Siempre es necesario tener una ‘tropa loca’ para lograr tus metas de salud | Opinión
Mientras escribía mi libro “Si yo pude… Tú más”, Cristóbal Pera —por curiosidades de la vida el editor de mi primer libro hace 20 años y quien en este 2021 sufrió el parto de volver a trabajar en mi nuevo proyecto y sobre todo, el entender esta odisea— siempre tuvo algo en mente que a mí me llamaba la atención cada vez que me llamaba pidiendo una aclaración:
“MAC (así me llaman mis gentes más cercana) ‘La Tropa Loca’ tiene que ser más explicada. ¿Quiénes son? ¿Por qué se reúnen? ¿Cada cuánto lo hacen?”.
Me llamaba mucho la atención que alguien como él, siempre tan inquisitivo de las cosas importantes de cada libro que edita, estuviera tan pendiente de algo que a mí se me hacía tan sencillo y cotidiano como es caminar como ejercicio no solo con mis amigas, sino con personas a quienes quiero y, a quienes me une un propósito de vida, como lo son las productoras Yvanna Jijena, Silvia Salgado y Olivia Liendo.
“¿Sabes lo importante que cada lector de tu libro pueda tener compañeras de aventura?”, me dijo Pera el día que me pidió algo muy necesario de incluir, la foto de “La Tropa Loca de Mac”.
“Es que es una idea genial que cualquiera puede tener a mano: una compañía para poder hacer el ejercicio que para muchos no solo es monótono, sino que hace que los mejores deseos fracasen”.
Me puse a reflexionar en lo que pensaba Cristóbal, un español de lo más “in” dirían en el lenguaje moderno. Tenía razón. Yo había dado por descontada la maravilla de la compañía que hemos logrado sin importar hora, ni día de la semana, ni la oscuridad de la madrugada, ni el calor ni las mañanas frías, ni la lluvia.
Por eso es que dedico esta columna para quienes quieren hacer ejercicio y no tienen compañía.
Siempre hay una amiga que dice: “Yo me apunto para ir contigo”. A esa tómale la palabra. Y si hay alguien más, ¡bienvenida sea! Lo siguiente es comenzar. Pónganse una rutina. No fallen al día que se propusieron. No cambien las fechas, no acepten excusas. En pocas palabras: háganlo.
De pronto comienza solo una, y cuando las demás vean el éxito que tienen porque lo comparten por sus redes sociales les aseguro que llegará otra y otra que, eso sí, deberán acatar las reglas del juego que les dije en el párrafo anterior.
Comiencen la jornada tempranito, cuando todavía no hay sol para que el cansancio de la caminata no les llegue. Vayan armando sus rutas en sitios que les sean agradables. A nosotras nos gusta el mar, los parques de grandes distancias, los vecindarios donde viven los millonarios porque nos encanta soñar en que “esa casa” o “la otra” o “la de más allá” son las que queremos para vivir algún día.
Es nuestro tiempo para visualizar el futuro.
También es el momento de las confidencias. Lo que nos pasa, lo que sentimos, lo que nos preocupa y donde las demás somos como la terapia gratuita llena de cariño, por eso es que, quienes formen su “Tropa Loca” deben ser amigas afines.
Hay una regla inviolable: lo que ahí se dice, ahí se queda. Y algo más: todas tenemos un propósito:
El mío, hacer que Yvanna Jijena diagnosticada con diabetes viva mucho mejor por su ejercicio cuantas veces por semana podemos hacerlo.
Yvana, mi más cumplida acompañante y con quien comenzaré a pie el próximo 2 de julio los últimos 132 kilómetros del Camino Francés a Santiago de Compostela en España, me decía:
“No puedo imaginar lo fácil que se hacen las millas, vamos platicando de tantos temas, compartimos estas mañanas y de pronto no me doy cuenta que vamos más allá de lo que imaginamos”.
De eso se trata, y por supuesto de nuestra salud.
Cada “Tropa Loca” debe ser el apoyo para no fallar, la mano que nos sostiene cuando ya no tenemos fuerza de voluntad. No es necesario que sean amigas, aunque eso ayuda mucho, pero lo más importante es que compartan todas, el mismo proyecto de salud física y mental. Lo demás queda en ustedes.
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