María Antonieta Collins

La lista de los buenos propósitos y nuestras verdaderas resoluciones

‘Decidí dejar atrás lo que tanto estrés me provocaba: hacer la lista de los propósitos para el año nuevo’.
‘Decidí dejar atrás lo que tanto estrés me provocaba: hacer la lista de los propósitos para el año nuevo’. el Nuevo Herald

El nuevo año me ha sorprendido de lo más descansada. Lo notan mis más cercanos y las amistades. “¿A qué spa fuiste? –me preguntan–. Danos la dirección para ver si lucimos como tú, fresca y reluciente como una lechuga de supermercado”. Tengo que confesarles que decidí dejar atrás lo que tanto estrés me provocaba y, sobre todo, que me tomaba tanto tiempo en años anteriores (y no soy la única): hacer la lista de los propósitos para el año nuevo.

Aquello era de temer. Comenzaba por la noche del 30 y continuaba a lo largo del 31 de diciembre. Escribía lo que decidía, pero de inmediato lo borraba por imposible. Pedía ser una talla seis perfecta en el curso de los 12 meses que llegarían (cuando la talla que usaba era la 14). Entonces, me daba cuenta de lo desproporcionado de mi petición, toda vez que se acompañaba solo de buenos deseos. Porque lo real es que no prometía hacer un esfuerzo especial; si acaso, pues que Diosito me diera fuerzas para comenzar a hacer ejercicio o una dieta que no me impidiera comer las cosas que más me gustaban como el pan, los cakes, las sodas, etc.

O sea, que eran solo utópicos buenos propósitos y, en más de una ocasión, me encontré diciéndome a mí misma: “Collins, apretaste, porque sabes que no lo lograrás nunca”.

Pero, ¿qué hubo de diferente en diciembre de 2014 con lo que quiero lograr en el 2015? Pues decidí que no habría más listas en plural y que solo habría un propósito para que fuera duradero: no más de uno. Sin lugar a dudas, este es que mantenga todo lo que he logrado con el gran cambio que di cuando entré en la aventura de salud más importante de mi vida, cuando me puse en manos de alguien tan bondadoso y experto como el doctor Moisés Jacobs. El fue quien practicó, el 28 de enero de 2014, la cirugía de la manga gástrica que me ha convertido en otra persona.

¿Y qué tal con la fuerza de voluntad? Ah, pues tengo que mostrar gratitud por la que crece en mí cada día. Y eso se lo debo a la nutricionista Sabrina Hernández-Cano, quien se ha convertido en la socia de mi nueva vida. Ella siempre me provee con el consejo necesario para que no me falten las fuerzas para continuar. Todo esto me recuerda los años en que pedía adelgazar por lo menos 10 libras; pero nada de esto sucedía. En otros, la desesperanza ante la báscula me hacía pedir que, al menos, si no perdía peso, que no aumentara más ¡Y lo peor es que seguía comiendo y engordando; y la diabetes, la presión arterial y el colesterol totalmente fuera de control!

Hoy debo dar gracias por la salud y 71 perdidas, y eso lo acompaño con el firme deseo de seguir escribiendo en un calendario todos los días que hago ejercicio. Es un papel que no admite excusas y donde he aprendido a saber si dejo de hacerlo porque estoy verdaderamente agotada y entonces entiendo las señales de mi cuerpo. También he aprendido que no hacerlo, es solo flojera, falta de voluntad; y esto hace tiempo que no me lo permito.

Pero hay algo más que trae más cosas buenas: dar gracias por las cosas que recibimos. Así que si hay que inaugurar una tradición que sea gratificante y que, además –a diferencia de subir la maleta al auto la última noche del año viejo, o vestirse de amarillo para el dinero o de rojo para el amor o gastar tiempo escribiendo y pensando una absurda lista de resoluciones–, la nueva tradición debe ser: dar gracias y pedir bendiciones por quienes nos han ayudado al gran cambio.

¿Algo más que haya hecho en mi minúscula lista de resoluciones? ¡Sí! Pedir por ustedes mis fieles lectores con mi mejor deseo, sin el cual no hay nada: ¡que tengan mucha salud para disfrutar de todo! ¡Feliz 2015! • 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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