Preparativos en tiempos del coronavirus
Todos andamos preocupados.
Todos, todos estamos espantados.
Ya no sabemos si llamarlo coronavirus, covid-19 o si simplemente no decir ni su nombre por aquello de que no se nos presente de tanto llamarlo.
Volteamos a un lado y al otro lado siempre mirando con suspicacia por si el mentado coronavirus —que ya lo reconocemos por las gráficas que nos han puesto por todas partes con sus coronitas rojas— llegara a estar presente en nuestro entorno.
Ahhh, pero en la Florida, con la experiencia que tenemos de los huracanes, nuestras mentes están dedicadas a lo que nuestra cultura meteorológica nos provoca ante el menor peligro: hacer las compras de pánico, que después que pase el peligro nos darán la otra tarea que será devolver todo aquello que compramos muchas veces en perjuicio del presupuesto mensual.
Y entonces vendrán las preguntas más obvias:
¿Ahora que hago con las decenas de mascarillas desechables que compré por si el que estaba al lado tenía el virus?
“Todos —me dice una voz que quiere seguir anónima— los que ahora estamos comprando en cantidades industriales los limpiadores de mano portátiles de tamaño grande y chiquito, las enormes cantidades de botes con toallitas de cloro, de sprays desinfectantes, los estamos amontonando en las despensas esperando que la pandemia pase”.
Pienso y recuerdo lo que hacemos al paso de las grandes tormentas de junio a diciembre cada año cuando una nos amenaza así sea que está a una semana de distancia y corremos a las ferreterías a comprar el Triplay para las ventanas, las baterías, y el agua, sobre todo el agua y luego, ¿qué pasa con la madera?
Esa es la pregunta del millón, porque siempre están comprando lo mismo —al menos eso vemos por la televisión— y nadie sabe dónde pararon las anteriores.
Ya fuera de la disertación hay decenas de cosas que hacer y aquí tiene la lista:
▪ Lavarnos las manos a cada rato, costumbre que habíamos perdido a pesar de lo que nos decían madres y abuelas (y que finalmente tenían razón). Lavarse las manos es una forma de ser higiénicos ante cualquier gripa.
▪ Láveselas tallándolas desde las uñas hasta la muñeca
▪ No tosa frente a otros y si lo hace entonces que sea sobre el brazo doblado poniendo el rostro a la altura del codo. (Las mamás y abuelas también nos regañaban si tosíamos regando saliva por todas partes).
▪ Use pañuelos desechables y tírelos a la basura (no los guarde en ninguna parte).
▪ Aguante —al menos por estos meses— saludar de beso en la mejilla a alguien, o peor aún en la boca.
▪ Aguante —también por un tiempo— saludar dando el apretón de manos.
▪ El manejo de billetes y monedas me preocupa por el olvido a otra de las advertencias que nos hacían en casa y que obedecíamos entonces: No toques el dinero y hagas cosas como comer sin haberte lavado las manos. La verdad que los billetes y monedas pasan de mano en mano con el gran peligro del contacto: está sucio y no sabemos por qué partes estuvo.
▪ Antes de empujar los carritos de supermercado límpielos con las toallitas desinfectantes que las tiendas proveen, pero por favor hágalo pensando en los demás y no desperdicie tomando una gran cantidad de ellas y las deje ahí tiradas. Tome una o dos y con eso limpie las partes donde usted estará en contacto.
▪ Y lo más importante que hemos olvidado: orar.
Sí. Rece, ore lo que usted decida. Hágalo pidiendo protección divina para usted y su familia, pero también para los demás. Eso no le hará mal a nadie.
Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de marzo de 2020, 4:16 p. m..