Desconcertados, cubanos que esperaban familiares buscan respuestas
Decenas de familias cubanas en el sur de la Florida que esperaban familiares que llegarían sin visas por tierra, aire o mar, todavía estaban tratando el viernes de comprender lo que el abrupto cambio en la política migratoria de EEUU significaría para sus seres queridos.
Muchos trataron frenéticamente de ponerse en contacto con sus familiares o esperaron ansiosamente por sus familiares por más de 24 horas en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA). Todos estaban en incertidumbre.
“¿Que va a pasar con los que se quedaron varados? ¿Pueden los cubanos todavía acogerse a la Ley de Ajuste Cubano? ”, son algunas de las preguntas que se hacían después que el presidente Barack Obama eliminara la política de “pies secos/pies mojados”, que permitía a los cubanos que llegaban a EEUU sin visas quedarse en el país.
El viernes, un grupo de personas esperaba en el MIA por familiares que llegaron desde Cuba el jueves, muchos de ellos antes del cambio de política.
Sólo recibían información limitada de sus familiares detenidos dentro del aeropuerto, quienes llamaban desde los baños para mantenerlos al tanto de la situación.
“Nadie nos está dando información a los familiares”, dijo Lizette Linares, quien había estado esperando más de 24 horas por su primo de 24 años, que llegó al MIA a las 10:15 a.m. del jueves.
“No sabemos lo que está pasando”, dijo.
Su primo, cuyo nombre se negó a dar en caso de que sea devuelto a Cuba, voló a Miami desde Santa Clara con una visa de turista, pero tiene la intención de quedarse.
Después del anuncio, la frontera estadounidense dejó de admitir cubanos. Pero la situación en el aeropuerto es menos clara.
“Nuestra oficina fue informada por el CBP (la Patrulla Fronteriza de EEUU) de que cualquier nacional cubano que llegara antes del anuncio de las 5 p.m. ayer sería procesado bajo la política vigente en ese momento. Además, el CBP aseguró que los individuos detenidos para procesamiento recibirían comida y agua y se les permitiría comunicarse con sus familiares. Los dos casos traídos a la atención de nuestra oficina están siendo procesados y los funcionarios del CBP los harán contactar con sus familiares”, dijo la congresista republicana de la Florida Ileana Ros-Lehtinen en un comunicado.
En la tarde del viernes, una familia que llegó al MIA a las 7 p.m. el jueves finalmente salió del aeropuerto.
El padre, Osvaldo, quien se negó a dar su apellido, dijo que se le había negado la entrada permanente en Estados Unidos. Aceptó entrar al país como visitante, y le ofrecieron asilo político si deseaba solicitarlo. Pero Osvaldo, quien es ciudadano español, duda que le den asilo.
Entre 25 y 50 personas estaban esperando que los procesaran, dijo Osvaldo.
Entre ellos se encontraba el hijo de Pablo Borrego, de 83 años. Su hijo, Juan Faustino Borrego, llegó al MIA desde La Habana a las 10:45 a.m. del jueves.
Borrego hijo, de 56 años, llamó a su padre el viernes por la mañana para decirle que saldría pronto, pero al mediodía, Pablo Borrego todavía esperaba sentado frente a las puertas de llegada. Él es cristiano, dijo, y había orado por la llegada segura de su hijo.
Su hijo llegó antes del cambio de política, dijo Borrego, por lo que esperaba que se le dieran un parole para entrar a EEUU.
“Es un problema legal. Gracias a Dios que está aquí sin ningún problema”, dijo Pedro Díaz, primo de Borrego, quien lo llevó al aeropuerto. “Veinticuatro horas no es nada”.
Pero a medida que pasaba el día, parecía menos probable que Juan Faustino Borrego fuera admitido en los Estados Unidos. , aunque llegó antes de que la política cambiara.
A las 12:49 p.m. del viernes, Juan Faustino Borrego llamó desde de la terminal y dijo que “:no estamos recibiendo parole porque tienen una orden y van a quitar esa política”.
“¿Les dijiste que tenías una visa por cinco años?”, le preguntó su padre. “¿Te dijeron que iban a deportarte?”
Luego, con semblante decaído, puso el teléfono en altavoz. “Ahora nos están diciendo que no estamos recibiendo parole porque tienen una orden y van a quitar esa política”, dijo Juan Faustino Borrego.
“Sabía que estaba pasando algo”, dijo Borrego.
Tras 31 horas de incertidumbre para ambas familias cubanas., el viernes por la noche, el primo de la familia Linares, Javier Rodríguez Ayala, pasó de la inmigración a la terminal D de MIA recibido por gritos de bienvenida de su familia. "Gracias a ellos, estoy aquí", dijo Rodríguez Ayala. Poco después, el padre de Borrego lo sorprendió por detrás. "¿Papá?" -dijo antes de abrazarlo. Pablo Borrego, que había mantenido su compostura todo el día, no se pudo contener y rompió en llanto. "Esto significa el mundo para mí", dijo Borrego.
"Fueron muchas horas de desesperación." Tanto Ayala Rodríguez como Borrego, que pusieron un pie en Estados Unidos justo horas antes de que se eliminará la ley 'pies secos pies mojados', se les permitió permanecer en el país permanentemente. "Mi mayor motivo para venir a los Estados Unidos fueron mis padres", dijo Juan Borrego.
Dalia González, de 58 años y radicada en Miami desde hace 11, dijo que su sobrino, Raúl González, de 28, se quedó varado en la frontera mexicana.
“No sé qué hacer. Estoy desesperada. No hemos dormido nada anoche”, dijo angustiada González, quien está tratando de enviar dinero a su sobrino a través de unos amigos para que busque un lugar donde quedarse en México.Raúl González tiene un contrato de trabajo en ese país, y aunque no pierde las esperanzas de llegar a EEUU y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, no sabe cómo.
“¿Quién se iba a esperar que iban a dar esta noticia de un momento a otro?”, dijo Midamis Martínez Cruz, de 37 años y residente en Miami.
Su hermano, Dennis Pupo Cruz, un habanero de 30 años, se encuentra en el lado mexicano del puente que conecta a Nuevo Laredo con Texas. Pupo Cruz salió de Cuba a Guyana, y después atravesó varios países de Centroamérica hasta llegar a la frontera estadounidense. Tiene un salvoconducto por 20 días otorgado por el gobierno mexicano.
Llegó al puente sobre el Río Grande alrededor de las 6 p.m., pero los agentes fronterizos no lo dejaron entrar. Los agentes fronterizos le explicaron que podía solicitar asilo político.
“Pero si lo hacemos, vamos detenidos. No sabemos qué hacer todavía”, dijo Pupo Cruz, quien asegura que no quiere regresar a Cuba. Él y otros seis cubanos compartieron una renta a tres cuadras del punto fronterizo para pasar la noche del jueves.
Hace apenas dos años, Martínez Cruz, su hermana, hizo una travesía similar a la que hizo Pupo: salió de Cuba hasta Ecuador, que no exigía visado a los cubanos, y atravesó varios países rumbo norte hasta llegar a EEUU. En la frontera, bajo la política de pies secos/pies mojados, el mismo día recibió un parole que le permitió quedarse. Al año y un día, obtuvo la residencia estadounidense amparada por la Ley de Ajuste Cubano.
“Después de arriesgar la vida por tantas fronteras, ¿virar a Cuba y seguir en la misma prisión?”, dijo Martínez Cruz.
Otros cubanos que estaban en Nuevo Laredo corrieron con mejor suerte.
“Dios puso su mano”, dijo Álvaro Moreno, un guantanamero que fue uno de los últimos cubanos en ser admitido en EEUU el jueves.
Había llegado al punto fronterizo el miércoles a las 6 p.m. La oficina estaba llena y le dieron una cita para la 1 p.m. el jueves, pero decidió quedarse a dormir en el puente, porque otros le dijeron que “era peligroso quedarse por esa área”.
Cerca de las 2 a.m., oficiales del punto fronterizo “recogieron a los que estaban ahí”, los procesaron durante tres o cuatro horas, y les dieron un parole.
“Siento alegría, pero la tristeza que tengo en el fondo opaca esa alegría”, dijo Moreno, quien viajó durante un mes y ocho días desde Guyana junto a otros 11 cubanos. Sólo dos lograron entrar.
Durante la travesía, que incluyó recorridos de días por la selva del Darién, viajes en lancha, buses, camiones, y cruzar ríos, todos los del grupo llegaron a sentirse “como hermanos”, dijo Moreno.
“Eran cubanos igual que yo, que vendieron sus casas, que perdieron todo en el camino”, dijo Moreno, quien se dirigía el viernes junto a otros 15 cubanos rumbo a Florida. Todos habían recibido parole el jueves e iban a reunirse con sus familiares.
“Algunos se quedan en Tampa, otros en West Palm Beach y otros en Miami”, dijo Israel Portuondo, conductor del vehículo que los transportaba. Los cubanos esperaban llegar el viernes a Miami, pero el van se rompió entre Laredo y Houston, y tuvieron que esperar un reemplazo.
El tío de Moreno, Horacio Wilson, de 54 años y residente en Hialeah, dijo que esperaba con alegría que llegara su sobrino, pero que “aunque él [Moreno] tuvo la suerte de coronar su sueño”, la medida del presidente era “algo nefasto para los que están en tránsito [a EEUU]”.
“Borraron sus sueños con un plumazo”, dijo Wilson.
Wilfredo Allen, abogado de emigración de Miami, dijo que la nueva directiva del presidente Obama “cambia radicalmente la entrada ilegal a EEUU”.
“A los cubanos que entraba ilegalmente les daban un parole que les garantizaba la estancia en el país, un permiso de trabajo y otros beneficios”, explicó Allen.
Los cubanos que ahora entren con una visa de turista, de estudiante o de trabajo, con pasaporte europeo o de alguna otra forma legal, aún pueden, si se quedan en EEUU, acogerse a la Ley de Ajuste Cubano si permanecen un año y un día en el país. Aunque los cubanos se quedaran después de que expirar sus permisos de estancia, la Ley de Ajuste no requiere que estén legales en el país, sino que hayan entrado legalmente, dijo Allen.
Entre 1966 y 1997, miles de cubanos estuvieron en esa situación, dijo Allen.
Pero ahora, “a los que pidan asilo en el aeropuerto, los pueden retener”, dijo Allen.
La Ley de Ajuste, firmada en 1966 por el presidente Lyndon Johnson y que ofrece a los cubanos residencia legal y una vía a la ciudadanía, sólo puede ser eliminada por el Congreso. La Ley de Ajuste fue establecida como una medida excepcional que sobreentendía que los cubanos eran víctimas de represión de la dictadura de los Castro.
La Ley de Ajuste sigue funcionando para los 20 mil cubanos que reciben visa familiar y entran con parole, explicó Allen. “Las 20 mil visas se implementaron precisamente para evitar la inmigración ilegal”, añadió.
Desde que el presidente Obama anunció el dramático cambio de política hacia Cuba el 17 de diciembre del 2014, conocido como “el deshielo”, aumentó el flujo migratorio de cubanos a través del estrecho de la Florida y a través de la frontera. En el año fiscal pasado, 56,406 cubanos entraron sin visas a EEUU por la frontera y por la costa, según cifras del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS). Entre esos, 35,934 entraron por la frontera de Laredo y 10,992 por el aeropuerto de Miami.
Abel Fernández y Chabeli Herrera están en Twitter @abelfglez y @ChabeliH
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Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2017, 4:51 p. m. with the headline "Desconcertados, cubanos que esperaban familiares buscan respuestas."