María Antonieta Collins

Fórmulas perfectas para alejar a los hombres

Una cosa que ahuyenta con facilidad a los hombres es preguntarles: ‘¿Qué tipo de relación existe entre nosotros?’
Una cosa que ahuyenta con facilidad a los hombres es preguntarles: ‘¿Qué tipo de relación existe entre nosotros?’ Getty Images

No sé qué sería de mí sin amigas y lectores. Me dan las más divertidas ideas para las columnas. Me reuní con una comadre que me dijo en síntesis cuál es la forma más efectiva de alejar a un hombre; más bien, cuáles son las formas efectivas para hacer que los novios o pretendientes huyan.

Me prohibió mencionar su nombre, pero me pidió que contara cuál es la forma moderna de asustar a un hombre.

Lloraba y lloraba, porque creía haber conocido “al amor de su vida”. Sin embargo, resultó que, luego de que ella compartiera con él cosas de su vida diaria –como debe de ser entre dos personas que llevan una relación sentimental–, el apresurado Romeo partió sin una mínima justificación. “Estoy asustado”, le dijo al partir.

“Es que los hombres de hoy, se asustan con cualquier cosa. Al menos esa es su palabra favorita: ‘Me asustas’. Como hay tantas mujeres buscándolos, no quieren complicaciones. Si les cuentas tus problemas personales, simplemente dicen ‘Adiós, mi amor, que ya me voy’ ”.

Mi amiga sigue contando sus tristezas. “Si les cuentas que tus hijos son pequeños y que tienes contratiempos con ellos en la escuela o en la casa, huyen, porque se asustan”.

Comento esto con otra amiga que añade más acepciones a este vocabulario tan especial. “Se asustan si tus hijos son niños, porque dicen que no quieren volver a criar hijos, ya que a ellos les basta con los suyos. Ahora, si les dices que tus hijos ya son mayores, también se asustan porque rechazan la responsabilidad de convivir con adolescentes”.

Pero los hijos no son el único motivo de alejamiento. Existen otros temas. “Si te quedas sin empleo, te despiden en un recorte de personal y les cuentas que, de la noche a la mañana, estás desempleada, la reacción inmediata es asustarse. Y esa es causa más que justificada para que te abandonen”.

Otra interlocutora se unió a la plática. “Y si les dices: hoy no me siento bien, se asustan, porque siempre te estás quejando de algo. He observado algo más: si tu situación económica no es holgada y te ves obligada a luchar a brazo partido para cubrir tus gastos esenciales, para ellos no eres una mujer financieramente independiente. ¡Ni lo sueñes! Se alejan aterrados. Las pobres no les gustan”.

Si no tener dinero es un repelente, también lo es ser económicamente independientes. Hay hombres que se asustan si la pareja gana más que ellos y la respuesta es de alarma: ‘Fulana, no puedo vivir con una mujer que gane más que yo. Lo siento, soy un acomplejado. Adiós”.

Otra persona me cuenta: “Si después de un tiempo de noviazgo, te atrevieras a pedir dinero prestado, no solo no te lo prestan; despídete de ellos. Salen “espantados” como si nunca fueras a devolverles el dinero que les pediste.

Otra amiga comparte su experiencia: “Otra cosa que los pone en el paredón de la muerte es la pregunta que tenemos que hacer muchas mujeres cuando los vemos indecisos. Si después de un tiempo de salir juntos y hasta llegar a la intimidad, te atreves a preguntar: ‘Fulano, ¿qué somos nosotros?’ Es como si los condenaras a muerte. Ten por seguro que salen corriendo”.

En resumen, todo los asusta. Lo peor es que el consejo entre amigas es malísimo y en verdad limita cuando alguien nos dice: “Cuidado, Fulanita, no le vayas a decir esto a Mengano, ¡que se te va!” • 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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