María Antonieta Collins

Critique, disienta, pero no ofenda

Cuando se arma un pleito cibernético, hay quienes toman parte de un lado u otro y comienzan a insultarse sin tener en cuenta que están en un sitio público.
Cuando se arma un pleito cibernético, hay quienes toman parte de un lado u otro y comienzan a insultarse sin tener en cuenta que están en un sitio público. the Miami Herald

Me preparaba para salir en un segmento del programa Despierta América, cuando saludé a Luis Alfonso Borrego, director de TVNovelas, y asiduo panelista de Los Lengüilargos, la divertidísima sección del programa de crítica a los artistas; esta la hacen el propio Borrego, Verónica Bastos y el diseñador Miguel Ángel Masjuan. Pero al final me quedé en el salón de maquillaje hablando con Masjuán sobre el chisme del show y le pregunté: ¿Listos para fusilar al personaje del día? La respuesta de Masjuán me hace reflexionar: “No. A fusilar a nadie, solo a criticar, pero sin ofender”.

Fue tan profunda su reflexión que le pedí permiso para escribir esta columna y darle crédito.

“La buena noticia parece ser que atacar a la gente, deshacerla en su vida íntima ha pasado de moda. Parece que la gente se cansó de ver esas carnicerías a la honra y verlas por televisión. Ni Simón Coldwell, quien comenzó con la tendencia a la crítica descarnada a quien se le parara delante lo hace ya, así que lo mejor –aunque haya personajes que hagan lo imposible para que se hable de ellos–, es utilizar la crítica, sí, pero sin ofender a nadie”.

Lo escucho extasiada y pienso que ojalá eso pudiera reflejarse en las redes sociales donde la página de cualquier persona, en especial las de los que tienen que dar la cara al público, se convierte en un ring donde los seguidores escriben todo tipo de improperios y ofensas. Estas son injustas la mayoría de las veces, pero se hacen al calor del anonimato.

“Es horrible –me dice Jovana Echeverría–, porque hay gente atrevida que no tiene piedad con nada ni con nadie. Por ejemplo, subí una foto mía en close up junto a mi hermana, las dos hijas de mi padre. Y, ¿qué paso? Mi padre respondió: “¡Cómo tienen arruguitas!” Le respondí que era tremenda falta de respeto. Pude haber editado la foto para rejuvenecernos, pero, ¿para qué? Preferí dejarla como estábamos y ¡mira lo que nos pasó!

Jomary Goyzo el experto en belleza y en consejos a la hora de poner en práctica el escudo contra la crítica me dice: “No me preocupo; aplico el arma más segura que existe contra los que ofenden: aprietas el botón que dice “borrar” y adiós a los que no nos quieren”.

“Lo peor –dice alguien– es que, en cuanto se arma un pleito cibernético, hay quienes toman parte de un lado u otro y comienzan a insultarse sin tener en cuenta que están en un sitio público, que a fin de cuentas no es suyo. Es más, ni siquiera son invitados ni amigos, pero entran en la discusión y terminan diciendo verdaderas monstruosidades que difícilmente tendrían el valor de decirle a nadie en su cara. Porque los peores pleitos son entre hombres y mujeres que rompen la barrera del respeto al son del ánimo encendido por un tema en el que están en desacuerdo”.

Por eso aplico la frase de Masjuán para definir la nueva crítica a los artistas de televisión. Lo cierto es que las redes sociales debían adoptarla: se puede criticar, se puede disentir, pero no ofender.• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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