Los Bravos llegan a Miami sin Olivera y al borde del desastre
Cuando apenas se ha ido el primer puñado de juegos de este 2016, los Marlins (3-4) han dado señales intermitentes con una ofensiva que funciona un día y desaparece al otro, un bullpen solvente a veces y errático en ocasiones, pero al menos existe un intento de continuidad.
Los Bravos (0-9), por el contrario, no emiten ni siquiera una mínima luz de esperanzas y para el comienzo de la serie en Miami el túnel sigue oscuro, sin esperanza de de una chispa que los saque de las tinieblas.
“Han sido unos días descorazonadores”, expresó el receptor Tyler Flowers del peor comienzo de Atlanta desde 1988. “Creo que estamos jugando una buena pelota, pero ha faltado el hit importante o el gran out, o cometemos un error. Pensamos que estamos cerca de mejorar. Estamos positivos sobre el cambio”.
Eso lo dijo cuando aún no sabía que el jardinero Héctor Olivera iba a ser suspendido por vía administrativa, mientras las Grandes Ligas aclaran su incidente de violencia doméstica que le valió un arresto en Washington.
Olivera era una de las grandes esperanzas de Atlanta en medio de un proceso de reconstrucción que aún no se sabe a donde va a conducir y está dejando muchas dudas en este especie de travesía por el desierto.
Los Bravos desconocen cuánto tiempo estará fuera Olivera -¿si será sancionado por las Mayores como Chapman o dejado en paz como Puig?-, algo que desarbola un poco a un conjunto que es el número 26 en ofensiva, el 28 en defensa y el 29 en pitcheo.
Los Marlins han sido un desastre, pero eso no sorprende a nadie, como sí ha pasado con estos Bravos que hace un tiempo atrás solían ganar el Este de la Nacional con su sola presencia, nada más de aparecer.
Se habla de que el manager Fredi González está en la silla caliente, que rodarán varias cabezas si no se endereza el rumbo de algún modo, si no empiezan a ganar a partir de este viernes contra Miami, en Miami.
Todo lo saben los peces y, especialmente, Wei-Yin Chen, a quien se le ha dado tiempo suficiente, unos 10 días, para recuperarse de un pelotazo sufrido el Día Inaugural de la temporada.
“Estoy listo para actuar”, comentó el taiwanés. “Me siento a un ciento por ciento. Los días extra de descanso han sido excelentes y creo que verán una versión mejor que la de mi primera salida”.
Dentro de todo este caos que es Atlanta, los Marlins no deben confiarse mucho, pues reciben a un rival desesperado, como una fiera acosada que viene a matar o morir, o ver como ruedan las cabezas.
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Esta historia fue publicada originalmente el 14 de abril de 2016, 3:01 p. m. with the headline "Los Bravos llegan a Miami sin Olivera y al borde del desastre."