María Antonieta Collins

Willy y Lissette, el amor ‘hecho en casa’ en nuestros tiempos

‘Si alguien me hubiera pedido que narrara como puede verse el amor, bien hubiera podido dar la foto de Willy Chirino y de Lissette, que sin duda materializan lo que es ese sentimiento’.
‘Si alguien me hubiera pedido que narrara como puede verse el amor, bien hubiera podido dar la foto de Willy Chirino y de Lissette, que sin duda materializan lo que es ese sentimiento’. el Nuevo Herald

Una de mis amigas dice que su manera de sintetizar la frustración de no tener un amor cerca el Día de los Enamorados es vistiendo un pulóver en el que se lee: “No necesito un Valentine’s…necesito un Valentino”, refiriéndose sin lugar a dudas a los diseños del mago de la moda italiana, Valentino Garabani, que enloquecen al sexo femenino.

“¿Qué más esperar? Si la verdad es patética”, me dice una soltera a la que secundan unas cuantas más. “Los hombres hoy en día tienen en mente un amor que no es lo que hemos soñado. Llegan a casa de una a quedarse, comer y lo demás. Y, ¿dónde está el galanteo? ¿No se les ocurre comprar una flor? O al menos llegar a la casa con una botella de vino?”

Otra acota: “A veces me pregunto: ‘¿Ya no existen hombres que quieran llevarla a una a pasear por la playa, o a hacer ejercicio por la playa o, si no tienen dinero, por lo menos invitarla a una al cine o a tomar un simple cafecito?’ ¿Qué pasa? Mucha de la culpa la tenemos las mujeres, porque aceptamos cualquier cosa que nos dé quien sea con tal de no quedarnos solas”.

Cuánta razón tienen, comenté. Esa quizá puede ser una de las razones, pero, optimista al fin, les dije: “Me rehúso a pensar que el verdadero amor, especialmente en el mes de febrero, no exista”. Me quedé con la pregunta rondando en mi mente, cuestionándome si existirá un ejemplo para mostrar, cuando, de pronto, estaba entrevistando a Willy Chirino para mi programa de radio Casos y cosas de Collins. Y él me hablaba de su programa Hecho en casa, que estrenarán en Miami en el Día de los Enamorados. Willy me dice, entonces, que Lissette, su esposa, estaba ahí y que iban camino a otra entrevista. Ella entró en la plática, feliz de participar en algo que estaba haciendo su esposo.

De pronto, me di cuenta de que si alguien me hubiera pedido que narrara cómo puede verse el amor, bien hubiera podido darles la foto de Willy Chirino y de Lissette, que sin duda materializan lo que es ese sentimiento que pocos mortales pueden gozar de forma tan intensa y prolongada.

No puede concebirse a Lissette sin Willy y mucho menos a Willy sin Lissette. Les pregunto la fórmula para permanecer juntos tanto tiempo, cuando la moda es precisamente lo contrario: no aguantarse nada y separarse. O hacer escándalo y terminar cada quien “a su aire” y separados.

Es Willy quien, sin dudar un segundo, responde. “Hay que admirar a la pareja. A Lissette la admiré desde siempre en Cuba. Ella era una artista conocida desde niña y yo seguía lo que ella hacía. Lo que nunca me imaginé fue que algún día sería mi esposa”.

Lissette, por su parte, va más allá en la respuesta. “Nos admiramos y además compartimos juntos muchas cosas, de día y más de noche. Los dos somos noctámbulos. Así que aprovechamos las horas de la noche para no solo platicar. Componemos juntos, escribimos juntos, grabamos juntos y así nos amanece. Es una relación donde hay respeto y, por supuesto, admiración”.

No queda más que reconocer que si las cosas del amor son tan sencillas, finalmente alguien nos puede decir qué hacer, para permanecer juntos hasta que la muerte nos separe del otro. ¡Feliz día de San Valentín!

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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