner Media, entre otras compañías, expusieron las últimas tendencias en el uso de redes sociales para empresas en un encuentro Chase for Business y la Cámara de Comercio Hispana del Sur de la Florida.
Expertos de LinkedIn, Facebook y Vayner Media, entre otras compañías, expusieron las últimas tendencias en el uso de redes sociales para empresas en un encuentro Chase for Business y la Cámara de Comercio Hispana del Sur de la Florida. AP

Estaba leyendo un mensaje que alguien conocido subió a sus cuentas de Twitter y demás como video. En él, la mujer, usualmente seria, que no había sido conocida por ningún exabrupto en su vida, hizo algo inconcebible para quienes la hemos tratado.

El video tomado por ella misma en la modalidad de Selfie la mostraba con el rostro en close-up. Se veía enfurecida. Se reflejaba en el espejo de un baño, quizás de su oficina, con rastros de haber llorado por algún problema que acababa de tener allí.

“Estoy harta –decía– estos (mencionaba un grupo étnico hispano) me tienen hasta la... (lanzando el primer improperio). ¡No los resisto! Por mí se pueden ir todos al infierno en este momento. Son unos hijos de... Y espero que se los lleve...” El último insulto, con folclórico lenguaje, era el colofón del mensaje de 40 segundos.

Me quedé helada. No por lo que dijera y que no hubiésemos escuchado antes, sino por tratarse de ella. No lo podía creer. Poco a poco otras amistades comenzaron a llamarme. “¿Has visto lo que Fulanita de tal subió en las redes?”

“¿Qué le pasó? –decían algunas– ella no es capaz de insultar a nadie, mucho menos a una comunidad que la ha querido hasta el día de hoy. Esos adjetivos hacia nosotros no le hacen ningún favor”.

Otra miembro de la comunidad atacada en el mensaje era más dura.

“Espero que no se me acerque nunca más, ni que me dedique el saludo, porque entonces sí que le voy a decir tres verdades, porque yo soy parte de esos a los que ofendió en su video; y por tanto no tiene nada que tratar conmigo”.

En eso estaba la discusión cuando intervino alguien en aquella plática de mujeres. Era un hombre con otro punto de vista: “Me llamó mucho la atención que esta chica se grabara y subiera esas imágenes tan ofensivas –dijo–, pero lo peor es que aún no se ha dado cuenta de que, con eso, quien se está haciendo el mayor daño a nivel laboral es ella”.

Le pedí que nos explicara. “Sencillo. Usualmente los empleadores buscan en internet a probables empleados para contratar y ahí en las redes se enteran de la forma en que viven, borracheras, fiestas, amores, etc., resulta que a eso ahora se le une un servicio gratuito de más que dan las redes sociales y que funciona muy bien para los empleadores sin que los aludidos lo sepan: pueden además darse cuenta de la forma en que una persona utiliza ese recurso”.

No había reparado en este punto hasta ahora.

“De esta forma saben lo vengativo que puede ser una persona en contra de otra; cómo maneja la ira, las posiciones políticas, los enfrentamientos con otras personas, la forma en que insulta, lo que piensa de los demás en un momento de rabia, y eso es muy peligroso. De manera que con solo una hojeada a las redes sociales se puede saber mucho de alguien”.

Me quedé pensando en eso y pensé en la persona que subió su ofensivo video. ¿Qué tenía en la cabeza mientras lo hacía, me pregunto y no tengo respuesta. Porque mecánicamente no solo fue el hecho de hacer un video donde exteriorizó su enojo contra alguien, sino después, en lugar de verlo y borrarlo, tiempo en el que quizá se le hubiera pasado la molestia, por el contrario, decidió compartirlo llena de rabia, para que lo viera todo aquel que quisiera y quien no quisiera también. ¿Qué ha sucedido?

Que la mujer no calculó el daño colateral por ese video y se siente apenada luego de que toda su ira pasó. Y, peor aún, está aislada de aquellos a quienes ofendió, que no le perdonan ese momento en que perdió los estribos y no pensó en las consecuencias. Pregunto entonces a los expertos si hay forma de prevenir esta tragedia cibernética. Sí la hay y es remedio viejo. Piense dos veces antes de apretar un botón en las redes sociales, y use el sentido común. Si desde el principio siente que no debe hacerlo, no lo haga. Y punto.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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