María Antonieta Collins

Miami y los churros de La Palma: el mejor termómetro

En una noche fría de Miami el pasado 3 de enero de 2018, muchos esperan en la fila del emblemático restaurante La Palma para comprar churros con chocolate caliente, una acendrada tradición de los hispanos en la ciudad.
En una noche fría de Miami el pasado 3 de enero de 2018, muchos esperan en la fila del emblemático restaurante La Palma para comprar churros con chocolate caliente, una acendrada tradición de los hispanos en la ciudad. Miami Herald

Antonietta mi hija, que vive donde las temperaturas son casi de cero en el invierno en una zona de Connecticut, se cae a carcajadas cada vez que me ve a la distancia vistiendo un abrigo al tiempo que me escucha la misma expresión que tenemos los miamenses apenas el termómetro llega a los 70: “Ay, que fríoooooo”.

“Mamáaa ¿70 grados? ¿70grados? ¡No seas exagerada! ¡Eso es calor aquí ahora mismo… cuando estamos a diez grados!”

En uno de los pocos días fríos todos sabemos que es el tiempo para correr hacia al mismo sitio que es como la casa de todos.

En realidad, si como reporteros durante la temporada de huracanes el sitio a donde las miradas convergen es sin lugar a dudas el Centro Nacional de Huracanes, apenas las temperaturas bajan, a donde vamos a cubrir la noticia de ese día, no es otro sitio que la churrería de La Palma en el corazón de la famosa Calle Ocho del “Saguez”, es decir, del Southwest.

Ahí, los “helados” habitantes de Miami acuden en masa a calentarse por lo menos la boca y el estómago con una buena dotación de churros, humeantes, crujientes, recién hechos, con su chocolate al más puro estilo español.

Apenas llegar y pararse frente a las enormes ventanas que despachan a toda hora el tradicional antídoto contra el frío, eso hace sentir que el invierno ha llegado.

Fíen churros a toda hora, y así como se hacen también ser venden.

La realidad es que “La Palma” –guardada la proporción- es una clara reminiscencia de la churrería de San Ginés, el sitio obligado para visitar en Madrid durante las madrugadas haya frío o calor, algo que me recuerda la productora de televisión Patricia Pomales quien me manda foto desde allá para atestiguar que si hay frío. San Ginés es también el lugar a donde hay que ir.

Pomales y la también productora Diana Montano, estuvieron hace días en Madrid…

“Ni imaginarnos que podríamos estar ahí en pleno invierno y no hacer una obligada parada en San Ginés donde nuestro amigo Sergio Espadiña nos atiende haciéndonos sentir en casa”.

Yo tengo aquí mis amigas cubanas que, convertidas en expertas despechan a diestra y siniestra los churros al gusto del cliente: con mucha azúcar, con poca azúcar, sin nada de azúcar.

En bolsitas de papel o, dependiendo de la cantidad, en contenedores de aluminio que no permiten que los churros se malogren.

“Todo para hacer felices a nuestros clientes” me dicen Denisa Rosa Madrigal y el siempre trabajador Juan Ramos, el mánager que no descansa, yendo y viniendo cargando las congeladas cajas con el sabroso postre listo para prepararse, mientras los felices clientes esperan por ellos sintiendo que en plena capital del sol viven al menos unos cuantos días del año con el frío encima.

Confieso que apenas el termómetro baja, no resisto la morbosa tentación de darme una vuelta por la Calle Ocho solo para ver a los clientes hacer largas colas y poder llevárselos a casa calientes, mientras se comen unos cuantos en el camino.

“Ahora sí que hay frío –decimos inevitablemente- porque las colas por los churros eran enormes”

“Ay mamáaa” vuelve a decirme Antonietta al saber de mis correrías para atestiguar semejante tradición de nuestra ciudad.

Es el sitio por donde desfilan famosos y anónimos, políticos y ciudadanos sin más en mente que gozar de algo que se ha hecho costumbre.

Yo por lo pronto le digo a mi amiga Denia Rosa y a Juanito, gracias por ayudarnos a sentir mejor.

mariaantonietacollins@yahoo.com @CollinsOficial

  Comentarios