Guerrero cubano viene a EEUU tras sueño de campeón y sin pesos en el alma
Irosvani Duverger cierra los ojos y todavía puede ver el rostro de su amigo muerto. Poco antes había entablado un buena amistad con Yerandy Fuentes, sin saber que algún día lo iba a enfrentar por última vez encima de un ring.
A Duverger, quien llegó a fines de julio a Estados Unidos para iniciar una nueva vida, le tocó estar en la otra esquina del cuadrilátero y en la de la vida, mientras Fuentes fallecía de un infarto en pleno combate el pasado 4 de junio.
"Eso me afectó bastante, porque él era muy joven, apenas 19 años y nos habíamos compenetrado mucho'', explicó Duverger, quien fue campeón mundial juvenil en el 2010. "Al principio no creía que iba a morar. Fue al día siguiente que se propagó la noticia. Fueron días muy duros para mí''.
El choque tuvo lugar en la Copa Roberto Balado, un pesado cubano que también falleció de manera trágica, y por algún tiempo Duverger pensó que su carrera como boxeador había terminado.
Pero el trabajo de psicólogos y, sobre todo, conversaciones con la familia de Fuentes le limpiaron el alma. Después de todo, la muerte del joven no tuvo nada que ver con sus golpes, sino con el corazón de su oponente.
La historia de Duverger recuerda en parte a la de su compatriota Mike Pérez tras el combate contra Magomed Abdusalamov en noviembre del 2013, pues el ruso entró en estado de coma y actualmente vive inmovilizado en una silla de ruedas y con atenciones especiales.
Pérez nunca fue el mismo boxeador tras aquello.
"No creo que sean historias muy cercanas'', agregó Duverger, de 25 años. "Recuerdo que en el funeral, su familia, su papá, hablaron conmigo y me pidieron que continuara boxeando, que no había tenido responsabilidad alguna en la muerte de Fuentes''.
Según el guerrero, lo sucedido en aquella fecha fatal nada tuvo que ver en la decisión de abandonar el país poco tiempo después en busca de nuevos horizontes y una mejor situación económica para su familia.
De cuando en cuando, Duverger podía apreciar alguna pelea de otros cubanos que ya peleaban en el pugilismo rentado, especialmente las de Yuriorkis Gamboa, guantanamero de pura cepa, como él.
"Siempre me gustó el boxeo profesional y cuando vi algunos cubanos en acción, pues eso me motivó mucho'', explicó Duverger, quien acumula más de 200 peleas amateur e integró la escuadra nacional. "El día que vi a Gamboa, pues fue como la reafirmación definitiva. Tenía que irme''.
Y se fue. Todavía no posee fecha de debut, pero Duverger ha comenzado sus entrenamientos y espera establecerse en las 168 libras, una división que por ahora no despierta muchas expectativas.
Pendiente de las polémicas que rodean a algunos boxeadores cubanos, Duverger realiza sus sparrings no con la idea de marcar puntos, sino de hacer daño, de gustar y entretener para un público que paga su entrada a un espectáculo brutal.
"Estoy seguro de que voy a ser del agrado de los fanáticos'', reafirmó Duverger. "Mi estilo es agresivo, de combinaciones constantes. Vengo sin lastres, sin miradas al pasado. Esto es como volver a nacer''.
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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2016, 7:29 a. m. with the headline "Guerrero cubano viene a EEUU tras sueño de campeón y sin pesos en el alma."