María Antonieta Collins

Joaquinito y La Carreta de la 40: el binomio perfecto

¿Cuál es el logro de Joaquinito? Haber conformado por años un gran equipo de colaboradores que lo ven como padre, como amigo, como abuelo y más importante aún: como líder jefe.
¿Cuál es el logro de Joaquinito? Haber conformado por años un gran equipo de colaboradores que lo ven como padre, como amigo, como abuelo y más importante aún: como líder jefe. Foto de cortesía

Hace tiempo que tenía que haber escrito esta columna, pero más vale tarde que nunca… Me pasa lo que a casi todos los habitantes de Westchester: que salimos de viaje y al regresar a Miami lo primero que hacemos es ir a lo que es ya un restaurante cubano icónico: corremos a La Carreta de Bird Road para sentarnos en una mesa y tener las caras familiares que, junto a la comida, lo hacen a uno sentir en casa… Para otros, centenares, no hay día que no comience más que bien, si ven el rostro risueño, siempre con una palabra amable, una figurita de origami y un buen chiste que contar, y que no es otro que Joaquín Perales, “Joaquinito” como le llamamos los clientes agradecidos, para quien durante décadas nos ha hecho disfrutar de una buena palomilla, o las croqueticas, todo rociado con su espíritu jovial.

Joaquinito nació en Enguera, Valencia, España, el 11 de agosto de 1935. Vivió en Cuba hasta 1955 cuando regresó a España. Ahí, en 1962 se casó con Delia, su compañera de toda la vida, para juntos venir a los Estados Unidos en octubre de aquel mismo 1962. Su primer hogar estuvo en Nueva York y casi de inmediato en Miami, donde trabajó en el restaurante Badías de la Calle 8 y la 16 avenida.

Ahí conocería a alguien crucial para su vida laboral: Felipe Valls Sr. y la cadena de restaurantes Lums y Abners. Años después, cuando en 1976 Felipe Valls funda La Carreta de la calle 8, Joaquinito fue llamado por Felipito para trabajar en lo que era una aventura gastronómica. Valls, siempre emprendedor, seis años más tarde inaugura, en marzo de 1982, La Carreta de la 40, haciendo socios a Joaquinito Perales y a Eloy Hernández, ya fallecido.

La dedicación de Joaquinito ha contribuido al éxito de “nuestra” Carreta de Westchester -así la sentimos los “Westchesterianos” sin lugar a dudas, porque bajo su dirección es la de mejor cocina y funcionamiento -y que perdonen las otras Carretas- pero no lo digo yo, sino el público que adora el trato y el ambiente de ese lugar a cualquier hora.

¿Cuál es el logro de Joaquinito? Haber conformado por años un gran equipo de colaboradores que lo ven como padre, como amigo, como abuelo y más importante aún: como líder jefe. Eso es algo que se gana. Los demás somos una leal clientela con mas de 36 años de ir y encontrarnos con su don de gente, con su cariño, con la solidaridad cuando nos ha visto enfermos, o en el dolor por una perdida -como en mi caso fue la muerte de mi esposo-.

Antonietta mi hija, hoy anchor de la cadena ESPN en inglés, en Connecticut, no hace más que poner un pie en Miami y pedir lo mismo: “vamos a La Carreta a comer y a saludar a Joaquinito”. Lo conoce de siempre.

“Nadie de la leal clientela podemos pensar en que su presencia nos falte porque a Joaquinito se le ocurriera retirarse” me dicen Robertico y su esposa, siempre presentes ahí. “Joaquín y este equipo nos han hecho preferir estar aquí sentados los lunes con el tradicional plato de lentejas -las mejores- o los martes con la mejor -también- carne con papas de todo Miami”.

Los calmo a ellos y a muchos otros más diciéndoles que Felipe Valls Sr. ha hecho una familia con los empleados que, con tanto amor le han ayudado en la tarea de crear este imperio gastronómico famoso ya, fuera de nuestro Miami, una especial familia que le ayudan sin importar la edad.

Valls sin lugar a dudas sigue aquella gran filosofía del Papa Juan Pablo II y que apoyamos todos: rebasar los setenta años de edad solo nos hace tener la experiencia del éxito para compartirla con los demás.

Y Joaquinito Perales es lo que hace a diario: hacer crecer junto a los empleados, un sitio del que todos, los dueños y los clientes estamos orgullosos… nuestra carreta de la Calle 40, a la que llamamos nuestra, porque Joaquinito nos ha hecho sentir así. No nos sentamos en una mesa de cualquier restaurante: su magia por años ha sido hacernos ver que estamos sentados en nuestra casa desayunando, comiendo o cenando.

Así que ¡Gracias Felipito Valls por tenerlo cerca sin importar la edad y gracias Joaquinito por estar siempre ahí para tus clientes! ¡No nos imaginamos La Carreta de la 40 sin él!, o sea que de retiro… ¡nada!

Twitter: @Collinsoficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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