Los ‘roperazos’ de fin de Navidad
Esta es la columna que más me celebran y la que cada año tengo que hacer para prevenir a los y las “Scrogges” de cada Navidad.
Quedan poco menos de 12 días para las fiestas de navidad, pero los festejos en las oficinas ya están andando. Si, y usted sabe a qué me refiero.
A que cada mañana en estas épocas una está lidiando con los que sabemos reciclan regalos navideños y están listos a darlos con la consabida frase: “pensé que esto estaba hecho para ti”.
Y uno ve regalos espantosos, y lo peor: viejos y usados.
No me diga que no le ha sucedido, porque no le creo.
Si. Yo he sido víctima de esos avaros que quieren sin embargo pasar por la vida como aquellos que cumplen regalando a otros en fin de año.
¿Recuerda que aquí le he contado del macramé para plantas con unos cocos insertados en el tejido que me regaló alguien diciéndome: “al verlo pensé de inmediato en ti y en tu casa”. Y yo, al sacar aquel objeto extraño de la caja me preguntaba: ¿cómo pudo pensar en mi y en mi casa si nunca le he invitado a que me visite?
Lo peor de aquel personaje es que, al tratar de guardar aquel horrible macramé con cocos insertados, de pronto salió una tarjeta que decía: “De tía Hercilia para ti”.
¡Jamás he tenido una tía que se llamara Hercilia!
En fin, esa anécdota o la otra del regalo que me dieron con la etiqueta del mega almacén donde lo compraron y que me hizo decirme para mis adentros: “Mira Collins, si, esto no es nada que vaya contigo, pero mañana vas, lo cambias y que te den un crédito, que $10 o $20 siempre sirven para algo”.
Si, pues resulta que, al ir a cambiarlo la sorpresa casi ¡me hizo caer de la impresión!
La empleada que me atendió gentilmente de inmediato me dijo que me haría el retorno y el crédito, pero al ingresar los números en la computadora su rostro cambió.
“Señora, no puedo hacer absolutamente nada porque este regalo excedió el tiempo para cambiarlo: fue comprado hace dos años, y nuestra política de devoluciones especifica que el tiempo máximo para un cambio es de un año”.
¿Me dieron un regalo comprado hace dos años? Exactamente así.
Mi pregunta entonces y ahora es la misma: ¿para que se regalan cosas así? ¿Acaso lo que no nos gusta a uno es para darlo a otros?
Lo peor siguen siendo los comentarios de quien nos da semejante “roperazo” es decir, ese regalo que guardan en closets y roperos hasta que encuentren una víctima a quien dárselo, y que nos dicen con toda la “cara dura”: “Fulanita, ¡al verlo pensé en lo mucho que te iba a gustar!”.
Así que si le escribo esto es porque estamos en la plena época en donde miles se deshacen de todo aquel objeto que no quieren para ellos y que les permite no gastar en un regalo, dándoselo a otros.
¡No y no!
Si no tiene dinero, no se preocupe, que en ninguna parte está escrito que usted debe dar un regalo. Ahora, que si quiere hacerlo con alguien a quien aprecia y no tiene dinero, pues entonces regale con el corazón. Le explico más: los mejores regalos que me han hecho personas que me quieren, es aquello que han hecho con las manos: un buen postre, un buen guisado, unos platanitos fritos, cualquier cosa que nos da placer y que nos dice lo mucho que aquel que nos lo está dando, pensó en nosotros.
Así que ya lo sabe. No hay peor cosa que pasar como alguien que regala cosas malas y usadas.
Recuerde la máxima: si algo no es bueno para usted, tampoco será bueno para alguien más. En verdad. ¡Felices fiestas!
Twitter: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2019, 3:34 p. m..