María Antonieta Collins

Del verdadero buen servicio

¿Tiene alguien derecho a maltratar a una señora de la tercera edad porque piensa que su propina no será suficiente?
¿Tiene alguien derecho a maltratar a una señora de la tercera edad porque piensa que su propina no será suficiente? MCT

María Valdés confiesa tener 67 años de edad, su amiga Onelia acaso 70, pero físicamente son parte de esa generación de mujeres de la tercera edad que lucen siempre bien vestidas, dinámicas y, sobre todo, ambas son mujeres que salen casi a diario a comer en restaurantes. Les cuento esto como preámbulo de lo que las dos vivieron y que sucede a menudo, el mal trato a mujeres mayores en un restaurante.

Es Onelia indignada la que cuenta lo sucedido.

“Llegamos a un restaurante en el centro comercial de Sawgrass Mills que es muy popular porque tiene nombre de Cheesecake. Nos sentaron a una mesa y pasó media hora, por lo menos, para que apareciera un camarero que casi nos tiró pan y agua. Como habíamos tenido tiempo de escoger lo que comeríamos, de inmediato nos tomó la orden y se fue”.

María interviene para seguir el relato: “Pasaron otros 20 minutos y nadie venía a vernos cuando, impaciente, fui a hablar con el manager. Este me dijo que tuviera paciencia que nuestra orden saldría pronto. No pasó nada. La comida seguía sin aparecer. Quince minutos después vino un nuevo camarero que nos dijo que él nos atendería porque “su compañero se había ido”. Onelia y yo nos enojamos, pero estábamos hambrientas y esperamos nuestra comida”.

Onelia miró a su alrededor y se dio cuenta de algo más. El camarero que, según su compañero “se había ido”, ¡estaba ahí atendiendo otras mesas de mujeres jóvenes! Todo el tiempo que estuvimos, lucía sonriente y feliz sirviendo varias mesas. La realidad fue clara: aparentemente como éramos mujeres mayores de edad no le interesaba servirnos. “Si eres joven no hay problema, pero dos mujeres “senior citizens” solo hacen pensar a los camareros jóvenes: “Estas viejas solo vienen a ‘fastidiarnos’ la tarde porque de seguro no dejan propina y estoy loco porque se acaben de ir”. Para ellos una mujer mayor de edad no deja buena propina, y para ellos, que viven de las propinas, somos la última prioridad”.

¡Finalmente la comida llegó media hora después! Lo que el interesado camarero ignoraba es que mis amigas son mujeres que comen a menudo en restaurantes y que saben recompensar el buen servicio, es decir, dejan buenas propinas, que obviamente se perdió el groserísimo camarero.

Onelia cuenta más: “Veíamos en otras mesas a chicas jóvenes y eran atendidas amablemente. ¿La razón? Creen erróneamente que les van a dar mejor propina cuando muchas veces es todo lo contrario, porque una chica bella y joven en muchas ocasiones no tiene mucho dinero para dejar como lo hacemos nosotras.

“Lo que indigna –dice María– es la diferencia en el trato a las mujeres mayores y solas, porque, hay que decirlo: el trato cuando son mujeres mayores de edad, pero acompañadas de un hombre, es diferente: ellos saben que el hombre va a dejar una buena propina. Se equivocan muchas veces porque hay hombres que no son tan generosos como nosotras, las mujeres de la tercera edad acostumbradas a salir a comer fuera. Lo peor es que muchos camareros piensan que una mujer mayor se tiene que aguantar y no se va a quejar, pero se topó con dos que no se quedaron calladas”.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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