Béisbol

Menos mal que Jeter no fue a Nueva York, o que mal que se quedó en Miami

Giancarlo Stanton (izq.) celebra con Didi Gregorius luego del cuadrangular del torpedero de los Yankees ante los Marlins, en el partido celebrado el 16 de abril de 2018 en Nueva York.
Giancarlo Stanton (izq.) celebra con Didi Gregorius luego del cuadrangular del torpedero de los Yankees ante los Marlins, en el partido celebrado el 16 de abril de 2018 en Nueva York.

Cuando le preguntaron el viernes pasado a Derek Jeter si acompañaría a los Marlins a Nueva York, el hombre fuerte de Miami respondió que no, porque lo iba a sentir "extraño''. Menos mal que se quedó en casa.

Lo que sucedió en el Yankee Stadium el lunes en la noche pudo calificarse de todo menos "extraño'', aunque doliera ese marcador de 12-1 a favor de los locales, un reflejo de las realidades de ambos clubes. De la noche al día. De la luna al sol. En distintos universos del béisbol.

Nueva York ha construido su roster a medio camino entre la ruta de los millones y la ruta de una granja bien organizada, capaz de suministrar talento y competir a largo plazo. Esta versión no es la del Imperio del Mal de los tiempos de George Steinbrenner, sino la de una estrategia inteligentemente pensada.

Aquí conviven el salario descomunal de Giancarlo Stanton con el modestísimo de Aaron Judge -aunque los dos repartan cuadrangulares por igual-, el recorrido largo de Brett Gardner con la inexperiencia de Miguel Andújar. Cuando este mecanismo de fuerza carbure en todos sus cilindros…

Miami nunca contará con los recursos financieros de la capital del mundo y, de acuerdo con Jeter, intentará vivir de su sistema de Ligas Menores. Para eso se trajo a Gary Denbo de sus antiguos empleadores: el deseo es encontrar otros Judges y Gary Sánchez, por muy lejano que parezca eso ahora.

En las primeras cinco entradas Nueva York no dejó de hacer carreras, aprovechando una pobrísima presentación de Caleb Smith, irónicamente el primer hombre llegado a los Marlins tras la inauguración del gobierno de Jeter. ¿Su efectividad? Ah, 6.89. Por algo no está con el uniforme a rayas y sí con el de color marino.

De muchas carreras, incluidos tres cuadrangulares y dos de ellos de Didi Gregorius, este encuentro tomó rumbo definitivo en el mismo primer inning, cuando Smith regaló tres boletos, admitió dos anotaciones y lanzó 42 envíos. La escritura estaba en la pared. Después de eso, el diluvio.

Smith se iría con cinco carreras en 2.1 entradas e, increíblemente, no lo haría peor que Tyler Cloud, quien admitiría seis rayitas en tres capítulos. ¿La efectividad de este relevista? Ah, 12.46.

Del otro lado, alguien que alguna vez fue prospecto y ahora un lanzador con credenciales. Luis Severino se exhibió soberbio, dominante. Un solo imparable en seis entradas, ocho ponches, la victoria fácil, demasiado fácil.

Dicen que este martes regresa J.T. Realmuto. Ojalá. A los Marlins les hace falta algo, una chispa, un grito, un gesto, cualquier cosa que les ayude a salir de esta nebulosa de abril que puede convertirse en tormenta de mayo.

Menos mal que Jeter no fue a Nueva York, o que mal que se quedó en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2018, 10:22 p. m. with the headline "Menos mal que Jeter no fue a Nueva York, o que mal que se quedó en Miami."

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