María Antonieta Collins

El maravilloso poder de saludar

Que un extraño tenga esa deferencia, me hace reflexionar sobre el grado de frialdad al que me he acostumbrado en el trato con otros en la vida cotidiana, algo que sucede por todas partes en la Unión Americana.
Que un extraño tenga esa deferencia, me hace reflexionar sobre el grado de frialdad al que me he acostumbrado en el trato con otros en la vida cotidiana, algo que sucede por todas partes en la Unión Americana. AP

Estoy de viaje de trabajo por el norte de México y algo me hace sentir diferente y mejor aun, sentir la diferencia. Es una sensación tan rara e intensa, que siento la necesidad de investigar de qué se trata.

Sucede que es algo sencillo: es que entro en cualquier sitio y un “Buenos días” o “Buenas tardes” me saluda de principio o al salir.

Mis primeras reacciones han sido, voltear hacia un lado y hacia otro para ver si se están dirigiendo a alguien que se encuentre a mi lado, porque quien me saluda tan efusiva y alegremente es alguien totalmente desconocido en mi vida.

Con sorpresa corroboro que ese saludo es para mí y solo para mí, y reacciono con alegría devolviendo aquello con un “muy buenos días a usted también”.

Que un extraño tenga esa deferencia, me hace reflexionar sobre el grado de frialdad al que me he acostumbrado en el trato con otros en la vida cotidiana, algo que sucede por todas partes en la Unión Americana.

Entra uno al elevador de cualquier oficina en cualquier ciudad y la situación es la misma: se abren las puertas, entran personas y nadie es capaz de tener un acto de gentileza y saludar a la otra persona –que tampoco espera que nadie le diga “ni salud” cuando estornuda. Los ojos cruzan miradas con aquel desconocido que entra al elevador y que, dicho sea de paso, tampoco está para saludar a nadie a su alrededor.

Cada quien vive en su mundo, donde solo caben sus propios problemas que le han sumergido en un sitio donde no es capaz siquiera de voltear a ver a su alrededor, ni poner en práctica la más elemental y barata regla de cortesía: saludar, dar los buenos días o tardes o noches a los demás.

Y ni que decir lo que sucede en el caso de los elevadores que llevan a oficinas médicas y hospitales.

Una madre de dos niños subió con estos a un elevador donde me encontraba. Aunque el elevador estaba lleno, los pasajeros hicimos espacio para que ella, sus dos niños y la carriola doble que portaba cupieran. Todos la ayudamos deteniendo la puerta para que entrara y saliera.

¿Qué sucedió con aquella joven madre y sus pequeños niños, incluida la carriola? Lo inconcebible. Entró y salió sin siquiera voltear a mirarnos… y de dar las gracias a todos los que la ayudamos… Absolutamente nada.

Entraron y salieron sin decir una sola palabra. Una mujer mayor, a todas luces madre y abuela rompió el hielo. “Esa mujer no solo tiene un problema: su falta de educación y cortesía… sino que eso mismo le está enseñando a sus niños, que serán a todas luces descorteses como ella...”

Estuve de acuerdo y lo hice ver a los acompañantes del elevador que mostraron solidaridad en contra de la grosera madre. Estoy tan acostumbrada a eso, a que nadie salude a nadie, que cada vez que subo, o bien al elevador de las oficinas de Univisión en la Ciudad de México o en cualquier otra parte no solo de México o América Latina, que una grata sensación me invade porque el poder del saludo es grande. Nos saludan todos. Son desconocidos a quienes miro como si se tratara de extraterrestres que de pronto, llegan y dicen: “muy buenos días” al entrar o salir.

Reacciono rápidamente respondiendo aquella cortesía que me hace sentir tan falta de sentido humano. El alma se reconforta con el poder del saludo, y una también.

Hacerlo, dar los buenos días a quien llega frente a nosotros, o las buenas tardes o las buenas noches, dar las gracias cuando se nos dan cualquier cosa, así sea un vaso con agua, agradecer ese gesto, es símbolo no solo de cortesía, sino también de generosidad.

Y eso, no le hace daño a nadie… Todo lo contrario. Le pregunto: ¿Cuántos saludos a dado usted el día de hoy?

Twitter: @Collinsoficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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