María Antonieta Collins

Cómo festejar un buen cumpleaños

Dos peregrinos caminan cerca de varias cruces a lo largo del Camino de Santiago, cerca de la frontera entre Francia y España.
Dos peregrinos caminan cerca de varias cruces a lo largo del Camino de Santiago, cerca de la frontera entre Francia y España. ASSOCIATED PRESS

Me paso casi 364 días de cada año pensando en cómo voy a festejar el siguiente cumpleaños. ¿Por qué? ¿Acaso no tengo más que hacer?

¡No! Lo que sucede es que después de cada cumpleaños, siempre me sucede lo que a los demás: pensamos en otras cosas que queríamos hacer y que por alguna razón no hicimos, entonces nos decimos: “lo hago el año entrante”. ¿Soy marciana? ¡Claro que no! Soy igual que usted.

A ver, comencemos por lo básico.

Me molestan las mismas cosas, como por ejemplo, recibir esas felicitaciones que se envían por cadena, por el teléfono o la computadora y donde solo se le cambia el nombre de la persona.

¿Qué tal con las rosas digitales o los cakes digitales? ¿Por qué hacer algo tan impersonal? ¿De qué sirven? En realidad, si nos acordamos de una persona en una fecha tan especial pues es cuestión de marcar su número y decirle lo que le queremos y felicitarle, o, en el caso de los textos digitales, ¿Por qué no escribir una sola línea —si el tiempo no da para más— pero hecha exclusivamente para él o para ella?

Las felicitaciones digitales no significan nada, no son otra cosa que no sea que “cumplir con algo social” porque hacer eso resulta más fácil sin que implique un esfuerzo extra para el cumpleañero, “y salimos del paso”.

Hago una encuesta personal con decenas en el Super, en la oficina, en la calle y el resultado es el mismo: la gente ni las lee y les hace delete al tiempo que se quejan por tanta cosa inútil que les llena sus teléfonos y computadoras. Me dice la periodista Diana Montano:

“¿Qué tal con las personas —muchos con los que nos cruzamos a diario en las oficinas donde trabajamos y que son de otros departamentos— que ni siquiera te dirigen una palabra cuando te ven en los pasillos? Peor aún, que cuando alguien les pide cooperación para alguna celebración, siempre dicen que en ese momento no tienen dinero en efectivo, pero eso sí, cuando se dan cuenta de que en alguna parte están cortando un cake, de inmediato van y le dicen: ¡Happy Birthday! Y entonces hay que compartirles lo que se está dando. Y una los mira azorada y de primera intención volteas a tu alrededor pensando que hablan con otra persona, pero no, es contigo y resulta que fue el olor del cake y los bocadillos los que en ese momento provocaron el cambio de actitud y son los más amigables. Pero, ojo, hay que poner atención: al día siguiente apenas si voltean a verlo a uno, es decir volvieron a su actitud anterior”.

Estoy de acuerdo con Montano. A todos también nos ha pasado.

Por eso y otras situaciones es que, pasados los 60 he decidido hacer lo que me haga feliz. Esta semana de mi cumpleaños decidí darme mi Happy Birthday y me voy junto a mi hija Antonietta Collins a recorrer a pie el último tramo del Camino de Santiago, en Galicia, en el llamado Camino Francés. Son 130 kilómetros que a decir de otros peregrinos, sirven como el alto en la vida para pensar en tantas cosas que tenemos y que no necesitamos y para reflexionar en los verdaderos valores de la vida que hemos olvidado: la compasión, la caridad, el exceso de todo, y lo que realmente trae calma y paz y por tanto felicidad y salud mental a la vida.

Siempre quise hacerlo y mi mejor regalo es que lo hago con mi hija que será mi compañera en esta aventura que recordaremos mientras ambas estemos en este mundo.

Así que ya lo sabe: ¿quiere darse el mejor cumpleaños? Entonces no acepte que le impongan cosas que no le gusten. ¡Haga lo que le venga en gana y no cumpla con nadie por obligación!

Yo por lo pronto estoy terminando con las maletas y preparándome como peregrina.

Sea su cumpleaños o no, mi deseo es para usted: ¡Feliz Camino en su vida!

Twitter: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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