María Antonieta Collins

¿Te han dado alguna de las ocho excusas para dejarte?

En realidad, lo que estaba por decirme no era una excusa, no, sino dos juntas: Eres una gran mujer, me dijo para empezar la noche que me citó en lo que creí que era una cena romántica.
En realidad, lo que estaba por decirme no era una excusa, no, sino dos juntas: Eres una gran mujer, me dijo para empezar la noche que me citó en lo que creí que era una cena romántica. Getty Images/Stock

Me ha pasado. Y seguramente a usted también, o también las ha dado. No me puedo excluir del grupo de mujeres que alguna vez las han escuchado, pero no, hoy no soy yo la que provoca esta columna, sino alguien más, en esta triste telenovela de la vida real.

Es una amiga que me ha pedido anonimato, so pena de no volverme a contar ninguna de las historias de su azarosa vida, si revelo su nombre… Así que cumplo la promesa.

Me llama por teléfono llorando desconsolada. “Creía que era el hombre de mi vida. La habíamos pasado tan bien tres meses viéndonos y hablando de sol a sol. Cero problemas, nada de pleitos. Me llamaba o enviaba textos de cualquier parte donde estuviera ‘porque no podía vivir sin mí’. Podría jurar que éramos la pareja ideal para el resto de nuestras vidas. Ambos divorciados con hijos mayores fuera de la casa… pero…”.

“¡Ups! llegó un día en que dejó de textearme por la mañana, y también de responder mis llamadas -lo que antes hacía de inmediato- así estuviera en la más importante de las juntas, y me lanzó de golpe, sin estar yo preparada, una de las frases fatales que usualmente empuñan los cobardes, y que si yo fuera un boxeador como el “Canelo” seguramente que con ella noqueaba a mi contrincante… NO entendí de inmediato que se trataba de uno más de aquellos personajes que quieren que todo lo que está a su alrededor desaparezca inmediatamente de sus vidas… En realidad, lo que estaba por decirme no era una excusa, no, sino dos juntas: Eres una gran mujer, me dijo para empezar la noche que me citó en lo que creí que era una cena romántica, para seguidamente descargar lo que faltaba: Pero mi amor, yo no estoy preparado para tener la relación que tu mereces… y creo que esta relación debe tener más oxígeno, es decir, más espacio…”.

Mi amiga me cuenta que se quedó boquiabierta… pero que tuvo que escucharlo… y aguantar… “Tú mereces un hombre que te haga feliz… y yo en este momento no tengo la capacidad de darte lo que buscas, que es una relación estable porque ‘no estoy preparado’ ”.

Dice que nunca esperó escuchar semejante excusa. “Ni esperé eso, ni la retahila de excusas que alguien dice cuando quiere deshacerse de lo que le supone un compromiso a futuro. Cuando un señor con quien estoy saliendo, comienza una plática diciéndome: “Eres una mujer inteligente, una gran mujer” de inmediato sé que aquello que tuvimos se acabó, porque ser inteligente y ser “grande” significa también algo insalvable en el “resume” como candidata a la blanca mano de alguien. Así que, antes de que “me corten” prefiero ser yo la que corte y decir “good bye patitos”… ¡Neeext! Entonces le dije a aquel cobarde personaje que entendía todo, que tenía razón y que yo merecía alguien mejor que él. ¡Antes muerta que sencilla y abandonada!”

Mi amiga con lágrimas en los ojos me habla de los puntos clave que hoy en día utilizan los galanes unánimemente, es decir, de esos puntos cardinales en el amor, de los que nadie se ha salvado de escuchar. Aquí los tiene por si se los dicen, y para que se vaya preparando se los enumero.

1-Necesito mi espacio. 2-Necesito tiempo. 3-Te estás confundiendo conmigo. 4-Te llamo en un par de semanas. 5-No eres tú… soy yo. 6-Eres muy buena y yo muy malo para ti. 7-No estoy preparado. 8-Mereces otro hombre mejor que yo.

Debo confesar que todas esas (y algunas más) las he escuchado. Confieso también que he quedado dolida y apuntando con rojo el nombre del sujeto, por lo que esta amiga no encontró el terreno desierto, sino todo lo contrario. Completamente comprensible.

Resulta que las mujeres somos más claras y no tenemos excusas, por lo que, este moderno diccionario de la confusión amorosa, hay que repasarlo para que nada nos haga más daño del debido. Así que cuando le digan: no eres tú… soy yo. Ya sabes que es una frase hecha y adelántese… que no hay más. Despídalo rápidamente y diga: el próximo amor bienvenido… ¡Buena suerte!

Twitter: @Collinsoficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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