María Antonieta Collins

La mejor cobradora de ‘La Vaquita’

Un colaborador da su contribución a “La Vaquita”.
Un colaborador da su contribución a “La Vaquita”.

En la oficina del programa de televisión “Crónicas” todo el equipo —10 personas— estaban ensimismados cada quien en su tarea.

De pronto algo rompió el silencio. Era una queja que venía de la productora ejecutiva Mirna Couto, usualmente una mujer de hablar suave, y que ese día estaba haciendo una excepción.

“¡Renuncio! ¡Ahora sí que no puedo más con esto y renuncio!”, dijo Couto.

De inmediato todos voltearon a verla. Salí de mi oficina corriendo. ¡Madre Santísima! ¿Renuncia Mirna? Y ¿ahora qué haremos con la organización que la caracteriza en el show?

Le mandé un mensaje a la productora Diana Montaño y me respondió que sí, que oí bien. Que Mirna acababa de decir que renunciaba. El cuchicheo entre los demás se esparcía mientras Couto, visiblemente molesta por algo, no despegaba su vista de la computadora donde estaba escribiendo a todo vapor. Decidí no quedarme con la duda y preguntarle sin más ni más.

¿Qué sucede? ¿Por qué quieres renunciar así tan intempestivamente? ¿Qué pasó?

Viéndome a los ojos dijo lo que no me imaginaba.

“Ya no puedo aguantar esto de estar cobrando lo de ‘La Vaquita’ y que no todos paguen, entonces tengo que poner el dinero yo y salgo perdiendo”.

¡No aguanté las ganas de reírme a carcajadas! Mirna Couto estaba renunciando, si, ¡pero no al show, sino a ser la cobradora oficial de “La Vaquita”!

Déjeme explicarle que se trata de una colecta de $20 por persona, que reunimos los integrantes del programa en el cumpleaños de cada quien, como regalo, de manera, que en vez de gastar el dinero en comidas —como sucedía en el pasado— ahora le entregamos al cumpleañero por lo menos $200 para que los gaste con quien quiera y como quiera. En México le llaman “Vaquita” y así lo bautizamos en la oficina en Miami.

“La Vaquita” surgió por los mismos comentarios luego de cada comida de cumpleaños de un miembro del equipo. ¡Nadie, absolutamente nadie se salvó!

“¿Viste? La comida era cara”. “Ay que malísima que estuvo la comida. ¿A quién se le ocurrió ir ahí?”. “Que flojera… otro cumpleaños como si no tuviéramos nada más que hacer”. “Fulano y fulana comieron como nunca porque todos estábamos pagando”. Y lo peor: los que estaban peleados. “Con lo mal que me cae fulana o zutano y ahora hay que ir a comer con él o ella”.

Un día, Diana Montaño y yo, cansadas de eso decidimos someter a democrática votación la innovadora idea de la colecta de “La Vaquita” —aprobada a regañadientes de dos— y en la organizada Mirna recayó la cobranza que lucía de lo mejor.

O eso parecía hasta el día de la irreparable renuncia de la venerable tesorera que, sin más, entregó las cuentas y olímpicamente se libró de la cobranza.

Entonces los dedos apuntaron a mi persona como la nueva cobradora de “La Vaquita”.

Sabiendo los males existentes —que algunos prometen pagar y no lo hacen—, al aceptar el honroso puesto acepté con condiciones. Uno, el deudor moroso encabeza la lista del deshonor en mi oficina. Tan pronto pagan, se borran. Dos, tampoco fio, y me remito a lo que públicamente digo: Yo regalo a quien quiero, pero no me pidan prestado porque me tienen que pagar, si no, aténganse a mi boca. Tres, tengo un magnifico asistente de cobranza: el corresponsal y productor Juan Carlos Aguiar, quien en caso de que me encuentre fuera, cobra.

¿Resultado? “La Vaquita” de abril estuvo completa desde fines de marzo. Y todos felices y contentos de tener $200 para gastar como quiera, sin escuchar quejas.

¡Eso es disfrutar un Happy Birthday! O ¿no?

Siga a María Antonieta Collins en Twitter: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com

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