María Antonieta Collins

Asesinos sueltos en la calle

Escena del crimen luego de un incidente de violencia en la carretera, donde un conductor mató a otro luego de un altercado en el Palmetto Expressway, Miami, el pasado 1ro. de diciembre de 2017.
Escena del crimen luego de un incidente de violencia en la carretera, donde un conductor mató a otro luego de un altercado en el Palmetto Expressway, Miami, el pasado 1ro. de diciembre de 2017. cmguerrero@miamiherald.com

Tengo que escribir de esto para prevenirla. Los he visto en los noticieros de la televisión. Usted también los ha visto. Le escribo de todos aquellos que por rabia acumulada y a la que dan rienda suelta mientras manejan, son los que después asesinan inocentes que se atraviesan por sus caminos. ¿Verdad que sí?

Me sucedió dos veces en una semana y tiemblo al recordar los incidentes que le cuento con detalle. Venía con la productora Claudia Colimodio en el parqueo de un popular supermercado buscando un sitio donde estacionarnos y de pronto nos quedamos paradas al ver el sitio totalmente lleno. Colimodio se ofreció a mover ella el auto mientras yo iba a comprar rápidamente unas latas de comida para unos animalitos de la calle. Tomar esa decisión acaso nos llevó un minuto.

Salí de mi auto para que ella pasara al asiento del conductor, cuando de pronto, un hombre joven, de no más de 30 años, hecho un energúmeno, salió de su auto estacionado en uno de los cajones. Es obvio que sin darme cuenta lo bloqueé por un momento.

El hombre, sacando medio cuerpo por la ventanilla comenzó a gritarme obscenidades, mientras hacia la grosera seña del dedo, sin que le importara mi disculpa de no haber visto que iba a salir -lo que a nosotros nos convenía porque ocuparíamos de inmediato ese espacio-. Estaba fuera de sus cabales gritando horrores a bordo de una camioneta pick up blanca.

De inmediato me moví hacia atrás para que saliera y este, ante nuestros ojos, a toda velocidad en reversa, frenó a milímetros de mi auto que estaba bastante atrás. Quiso asustarnos. Nosotras boquiabiertas observamos aquella agresión, que a todas luces hacía porque se trataba de dos mujeres, no lo creo capaz de hacer eso con un hombre que, le respondería con un golpe… o algo más.

Dos días después, venia junto a Carmela manejando por una calle del Southwest, cuando al final de la calle claramente se veía la luz roja, es decir, nadie podría pasar la avenida siguiente, sin violar la ley, por tanto, circulaba a baja velocidad, cuando de pronto, otra saeta, se mete delante de mí ¡por la derecha! Se paró adelante para esperar la luz verde. De pronto frenó, ¡y se bajó del auto a insultarme!

Era un hombre de unos 40 a cincuenta años, corpulento. Todo un “bully” con quien puede, porque nuevamente pensé que esa actitud no la tendría con un hombre sino con dos mujeres.

Me quedé helada viéndolo fuera de sus cabales, ¡como si yo hubiera sido quien lo rebasó, le quitó el espacio y se le metió en medio, estando en una luz roja! No había lugar para el insulto.

Después de gritar y hacer señas obscenas se subió a su auto. Se puso la luz verde, arrancó y pasó a otro carril donde lo pude ver por el espejo gritándole a otro conductor… ¡El del auto que tenía delante de el!… Por el espejo pude ver que se quedaba rezagado peleando con otros choferes. Pensé en la vida que aquel hombre -al igual que el del supermercado-.

Deben vivir terriblemente mal y deben hacerle la vida un yogurt de acida a quienes tienen a su lado. Peor aún si es esposa e hijos que seguramente viven aterrados por el carácter de los dos hombres, y de paso aprenden en vivo esa forma de vivir violenta contra otros.

Me pregunto si sería mi manera de conducir la que produjo que este hombre y el otro me atacaran de esa forma. La respuesta es: aun cuando yo viniera lentamente o por un segundo bloqueara al conductor, nada autoriza a otro a esa violencia, que seguramente, de hacerlo a alguien tan agresivo como ellos y armado, produciría un fatal desenlace. Ante estos monstruos sueltos en la calle, lo mejor es la paciencia y la no confrontación. Al menos eso garantiza seguir vivos, porque, si traen una pistola, son asesinos sueltos por la calle.

Twitter: @Collinsoficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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