Médicos cubanos varados en Colombia buscan alternativas en crisis migratoria
Annie Rodríguez Álvarez, una avileña de 30 años especialista en rehabilitación física, fue detenida el miércoles junto a su hija de 1 año en el municipio colombiano de Turbo mientras intentaba unirse a cientos de cubanos en ruta hacia Estados Unidos que están varados en un albergue temporal en esa localidad de Antioquia.
Rodríguez desertó de una misión médica cubana en el municipio de Ospino, en el estado de Portuguesa, Venezuela, en el 2014 para acogerse al programa especial de visado Cuban Medical Professional parole. Cuando llegó a Bogotá, Colombia, para presentar su solicitud al programa de visas para profesionales médicos cubanos que logran escapar de las misiones internacionalistas, tenía 7 meses de embarazo.
“Deserté porque en la misión las condiciones y los maltratos son horribles”, dice Rodríguez. “Además, si quedas embarazada te mandan para Cuba con una revocación y te quitan el dinero que has ganado durante la misión”.
Wilbelys Antonella nació en el hospital La Victoria, en el sur de Bogotá, pero como su madre entró ilegal al país, la pequeña no tiene estatus migratorio en Colombia. Sólo recibió un certificado de nacimiento que avala que Rodríguez es su madre, pero no tiene ciudadanía ni pasaporte.
A Rodríguez le han negado cuatro veces la visa para el programa de parole profesional establecido en el 2006 para acoger a los profesionales médicos cubanos que logren escapar de las misiones organizadas por el gobierno de la isla.
En cada negativa le han dicho que su solicitud carece de la documentación necesaria, a pesar de que Rodríguez ha presentado su pasaporte rojo —el documento oficial que el gobierno cubano emite al personal médico que envía a otros países— sus títulos de Medicina y algunos documentos de su trabajo en Venezuela.
Durante casi dos años, Rodríguez se ha mantenido con dinero que le mandan unos amigos en Estados Unidos y el que ahorró durante su tiempo en la misión y que le manda su madre desde Cuba.
“Muchas veces me he visto sin un peso ni para comprarle un yogur a la niña”, dice Rodríguez, quien fue liberada el mismo miércoles por la noche.
Las autoridades de migración le notificaron que tiene 15 días para presentarse con su hija en Bogotá y regularizar su situación. Si decide irse al albergue temporal donde están los otros cubanos “en condiciones de hacinamiento”, el Instituto de Bienestar Familiar podría tomar la custodia de su hija.
“A mi hija nunca le han dado los derechos que le tocan por haber nacido en este país, y hasta en el hospital le negaron la atención médica en una ocasión”, dice Rodríguez. “¿Cómo me van a decir que me la van a quitar, si no le han dado ni papeles en este país?”
Rodríguez decidió marcharse a Turbo con la esperanza de que el gobierno colombiano establezca un puente aéreo con México que permita a cientos de migrantes cubanos varados en ese municipio continuar su travesía hacia Estados Unidos.
Los casos de profesionales médicos cuya solicitud al Cuban Medical Professional parole han sido rechazadas, que son cada vez más, así como la larga espera para recibir una respuesta de las autoridades estadounidenses, han generado incertidumbre y desesperación entre los médicos cubanos en Colombia. Algunos, alentados por la esperanza de que la crisis migratoria de Turbo culmine con un acuerdo entre gobiernos de la región similar a los que organizaron Costa Rica a comienzos de año y, más recientemente, Panamá, han decidido sumarse a los cubanos varados en ese municipio en busca de una salida hacia Estados Unidos.
“Esa es la esperanza de todos aquí: llegar a los Estados Unidos y tener una mejor vida con libertad y todo lo que no tenemos en Cuba, donde somos oprimidos y no podemos hablar ni decir lo que pensamos”, dice Rodríguez.
Entre octubre del 2014 y septiembre del 2015 la oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración de Estados Unidos (USCIS) recibió 2,335 aplicaciones para el programa Cuban Medical Professional parole, según las estadísticas proporcionadas por esa entidad. De esos casos, 367 fueron denegados, 26 cerrados y 217 están pendientes. El índice de casos denegados es del 18.1 por ciento, contra un 81.9 por ciento de aprobados.
Yosvani Jiménez Moreno, un optometrista de Granma, dice que hace dos meses le negaron la visa y, aunque volvió a solicitarla, se fue a Turbo porque “es lo más factible” y en Bogotá están “sin la ayuda de nadie”.
“Supuestamente aquí en Turbo hay muchos periodistas internacionales y está la ONU”, dice Jiménez, de 27 años, quien también fue detenido por Migración junto a Rodríguez y liberado horas después.
“Tenemos esperanzas de que se realice un puente aéreo hasta México. Quiero que me ayuden a salir de aquí. Mi propósito al dejar la misión no fue quedarme aquí en Colombia”, añade.
Adrián Pérez, un habanero de 24 años especialista en terapia intensiva, dice que “no hay una seguridad” en la solicitud de la la visa del programa especial.
“Uno se arriesga por gusto”, dice Pérez, quien abandonó una misión médica cubana en Maturín, Venezuela, para acogerse al programa.
Debido al aumento en las deserciones de profesionales cubanos, los jefes de su misión decidieron retirar el pasaporte a los médicos para evitar que se fugaran. No obstante, Pérez se marchó a Bogotá, pero su solicitud fue rechazada.
“Ahora no sé qué voy a hacer”, dice el médico de 24 años. “Estoy esperando a ver qué pasa, si se resuelve la situación [de los cubanos] de Turbo”.
Pérez comparte una casa de alquiler en Bogotá con otros tres médicos cubanos. Yanquiel González Espinosa, uno de sus compañeros de cuarto, dice que él y su esposa esperan desde hace más de tres meses una respuesta a su solicitud. Abilio Fernández, otro médico que vive con ellos, dice que su solicitud fue rechazada y ha vuelto a presentarla.
Según Fernández, unos 200 profesionales de la salud cubanos están en Bogotá después de abandonar sus misiones. Los casos como el suyo, asegura, son cada vez más frecuentes, por lo que varios médicos se han ido a Turbo y muchos otros contemplan esa alternativa.
Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras, con sede en Miami, dijo que su organización, que ayuda a los profesionales de la salud a insertarse en el sistema laboral de Estados Unidos, va a evaluar “si de nuevo hay una crisis con el programa del parole como la del año pasado”.
En agosto del 2015, el Nuevo Herald reportó que cientos de profesionales de la salud cubanos estaban varados y hacinados en Colombia mientras esperaban ser aceptados en el programa especial de visado. Varios legisladores de la Florida, entre ellos Ileana Ros Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, cubanoamericanos, abogaron por los médicos varados en el país sudamericano, y en septiembre comenzó a agilizarse la entrega de visas.
Sobre la situación actual, la representante federal Ros-Lehtinen dijo que “cada caso tiene características únicas y son evaluados de manera individual”, y reiteró que su despacho está dispuesto a ayudar. “El régimen de Castro es la causa última de que tantos profesionales de la medicina huyan de sus misiones al carecer en su tierra natal de derechos humanos, libertad y un futuro para los cubanos”, dijo en un comunicado.
Annie Rodríguez, a quien las autoridades de migración advirtieron que debía regresar a Bogotá con su hija de 1 año, dice que no lo hará.
“No me voy a ir a Bogotá. Me voy a ir de este país como sea”, dice Rodríguez. “No sé cómo, pero me iré”.
El periodista Mario J Pentón @mariojose_cuba contribuyó en este reportaje.
¿Qué es el Cuban Medical Professional parole (CMPP)?
Es un programa establecido en agosto de 2006 por el Departamento de Seguridad Interior y el Departamento de Estado que permite a personal médico cubano enviados por el gobierno de la isla a trabajar o estudiar en el extranjero entrar a los Estados Unidos con visa. El gobierno de Estados Unidos tiene la discreción de otorgar visas provisionales (parole) a extranjeros por razones humanitarias o porque representen un beneficio público significativo.
¿Quién cumple los requisitos para este programa?
Profesionales cubanos de la salud: médicos, enfermeras, paramédicos, fisioterapeutas, técnicos de laboratorio y entrenadores deportivos, que son enviados por el gobierno cubano a trabajar o estudiar en otros países pueden cumplir los requisitos del programa CMPP. Según una resolución del gobierno cubano, a esas personas se les niega el permiso de salida para venir a Estados Unidos aunque cumplan los requisitos de otras vías legales para emigrar de la isla. El cónyuge o hijos solteros que acompañen al solicitante principal en el tercer país también podrían ser considerados para obtener asilo mientras se realiza el proceso de solicitud.
*Información del sitio web del Departamento de Estado.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de junio de 2016, 8:58 a. m. with the headline "Médicos cubanos varados en Colombia buscan alternativas en crisis migratoria."