María Antonieta Collins

¿Para qué decir palabras inútiles?

María Antonieta Collins
María Antonieta Collins

Un día antes de las fiestas de Thanksgiving, una amiga llegó a contarme de su ruptura amorosa. Ella y el novio terminaron y no supo más del galán, un individuo frío en sus sentimientos hacia ella. A pesar de que es bonita e inteligente, el personaje le hacía sentir todo lo opuesto. “Le importa más ir a meterse a una ferretería a comprar una herramienta nueva para hacer reparaciones para su casa, que pensar en algo que pudiese ser útil para nosotros”.

Llevaban más de dos años de noviazgo, aunque cada quien en su casa, sin que en el panorama se avecinase ni remotamente el momento en que él le diera el anillo de compromiso.

Mi amiga le solucionaba muchas cosas y hasta cuidaba su perro. En fin, que, al momento de terminar, él tomó las cosas que tenía de ella, las metió en bolsas de basura y las dejó en casa de los padres de ella. No volvió a buscarla en semanas hasta el día anterior al cumpleaños de ella, cuando le pasó un mensaje de texto.

“Me deseaba lo mejor en lo personal y en mi futuro profesional y quería que supiera ‘que siempre estaría ahí cuando lo necesitara’. Pero me pedía por favor que no me volviera a acercar a su casa, porque no quería que su perro –que me quería mucho– me viera, para que no se deprimiera. Le dije que le enviaría por correo las llaves de su casa y me dijo que las echara a la basura”.

Ella me llamó en medio de un ataque de rabia comprensible. “Me siento usada; porque, en los dos años de relación, no creo haber sido capaz de provocar en este hombre sentimientos tan negativos. Al menos, si me iba a dar ese mensaje, no debió ser en la víspera de mi cumpleaños”.

Le dije que la del problema no era ella sino él y que se alegrara. En ese momento, me lanzó el punto clave de su indignación: “¿Por qué hacen esas cosas y las rematan con un ‘Pero quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti’?” ¿Qué significa eso? ¿Para qué ‘puede estar ahí’ un individuo que dice cosas como esas?” Le contesté que de eso nada. Que son palabras inútiles que suelen decir hombres y mujeres a lo largo de la vida. Y no son las únicas. ¿Qué tal cuando uno ayuda a una persona, ya sea amigo o pareja sentimental, y este te traiciona y escuchas lo que a mí más me indigna: “Fulanita, sé que he hecho mal, pero quiero que sepas que siempre te agradeceré lo que me ayudaste cuando lo necesité”.

Esta es una variante que me indigna, tanto como la que me contaba mi amiga. Vamos a ver: si en realidad una persona nos debe gratitud por algo que reconocen que hemos hecho por ellos, entonces, ¿por qué nos hacen daño a la menor oportunidad?

“Es la condición humana”, me dice alguien que sabe de esto. Está bien, le digo, pero al menos que se ahorren esas palabras inútiles que se dicen en momentos de remordimiento.

Volviendo a mi amiga, no pude más que decirle que el mejor regalo de cumpleaños se lo dio el ex novio que metió sus cosas en bolsas de basura y las llevó a casa de sus padres.

Me miró como si yo estuviera loca. Le aclaré que no era así. Que fue mejor que ella lo conociera verdaderamente en ese momento. Porque, si la hubiera querido en verdad, hubiese tratado de reconquistarla y no le hubiera pedido que “echara las llaves a la basura”. Le explico que todo tiene una razón y que el hombre que la va a hacer feliz, de seguro está próximo a llegar a su vida. Y que ese no dirá palabras inútiles. Amén.• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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