María Antonieta Collins

Basura para unos, tesoros para otros | Opinión

Me habían contado la historia de un rescate fuera de lo común y me parecía bondadosa: Silvia Salgado, productora de Univision Digital se estaba mudando de apartamento cuando, de pronto vio que en el lugar había tirada una planta que habían dejado abandonada los dueños anteriores para que los nuevos inquilinos la botaran a la basura.

“De inmediato pensé —me cuenta la productora— que si yo no la rescataba iba a termina muerta de sed y para un final triste en un basurero. La planta se veía raquítica, pero viva. Entonces sin más la traje para mi casa. La bauticé como “Federica” por lo feíta que estaba la pobre. Pero, ¿qué sucedió con los días? Resulta que con el cariño que tanto le gusta a las plantas, todo lo que yo les hablo a las que estoy cultivando y mis cuidados, ‘Federica’ comenzó a ponerse más bella cada día y hoy es una belleza de planta. De ‘Federica’ la fea no queda nada”.

La historia me conmovió, especialmente porque a mí en multitud de ocasiones me ha tocado rescatar perros y gatos y nunca se me hubiera ocurrido rescatar de la basura unas matas. Bueno, hasta hace unos días.

Estaba entrenando por la zona de las mansiones de Coral Gables en el campo de golf de Granada Avenue cuando, junto a mi “socia” con quien entreno en las madrugadas, la también productora Yvana Jijena, vimos tiradas en plena calle un montón de matas de flores de Nochebuena como las conocemos en México —país de donde son originarias— y estaban ahí a media acera. Pero no era ni una ni dos, sino un montón.

Las vimos y dije a Yvana: “al rato que terminemos de caminar vengo y las recojo”.

Resulta que al terminar el entrenamiento se me olvidaron las matas y me fui a mi casa. Al mediodía con el pleno sol y con calor me acordé de las pobres plantas abandonadas y sedientas, y, rápida y veloz fui al sitio, rogándole a Dios que alguien más las hubiera rescatado. Para buena suerte de las Nochebuenas nadie había reparado en ellas y pude recogerlas. Estaban ahí moribundas. Eran 10 matas bonitas, que a pesar de cómo las habían botado con todo y papel dorado de envoltura, habían sobrevivido.

¿Qué hago con ellas? Fue mi primera pregunta porque en realidad 10 matas ocupan un buen espacio. No importa, me respondí. Lo mejor es que puedo salvarlas de morir en el abandono callejero y sin agua.

Las subí a mi auto sin importar el terregal que se les había pegado, y, pronto estuvieron en mi casa.

Las bajé y rápidamente les encontré un espacio hasta que las manos caritativas de Carmen las recojan y les encuentren un mejor sitio para que vivan el tiempo que su vida vegetal les permita.

Hice cuentas y habiendo pagado $7 por una, me di cuenta que por lo menos eran $70 que los dueños de esas matas habían tirado a la calle. Comento esto con Silvia Salgado, la rescatista de “Federica”, y su respuesta me dio el título de esta columna: “Hay gente para la que muchas cosas son basura, mientras que eso mismo para otros como nosotras son tesoros. Eso me hace pensar en que la vida es así. Siempre hay esperanza de que alguien nos rescate porque también siempre que haya vida, siempre habrá alguien dispuesto a hacerlo”.

Así que la moraleja de esta columna es: Aunque unos lo vean como basura, siga viendo las cosas como los tesoros que en realidad pueden ser. ¡Feliz Año Nuevoooooo!

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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