María Antonieta Collins

Las modernas ‘Semanas Santas’

Esculturas de la Pasión de Cristo hechas en arena en la playa de Samil, Vigo, en España, el 4 de abril de 2015.
Esculturas de la Pasión de Cristo hechas en arena en la playa de Samil, Vigo, en España, el 4 de abril de 2015. EFE

Escuché la plática mientras me encontraba esperando para pagar en un gran almacén. Eran dos mujeres en sus 30 años. Ambas traían trajes de baño, también para pagar y estaban justo delante de mí en aquella fila cargando una gran cantidad de ropa interior minúscula.

“Mira, este ‘hilo dental’ y este bra harán que fulanito se desmaye solo al verlo este ‘Good Friday’ ”. De inmediato la otra joven soltó la carcajada. “Más que apropiado para la ocasión”, le respondió. “Mmmm playita, cerveza, novio y sexo… ¿Qué más puedes pedir esta ‘Holy Week’?”.

“Y, olvídate, que eso es solo el comienzo… mira este otro para el sábado y este para ‘Easter’ ”.

Dijo de los minúsculos atuendos, ¿más que apropiados para la ocasión de Semana Santa? Así mismo. Me apresté entonces a escuchar más de la conversación que ni siquiera puedo transcribir porque narraba más que gráficamente lo que provocaría en el novio al verla vestida así.

¡Uff!

¿Recuerda lo que en la década de los 50, 60, 70 y 80 era una Semana Santa?

Las abuelas y madres siguiendo estrictos códigos religiosos en muchas ocasiones hasta prohibían la música de radio y televisión. Otras familias aún más piadosas con la tradición de la semana mayor cubrían con tela morada las imágenes y espejos —estos últimos porque significaban solo vanidad.

“Eso no puede verse en Semana Santa”, decían fervorosas.

Recuerdo a mi amada abuela doña Raquel decirnos: “Ustedes algún día serán madres y entonces tendrán la obligación de enseñar a sus hijos las tradiciones de la semana donde Jesús de Nazaret murió en la cruz para librarnos del pecado”.

¡Ay! de quien al final de aquella frase no dijera amén.

Las playa —y conste que Coatzacoalcos, México, es todo playa y río— era un rato y nada más. Aquello de dormir ahí con novios hubiera provocado ataques masivos al corazón en más de una madre. Jamás se nos hubiera ocurrido otra cosa que no fuera seguir los días católicos yendo a la iglesia, o a la visita de las siete casas, o la misa donde la Gloria se abría. El Jueves Santo, era eso, un día Santo donde se iba a presenciar el lavatorio de pies y ni qué decir del Viernes Santo, donde por regla general a las 3 de la tarde se conmemora la muerte en la cruz.

La periodista Diana Montano evoca el recuerdo de la Semana Santa en Coatzacoalcos.

“En Semana Santa obvio no comíamos carne. El Viernes Santo no podíamos ver televisión ni escuchar música hasta que regresábamos de la adoración de la cruz que tardaba como tres horas el servicio. NO podíamos comer hasta después de las 3 de la tarde porque había muerto Jesús a las 3 de la tarde. Mi abuela, ni que decir, ayunaba toda la semana”.

Pero los códigos de conducta abarcaban más, recuerda Diana.

“No nos podíamos vestir de rojo. Es más, de ningún color alegre, ni de florecitas. El sábado de Gloria, como era el santo de mi mama, —nuestra recordada Yoyis, doña Gloria— entonces comíamos algo en su honor, pero nada de lujo, hasta el Domingo de Resurrección”.

Pero la veneración no solo era para la tradición, sino a los símbolos que hoy han perdido aquel halo que les rodeaba en muchas casas.

“Peor aún, mi abuelita con solo al ver que el Papa aparecía en la televisión nos hacía arrodillarnos ahí mismo y ¡ay! de la que no lo hiciera porque le tocaba un coscorrón en la cabeza por irrespetuosa”.

El exceso de libertades de estos años nos hace pensar a donde hemos llevado nuestras tradiciones. La abstinencia sexual que se guardaba durante la Cuaresma se reseñaba en un dicho popular:

“El miércoles de ceniza se despiden los amantes… y el sábado de Gloria vuelven a lo de antes”. Algo que obviamente no sabían las jóvenes de compras en el almacén del que salieron armadas de lencería para provocar al novio con el “demonio” del sexo todos los días en plena Semana Santa.

Ante tal situación solo nos queda decir: ¿qué tal?

Twitter: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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