Una gatita amiga de todos... | Opinión
No sé si fue hace 10 años cuando se inauguró el edificio del Newsport de Univisión y Noticias Univisión se mudó de casa que ella un día vino a mi encuentro.
Desde siempre era igual: menudita, flaquita, de la raza calicó, es decir de todos colores, característica de una raza que es solo de gatas, no de gatos.
Desde el primer momento ella supo que yo le proveería alimento y así fue.
En realidad yo era la que encabezaba una lista donde otras también lo hicieron siempre: Angie, Aranza, Danay, Gaby, Martita.
No tenía nombre. Unos la llamaban Kiri, otras como yo Kiri-Kiri, unas más le decían Misu y ella siempre respondía corriendo a nuestro encuentro.
Vivía en el parqueo de la entrada central de Univisión Newsport. Una parte del día la pasaba bajo los autos guareciéndose del calor o la lluvia, pero otra buena parte la pasaba arriba de los autos observando lo que estaba a su alrededor.
No había poder humano que la moviera de ese sitio. Ni tormentas ni huracanes. Ella se sentía la vigía del edificio y su sitio era estar ahí viendo lo que ocurría.
Preocupadas por su salud en más de una ocasión Lucy García ayudó a atraparla para llevarla al veterinario, pero de inmediato la devolvíamos al sitio que más le gustaba: su amado Newsport.
Aquí la conocían todos y se sentía inmensamente contenta con nosotros. Tenía importantes amistades y ella lo intuía. En una ocasión, cuando hubo un cambio de gerencias, alguien sugirió deshacerse de ella. Al enterarme de los planes, desesperada y encabezando un gran grupo de empleados recuerdo haber buscado la ayuda de Daniel Coronell, presidente de Noticias Univisión, un ser humano generoso que, al vernos llorando por la Kiri, elevó su petición a donde le escucharon, y la gatita quedó ahí sin que nadie la molestara más.
En otras ocasiones la llegada de los huracanes y las lluvias torrenciales nos preocupaba y me aseguré entonces de que tuviera una vivienda a su altura: encontré un iglú construido especialmente para exteriores y a prueba de viento, agua y frío. Cuando los temporales pasaban ella salía del iglú muy oronda sana y a salvo.
Nada la hacía más feliz que vernos llegar a unas cuantas de nosotras y correr a nuestro encuentro. En mi caso de inmediato se paraba donde sabía que yo abriría el maletero y sacaría un plato desechable y una lata de la comida que tanto le gustaba y que yo siempre traía lista para ella.
La vi por última vez el jueves pasado.
El sábado recibí una foto y una llamada de Martha, quien siempre la cuidaba en sábados y domingos y en mis ausencias. Estaba llorando a gritos
“Alguien arrolló y mató a la Kiri en el parqueo”, Martha estaba desesperada ¿Quién pudo hacerle esto al animalito que solo buscaba cariño?
Al ver la foto de Kiri tirada bañada en sangre el grito de mi alma me hizo sentirme partida de dolor. Quien sea que la arrolló la dejó ahí, tirada en el medio del parqueadero, en el sitio que más protegida estuvo por una década. Allá esa persona y el karma que tendrá que cargar a cuestas.
Kiri desde algún sitio tuvo que saber que el mismo Coronell le dedicó un post en Instagram y que Gaby, Angie, Aranza, Danay y todas las que la cuidamos estábamos desconsoladas llorando de dolor por su ausencia que será para siempre.
Hoy se me hace imposible pensar en que voy a llegar y ella no va a venir a mi encuentro. Solo me reconforta pensar que Kiri-Kiri o Misu está en el Cielo de los Gatitos y que desde ahí seguirá cuidándonos a quienes le cuidamos con amor y que hoy la lloramos porque no era una gatita de la calle, sino era nuestra gata.
Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2020, 3:27 p. m..