María Antonieta Collins

Felicitar por facebook, ¿sí o no?

“No me convence ningún mensaje colectivo. ¿Y qué me dice de los cumpleaños en Facebook?”, comentó una lectora.
“No me convence ningún mensaje colectivo. ¿Y qué me dice de los cumpleaños en Facebook?”, comentó una lectora. el Nuevo Herald

No me quiero apropiar el tema, sino todo lo contrario. La idea no fue mía. Una lectora semanal de este espacio al leer la columna de la semana pasada en donde hablaba de que estaba muriendo la tradición de las felicitaciones navideñas en aras de las que se mandan colectivas y por internet, sacó el tema de las felicitaciones de cumpleaños, cibernéticas también, por las redes sociales.

“Ay sí, ¡por favor, tienes que escribir algo sobre eso!”, me rogaron amigas y compañeros de trabajo. Y yo comienzo contándole a usted lo que una lectora cubana llamada Zoraida me escribió:

“No me convence ningún mensaje colectivo. ¿Y qué me dice de los cumpleaños en Facebook? Hay amigos que si no ven el recordatorio de la fecha en la famosa red social, ni siquiera se acuerdan de que una existe, excepto si los invitan a celebrar. Si nos invitan a comer y beber, ahí estamos más que puestos. De otra forma, usamos el Facebook”.

“No hay mayor hipocresía que la de esas felicitaciones”, me dice otra compañera de trabajo. “Esas felicitaciones de cumpleaños que se siguen una tras otra, solo porque vieron que cumples años son lo más superficial, tanto, como lo es que te feliciten afectuosamente en esa fecha, solo para que les des un poco de cake, ya que en la vida diaria apenas si te saludan”.

Un defensor de las felicitaciones cibernéticas es el camarógrafo Jorge Soliño:

“Es que son algo buenísimo. A mí me felicitan gentes que no podrían hacerlo de otra forma porque se encuentran en Cuba, otros en España. ¿Por qué pienso que son buenas? Muy sencillo. Como el cumpleaños de alguien que es nuestro amigo en Facebook se transmite a todos y es lo primero que uno ve al entrar diariamente, pues el hecho de que nos feliciten significa que esa persona se tomó cinco minutos de su tiempo para escribirnos algo especial en un día como el de nuestro aniversario”.

Como siempre, aclaro que no me envíen ninguna de esta forma, que ni siquiera las abro.

“Yo sí leo las que me mandan, me dice otra amiga. Me gustan las animaciones que les ponen, hay unas bonitas, pero otras que son solo las velitas, la canción y el cake, claramente para salir del paso. Por supuesto, me gustaría recibir la llamada de las amistades en mi cumpleaños y una tarjeta y un regalito; pero, ¿qué hacer si ahora todo el mundo felicita así, por las redes sociales? Solo nos queda adaptarnos a los tiempos”.

Otra profundiza: “La ventaja es que se vale el reciclaje, y si a mí en el año me llega una felicitación que me guste, pues la salvo en mis archivos de la computadora y de inmediato, cuando hay que enviar una, pues voy a mi reserva, reviso y mando las que estén bonitas. Así ya no cuesta tanto trabajo decidir qué poner en la felicitación”.

Laura interviene: “Lo horrible es que todo el mundo te felicita, hasta los que no te conocen, y ni sabes cómo son los que te mandan hasta flores, besos y muñequitos y lo peor es que una dice: ¿Y este o esta quién es? A la gente no le importa felicitar a alguien desconocido”.

Al igual que con las postales de Navidad, me rehúso en aras de la modernidad, a hacerlo en forma impersonal y colectiva por las redes sociales, y con esto permitir que muera la voz y el pensamiento dedicado en forma personal para decirle a alguien a quien queremos: ¡Feliz cumpleaños!

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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