María Antonieta Collins

Tras la tragedia del edificio, no dejes para otro día la llamada a un ser querido | Opinión

Un mensaje que en inglés dice “El Señor es mi refugio”, forma parte de un memorial de flores y fotos en honor a las víctimas y los desaparecidos en el derrumbe del edificio Champlain Towers South en Surfside, cerca de Miami Beach, Florida, el lunes 28 de junio de 2021.
Un mensaje que en inglés dice “El Señor es mi refugio”, forma parte de un memorial de flores y fotos en honor a las víctimas y los desaparecidos en el derrumbe del edificio Champlain Towers South en Surfside, cerca de Miami Beach, Florida, el lunes 28 de junio de 2021. jiglesias@elnuevoherald.com

Me sucedió hace 20 años cuando la tragedia de las Torres Gemelas durante el 11 de Septiembre del 2001 y me ha vuelto a suceder ahora con la pesadilla del desplome de Camplain Towers South de Surfside, en los alrededores de nuestro Miami.

¿Qué me pasa?

Que cada vez que con infinitamente tristeza pienso en todas y cada una de las víctimas, y de inmediato me viene a la memoria también, el saber cuántos de ellos se quedaron sin hacer o recibir una llamada, quizá de un hijo, de un nieto, de una hija diciéndoles cuánto les querían

Pienso en el muy humano: “Mañana les llamo” y ese mañana nunca llegó para ellos ni para ninguno de los suyos, que hoy se sienten abatidos por la crueldad del destino que no les permitió ese último privilegio de vida.

Pienso en el caso especial del padre divorciado, quien a las 10 de la noche del miércoles fue a entregar a su hijo a la madre que esperaba al niño porque no le dio permiso de quedarse esa noche con el padre, y quien con eso le dio un gran regalo de vida al niño, porque desafortunadamente el desplome ocurrió tres horas después y aquel padre fue de los primeros cuerpos en ser identificados.

Pienso también en quienes, como la joven que había llegado de Paraguay para trabajar como niñera, y a quien su desconsolada familia llora a las afueras de Asunción, la capital. Ella no tuvo tiempo de llamar a los suyos para ese último adiós, únicamente les habría dicho en semanas anteriores lo feliz que era en aquel paraíso junto al mar de Miami.

Es aquí donde viene la reflexión de una frase más que trillada pero nunca más que real: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

Es esta la lección que debiéramos honrar a nombre de quienes han fallecido la madrugada del jueves pasado: ¿Por qué posponer aquello que pensamos hacer? ¿Por qué no hacerlo hoy cuando hay vida y salud?

Es parte de esa tarea en la que el ser humano se especializa —unos más que otros— postergando por muchas razones.

Peor purgatorio viven todos aquellos que pudieron haber llamado para pedir perdón por algo que hubiera lastimado a quienes después de una tragedia ya nunca más podrán volver a ver para decirles “perdóname” o también “te amo”.

Recuerdo como si fuera el día de hoy a la mujer del 11 de Septiembre de 2001 que inconsolable me hacía llorar al escucharla mientras la entrevistaba.

“Esa mañana, mientras mi esposo se preparaba para irse a trabajar en la cocina de Windows of the World que estaba en el último piso de una de las Torres Gemelas, en ese momento tuve el impulso de darle un beso y decirle que lo quería, fue un sentimiento inexplicable, pero, en ese momento mis hijos me llamaron para que les sirviera el desayuno y me dije: antes de que se vaya se lo digo. La verdad es que con las prisas de los niños y de irme al trabajo, solo me pude medio despedirme de él y quedamos de hablarnos más tarde. La verdad es que nunca más pudimos decirnos “I Love You” y ese terrible sentimiento de culpa por no haberlo hecho me acompañará el resto de mi vida”.

Si el relato de aquella mujer estuvo conmigo por mucho tiempo, hoy me viene a la memoria con aquellos que inesperadamente perdieron la vida sin oportunidad de ver o escuchar a quienes tanto amaban y quienes tanto les amaron.

Es por eso, por la crueldad del destino, que hoy solo me queda recordar estos pasajes y vivir cada día como si fuera el último, y en ese mismo espacio, la reflexión es no dejar para mañana la llamada que pueda hacer el día de hoy, porque mañana nadie sabe dónde y cómo podremos estar.

En nombre de ellos, no hay que postergar la palabra o la llamada que hay que hacer este día.

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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