María Antonieta Collins

Nuevo diccionario de la confusión amorosa

‘Si te dicen: Eres una gran mujer, comprendes que todo aquello que se estaba tejiendo ya no existe’.
‘Si te dicen: Eres una gran mujer, comprendes que todo aquello que se estaba tejiendo ya no existe’. the Miami Herald

Mi amiga Diana me llama confundida. Otras dos amigas también se muestran preocupadas y yo misma, por qué no decirlo, he quedado tan confundida como ellas.

¿De qué les hablo? De ese nuevo diccionario de excusas que ahora los hombres emplean para decir al prospecto de pareja: “Adiós, no quiero nada contigo”. Pero lo dicen de forma tan indirecta que nadie se entera.

Diana me cuenta que había salido con un encantador enamorado que la llamaba a toda hora, que le consultaba prácticamente desde cómo vestirse hasta lo que podría comer. Mi amiga Diana estaba ilusionada, ya que el hombre –divorciado– le consultaba todo por teléfono a cualquier hora del día. Está de más decirles que, ante tal galantería, ella estaba segura de que pronto vendría el momento de la gran confesión, en que le preguntaría si quería comenzar un compromiso más serio.

“Era un hombre atractivo, soltero, de manera que, ¿por qué no? Pensar en iniciar con él una relación más firme no era nada del otro mundo”.

Un día, cuando ella muy suavemente llevó la plática hasta ese punto, él le confesó que la admiraba porque era una gran mujer y de inmediato cambió el tema.

Ella decidió no insistir y esperar otro momento. Pero este no llegó, porque días después su enamorado le dijo que iban a dejar de llamarse porque estaría muy ocupado y que él sería quien la llamaría cuando estuviera libre, en dos semanas. Poco después, se dio cuenta de que aquello era solo una excusa para dar por terminada esa “relación” que no era tal.

“¿Para qué decir: ‘Te llamo en dos semanas’?”, acota ella. “Eso es lo mismo que cuando te dicen: ‘Necesito espacio’ o ‘Estoy confundido’ ”.

En este caso, el fallido pretendiente la llamó, efectivamente, dos semanas después.

“Me dijo que se había alejado porque yo estaba confundiendo la relación que él me ofrecía. ‘¿Confundida yo?’, le dije. ‘¡Cómo no confundirse con un hombre que me llama a toda hora, que me pregunta adónde vas, qué comes, con quién sales, qué estás haciendo? ¡Por supuesto que pensaba que estabas enamorándome!’ Después, me dijo que había evaluado lo que le estaba sucediendo conmigo y aseguró: ‘No estoy preparado para una relación así’. Y concluyó con otra de las socorridas frases de la confusión amorosa: ‘Necesito tiempo’. ¿Qué tiempo se necesita cuando se está cerca de la persona con la que cree sentirse bien?”

Le digo a Diana que no se preocupe, que todas hemos escuchado esas frases en labios de “confundidos amorosos” que son felices en el arte de andar “flirteando”; es decir, coqueteando de picaflores y luego se arrepienten. Eso es un hecho, tampoco es que una se vuelva loca o que se imagine cosas si no hubo algo o alguien que lo motivara.

Cuando ellos dicen: “Eres una gran mujer” o “Eres una mujer excepcional” se da una cuenta de que todo aquello que se estaba tejiendo ya no existe. Recuerdo hace años haber respondido ante aquellas palabras: “Fulano, entonces, si soy una gran mujer, una mujer excepcional, ¿por qué no soy la mujer de tu vida?”

Diana me dice que eso mismo le preguntó a su ex enamorado. “Solo alcanzó a responderme que estaba sufriendo ‘una confusión’, que el lenguaje y las situaciones que tuvieron lugar fueron llevando su amistad conmigo a otros niveles. Y solo entonces se dio cuenta de que tendría que llegar a otra etapa para la que no estaba preparado”.

Alcancé a decirle que no es ni la primera, ni la única, ni la última, y que borre al fallido galán de su directorio telefónico. Ese es el mejor antídoto contra ese tipo de “confusión”. No hay más.• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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