Música urbana para reclamar un cambio en Cuba
Estudió piano, violín y dirección coral. Soñaba con la música clásica y la balada, pero el compromiso político con el cambio en su país y el deseo de que su mensaje llegara a más personas le hizo traspasar sus fronteras artísticas. Liettys Rachel Reyes, a sus 25 años, se adentró en la música urbana para transmitir un mensaje fresco a los jóvenes cubanos en su idioma: el reguetón.
“Hay un gobierno que dice ser del pueblo y a mi pueblo manipula con maldad. Hay un pueblo, que es mi pueblo valiente, que batalla por su libertad…”, dice el estribillo de la canción Hay un pueblo, que este año se ha compartido como pan caliente en las calles de Santiago de Cuba, la llamada cuna de la revolución. Esta ciudad, 60 años después, sigue siendo una de las zonas más pobres del país.
Hija de disidentes, Reyes conoce desde la infancia las represiones a las que periódicamente son sometidos activistas pro-derechos humanos y opositores en la isla. De sus padres aprendió el respeto por las opiniones ajenas y el amor por el arte.
“Me fui a La Habana en busca deoportunidades, porque en oriente hay muy pocas para los jóvenes. Sin embargo, allí fue peor”, lamenta. La falta de un permiso de residencia permanente en la capital y las pocas opciones de trabajo la empujaron a regresar a Santiago de Cuba, donde conoció a José Daniel Ferrer, coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), y comenzó a colaborar en los noticieros de la organización opositora.
Trabajando con la UNPACU conoció a La Armada, un grupo formado por Ricardo Casamayor (Pucho Man), Aristey Guiver Tejeda (Crezy Man) y Geovanis Torres Chacón (Íkaro Mc), quienes la invitaron a cantar el tema Hay un pueblo. “Fue todo un reto, porque nunca creí que pudiera hacer esa música. Las cosas cuando se hacen con amor quedan bien.”, dice la artista.
Para Casamayor, conocido por su seudónimo de “Puchoman”, compositor del tema, la canción surgió al inspirarse en la realidad que los circunda. El popular músico resalta que el éxito del tema parte del trabajo conjunto del grupo y de la UNPACU. “Hasta el mismo José Daniel nos echó una mano”, dice.
La letra refleja el sentir de una parte considerable de la población, cansada de que se busque enemigos externos a quienes culpar por los fracasos del sistema. Ta’ bueno ya, no aguanto una mentira más. ¿Quién tiene la culpa? Él y el hermano de él, dice la canción.
El barrio escogido como escenario para la filmación del videoclip tampoco fue fortuito. San Pedrito, uno de los repartos más pobres en el corazón de Santiago, está considerado como una de las zonas marginales que, lejos de disminuir, han aumentado en toda la nación. Allí, entre calles destrozadas, aceras prácticamente inexistentes y casas al borde del derrumbe, La Armada y Liettys hicieron las tomas para su video, que no estuvo exento de dificultades.
“El apoyo de la gente fue excepcional. Mientras filmábamos, muchos vecinos se nos unieron para cantar el tema”, dice Reyes, para quien el momento más difícil fue cuando la presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) intentó impedirles la grabación. “Decía que éramos contrarrevolucionarios que cantábamos contra Cuba. Le explicamos que no era así, que no cantábamos en contra de nuestra nación, sino contra los tiranos que la desgobiernan”.
“Con los músicos sucede algo: la manera que tienen de manipularte es el permiso para que actúes como profesional. El día en que la Seguridad del Estado me citó para pedirme que no anduviese más con la gente de la UNPACU, lo que me ofreció a cambio fueron esos papeles, que también se pueden conseguir sobornando a los funcionarios”, explicó Casamayor, director del grupo.
Otro tema presente en el clip y que se considera un tabú dentro del arte revolucionario es la emigración. ¿Por qué se van?, se preguntan Liettys y La Armada, a la vez que sugieren un plebiscito como forma de responder a esas preguntas irresolutas.
“El video ha tenido mucha aceptación. Las personas lo comparten a través de los usb o de los discos que la UNPACU reparte en Santiago. La gente lo canta en las calles, ese es nuestro mayor premio”, dice la cantante.
Reyes asegura que su vida no es la misma después de esa canción. “Antes no me gustaba ese tipo de música, la veía como algo hecho para otro tipo de personas. Ahora no solo he aprendido a valorarla, sino que he descubierto el valor que tiene como herramienta para llegar a los jóvenes”.
La artista sueña con seguir los pasos de Celia Cruz y darle “sandunga” a Cuba, con el mismo valor y entereza que la Reina de la salsa.
“Queremos hacer otro arte en Cuba, un arte libre, para mostrar la realidad de nuestro país y fomentar valores en la ciudadanía. Mientras ellos reprimen los artistas, nosotros los promocionamos, por eso cada día se nos unen más”, dice.
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Esta historia fue publicada originalmente el 7 de agosto de 2016, 5:17 p. m. with the headline "Música urbana para reclamar un cambio en Cuba ."