María Antonieta Collins

Los primeros 85 años de Joaquinito

En tiempos de pandemia un cumpleaños es un asunto de fiesta especial. Pero el de Joaquinito Perales cobra especial importancia.

La pregunta brinca de inmediato al verle menudito, yendo de un lado hacia otro en ese lugar que tan bien conoce: La Carreta de la Calle 40 —su mundo diario desde hace décadas. ¿Cuántos a su edad tienen esa energía interminable y el ánimo que contagia? Ahí no se conoce un solo pretexto de Joaquinito para faltar al trabajo.

Si en el famoso Westchester el restaurante es icónico para conocer el pulso de la comunidad, nadie concibe al sitio sin la mano de quien desde hace unos días tiene otro galardón: ser quizá el más joven de los managers del lugar… a sus 85 años de edad.

Para los empleados ese cumpleaños significaba un gran reto: ¿qué hacer para festejarlo?

Sandra, la manager del turno de la mañana sabía que 85 años no se cumplen todos los días y que el festejo no podía quedar en solo un cake que dijera: “felicidades Joaquín” Nooooo. Merecía más.

La pandemia los limitaba, pero no en el afecto y la imaginación…

El día del cumpleaños los empleados trataron de ocultar sus planes: lo sorprenderían para cantarle el Feliz Cumpleaños, aunque no podrían abrazarse. Comenzaron a buscarlo y se dieron cuenta que no lo hallaban y se preocuparon: ¿acaso no había ido a trabajar?

Sandra de pronto lo encontró en una bodega acomodando ollas.

Se le heló la sangre al verlo montado en una enorme escalera arreglando calderos y peroles que estaban mal puestos.

“¡Joaquín! ¡Bájese de ahí por Dios que se va a caer!”.

A regañadientes, Joaquinito bajó de aquellos interminables escalones que Sandra seguía paso a paso hasta verlo descender a salvo.

“Joaquín es así: siempre buscando hacer algo mejor para el restaurante y para el cliente y no mide el peligro. Le gusta todo arreglado y tener a todos contentos y no escatima esfuerzo. A sus años otros están planeando un retiro... o andan en citas médicas pero eso para Joaquín es algo imposible”.

Con engaños lo hicieron ir hacia la zona de la barra donde aparecieron cantándole el Happy Birthday cubano con maracas y clave. Los tapabocas no podían callar las notas que salían del alma. Y las velitas fueron apagadas con el aire de un abanico. ¡Nada de soplar que está prohibido! Pero las restricciones del COVID-19 no evitarían festejarlo.

“No pudimos abrazarlo lo que hubiéramos querido, solo con la imaginación —me dice un cliente que pudo ver el festejo a distancia.

La Carreta es Joaquinito y Joaquinito tiene a La Carreta de la 40 en su sangre. “Imposible pensar no verlo aquí. Es el alma del negocio que supervisa hasta el mínimo detalle. No puede retirarse, así de simple”.

Pienso en esto que me dicen varios clientes más. Él es sin lugar a dudas parte de la historia de cada familia que por tres generaciones ha ido a comer. Todos los que en La Carreta de Joaquinito tenemos el comedor de la casa vivimos con la misma esperanza: ¿Cuál es la receta para, a los 85 años, gozar la vida a pesar de todo lo que se tenga que pasar?

Díganos eso Joaquín, por favor enséñenos a reír y trabajar tanto como usted lo hace sin cansancio, y por lo pronto, felices 85. ¡Y que vengan muchos más!

Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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