María Antonieta Collins

Nunca es tarde para las resoluciones de fin de año

Un hombre mira los fuegos artificiales desde el mar en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, durante la celebración de año nuevo.
Un hombre mira los fuegos artificiales desde el mar en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, durante la celebración de año nuevo. AP

Si, ya sé, que este año nuevo que cayera en día entre semana nos puso en aprietos porque ya le escribo esta columna de las resoluciones para el 2019 cuando ya llevamos andados los primeros días, pero ¿qué importa? Nunca es tarde para hacerlas y sobre todo, para mostrarle las mías.

Resulta que encontré un papelitode hace algunos años donde, repetitivamente decía que quería ser delgada y no podía. Finalmente pude, pero ese no es el tema, sino enfocarnos en lo que se puede hacer y que dará un cambio a nuestras vidas.

El asunto son las modernas resoluciones de acuerdo a los tiempos y que se las enumero por si le sirven para usted.

Esto es lo que he decidido poner en práctica este 2019:

1. No voy a rogarle a nadie que acepte mi ayuda.

¿Y eso que es? Bueno, que existen personas a quienes queremos ayudar y repetidamente le dicen a una: “Ay que pena, no te preocupes”; “ay, como te voy a molestar por eso”; “ay, no, ¿cómo crees?”. Y como salta nuestra parte generosa, insistimos: “Sí, sí, mira, que puedo hacer esto por ti”, o “déjame ayudarte”.

A todo eso hay que decirle, OK, ¿no quieres que te ayude? ¡Perfecto! y se acabó. Nada de andar ofreciendo lo que la gente rechaza.

2. Cero atención a los vampiros emocionales. ¿Qué las amigas llaman para contar sus penas y cuando todo pasa no vuelven a llamar? A todas esas y esos, he decidido no darles mi energía.

¿Solo servimos para el momento de la tragedia? Pues, se les acabó. Nos drenan emocionalmente con sus dramas y después una les pregunta como están y responden: “De lo mejor”. Entonces una vuelve a preguntar, ¿y de aquello que te atormentaba? “Ahh, pues nada, todo bien”. No abren la boca cuando antes, en medio de su dramas, contaban por horas todo aquello que las acongojaba. A estos “vampiros emocionales” ¡cero atención!

3. No rogar a nadie su compañía. Me explico mejor.

Hay amistades a las que uno llama una, dos, tres veces invitándoles al lunch o a cenar. Felices aceptan. Y, ¿qué sucede? Que a la mera hora cancelan el compromiso con cualquier excusa. “Tengo que salir urgente con mi hija”; “voy a casa de mi hermana o hermano”; “voy con Papi o Mami”. Y la realidad es una: les salió algo más importante que hacer y como somos lo último en su escala de afectos, pues cancelan.

No se dan cuenta que nuestro tiempo es valioso y que si separamos un momento para verles es porque les queremos. Esta es otra categoría que en este 2019 va fuera de mi vida. ¿Estás ocupada y no te importa cancelarme tres o cuatro veces? Bien lo dice el baseball, ¡tres strikes y estas oouuuut! ¡No más invitaciones que cancelen a última hora!

4. Y finalmente mi lista de regalos para las navidades del 2019 tiene a unos cuantos de menos.

¿Quiénes son? Los que le dicen a una: “No tuve tiempo de comprar nada porque estuve ocupadísima”. Mi respuesta es ¿queeeee? ¡Ocupada yooo! Que ando viajando para arriba y para abajo y tuve tiempo de comprar un cariñito para las personas que están en mi lista de afectos.

Pero aquí hay que aclarar. No es el hecho del regalo porque una invitación a compartir mesa con ese alguien a quien tanto queremos es un regalazo, sino la excusa “no tuve tiempo”, como si fueran los únicos con múltiples cosas que hacer. Así que este año ¡Ciao bambini! ¿Se identifica con esta lista? Pues, ¡a ponerla en práctica ya!

Nunca es tarde para querer más a quien nos quiere y dejar a los que no merecen nuestro afecto. ¡Feliz 2019!

Siga a María Antonieta Collins en Twitter: @CollinsOficial.

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