María Antonieta Collins

Maribella y Carmela

Maribella, la orquídea de Carmela.
Maribella, la orquídea de Carmela. Foto de cortesía

No es nada fuera de lo normal escuchar a Carmela hablar sola. En muchas ocasiones salgo espantada a ver de que se trata, pensando si alguien se metió en la casa, solo para encontrarme que tiene los interlocutores mas extraños… en esta ocasión fue algo parecido.

“Doña corra, venga y mire”. Dejé lo que estaba escribiendo y salí a encontrármela cargando una planta que le provocaba gritar emocionada… “Mire que bella, pero mírela bien”. Le digo que si, que la estoy viendo y que en verdad es muy bonita.

La realidad es que si lo es. Es una orquídea color ciruela con pequeñas pintas amarillas que en verdad ha cultivado a la perfección. Orgullosa, como si se tratara de una hija la muestra a todo aquel que la quiera ver. “Se llama Maribella. Era apenas un pedacito, pero ha crecido casi de la nada. Bueno, de la nada no, porque yo me dedico a cuidarlas y ella en especial es preciosa”.

Si dicen que a las plantas gozan y agradecen cuando se les habla como si se tratara de personas, lo que Carmela hace es el ejemplo de que eso es verdad. Las regaña cuando no dan flores y les grita y las amonesta por flojas… pero cuando florecen las recompensa buscándoles nuevos sitios que a las plantas, no solo las orquídeas les encanta y enseguida lo hacen saber creciendo bellas.

“Ellas son flojas y abusadoras, pero no me dejo y ellas lo saben. Yo sé cuando están tratando de tomar ventaja de uno y cuando son haraganas, y no se los permito. Entonces es cuando busco la razón de que estén pequeñas sin crecer o sin dar flores. El color de sus hojas y como están me muestra si están enfermas, o si les hace falta agua o si les sobra”.

Es una doctora de orquídeas, pero también de otras variedades que recoge desahuciadas. Los fines de semana para Carmela son para ir en busca de plantas y de tierra para sembrarlas.

“No se le ocurra que vayamos a ningún lugar de los grandes a comprarla porque esa tierra que ya tienen en costales de plástico no sirve. Viene llena de basura y demás. No, no, no. Hay que ir a los viveros a traerla de ahí. ¿No ve que esa es la mejor tierra para sembrar y trasplantar?”

No tengo mucho que alegar porque en la realidad y la práctica Carmela se ha graduado de un doctorado universitario que le han dado estas plantas que la recompensan con solo verlas. Me quedo viendo embobada a “Maribella” en verdad que es hermosa y luce mejor aun en la reja de la entrada a donde la ha colocado como adorno saludando a todo aquel que llega…

“Pero no se crea que estas orquídeas son débiles. No. Mire que pétalos tan duros tienen. Y ellas son fuertes, pero también lo que sucede es que son mañosas. Muy mañosas… pero conmigo no pueden”.

Compruebo que lo que dice es cierto. Pero hay algo mas, paralelo a la creciente fama de esta improvisada doctora de las plantas… las amistades están requiriendo de sus gratuitos servicios. Me la encuentro muy ocupada en los cuidadosos viveros que ha creado al fondo y en los laterales de mi casa…

“Esta es para doña Niuvis, ella quería unas hierbas para cocinar y aquí las tiene.” Ni que decir de la felicidad de Niuvis al recibir aquel preciado obsequio. A la hora en que las entrega, su rostro se ilumina con los cumplidos que la gente le da. Ese es el único pago que acepta.

En otras ocasiones las amistades le llevan moribundas plantas, cual si Carmela fuera medico de un servicio de emergencia de un hospital y ahí mismo les da el diagnóstico: “Deje ver que puedo hacer y le informo” -dice al dueño de “la paciente”.

De sus diagnósticos no se salvan ni los jardineros que recortan hace años el pasto de la casa y con quienes arma “discusiones filosóficas” donde generalmente gana porque tiene la razón. En fin, que en el universo de la nicaragüense Carmela, las plantas ocupan el gran espacio y la oportunidad de salvarlas… “Pero no me diga que estoy mal… De todas, la Maribella sigue siendo la mas bonita que hayamos tenido…” y le doy la razón y las gracias por salvar a las plantas cuando otros las botan.

Twitter: @Collinsoficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

  Comentarios