Político venezolano dice que puede derrotar a Maduro. ¿Por qué la oposición lo odia?
Henri Falcón, el hombre que se ha lanzado a una controversial e improbable carrera por la presidencia de Venezuela, dice que puede salvar la democracia, la economía y los presos políticos del país si la oposición se lo permite.
Falcón, de 56 años, se distanció de la mayoría de la oposición venezolana el mes pasado cuando se postuló para enfrentarse al presidente Nicolás Maduro en los comicios del 20 de mayo. La comunidad internacional y la coalición de partidos opositores dicen que el sistema electoral está manipulado más allá de toda esperanza y se han negado a participar.
En opinión de la oposición, la candidatura de Falcón ofrece una capa de legitimidad a la farsa política y pone en peligro su meta de sacar del poder a Maduro y al partido gobernante de Venezuela.
En un intercambio de correos electrónicos con el Miami Herald, Falcón defendió su decisión, diciendo que el boicot de la oposición a los comicios solamente beneficia al gobierno.
“Escoger luchar contra reglas injustas no legitima las reglas: afirma nuestra voluntad de defender nuestros derechos... El boicot electoral nunca ha derrocado gobiernos. O son movimientos populares como los registrados contra el sha de Persia, o son movimientos militares, golpes de Estado, o son elecciones las únicas vías para sacar a un mal gobierno. Más bien, la abstención legitima y prolonga la vida de los dictadores y de los malos gobiernos. Al abstenerse le da el triunfo al mal gobierno”.
Falcón dice que si llega a la presidencia tomará medidas rápidamente para traer ayuda humanitaria a un país hambriento, erradicará los fuertes controles de precios y cambio de divisas, y liberará a cientos de prisioneros políticos.
Entre los que liberaría de inmediato, dijo, está el el estadounidense Joshua Holt, el ex misionero mormón detenido en junio del 2016 bajo acusaciones relacionadas con armas de fuego.
“Los procedimientos y acusaciones contra Holt son muy parecidos a los hechos contra [el encarcelado líder opositor] Leopoldo López, o contra otros cientos y cientos de venezolanos que son acusados y juzgados sin pruebas... Representa pues otro tipo de preso político. Y como lo he dicho en varias ocasiones, mi primer decreto como presidente es el indulto o el sobreseimiento, según sea el caso, de todos los presos políticos y dentro de ellos la libertad del señor Holt”.
La campaña de Falcón enfrenta un esfuerzo cuesta arriba. Aunque algunas encuestas le dan ventaja sobre Maduro, muchas otras muestran que la oposición tiene tan poca fe en el sistema electoral que la abstención equivaldrá a casi un boicot. Una encuesta de la firma Meganálisis dada a conocer esta semana concluye que solamente 17 por ciento de la población está dispuesta a votar. En esas circunstancias, han advertido los analistas, Maduro tiene casi garantizado otro período de seis años en el poder.
Sin embargo, Falcón cita otras encuestas que lo muestran por encima de Maduro, quien batalla por controlar un país abrumado por la hiperinflación, escasez de alimentos y caos político generalizado.
“Todos los estudios de opinión nos ponen ganándole a Maduro. La brecha promedio es de 10 puntos. Nuestra campaña es para convencer a los abstencionistas y generar una avalancha de votos que pueda barrer a Maduro del poder”, dijo Falcón. “Ningún gobierno en una crisis de hiperinflación ha logrado una victoria electoral. Sólo lograron perpetuarse en el poder cuando las oposiciones boicoteaban las elecciones, como fue el caso de Mugabe [en Zimbabue] precisamente porque la oposición se abstuvo”.
Falcón, ex alcalde de Barquisimeto y gobernador del estado Lara, en el noroeste de Venezuela, fue miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) del entonces presidente Hugo Chávez, hasta que rompió con la organización en el 2010.
Lo reeligieron gobernador de Lara en el 2012 bajo la bandera de la coalición opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pero su pasado político y disposición a jugar un papel moderado en una sociedad altamente polarizada lo ha convertido en una especie de paria.
Y algunos críticos lo acusan de ser un frente de poderosos intereses económicos.
Falcón reconoce que lo han presionado para abandonar la carrera. Pero negó versiones recientes de que la Casa Blanca también lo está amenazando con sanciones por participar en los comicios.
“No tenemos conocimiento de ninguna presión ni de ninguna amenaza” de Washington, dijo.
Pero afirmó que favorece las sanciones que el gobierno del presidente Donald Trump ha usado para presionar a Venezuela y su gobierno.
“Lo que sí conocemos son sanciones contra funcionarios en particular por razones de violación de derechos humanos, o por legitimación de capitales o por nexos con el narcotráfico. Nosotros apoyamos abiertamente todas esas sanciones. Cuando los tribunales de un país, como sucede en Venezuela, son incapaces de perseguir las violaciones a la ley por parte de grandes funcionarios públicos, es evidente que las sanciones internacionales vienen a cubrir un terrible vacío y son muy importantes”.
Incluso si Falcón lograra ganarle a Maduro, tendría que librar una fuerte batalla. Si Maduro perdiera en los comicios de mayo, al presidente le queda hasta finales de año en el poder, tiempo suficiente para socavar a su sucesor. Y todo el gobierno venezolano está bajo el control de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un foro controlado por los aliados de Maduro y el PSUV.
Al preguntársele cómo se impondría a la Asamblea, que ha suprimido al Congreso y los tribunales, Falcón dijo que le retiraría a ese foro la mayor parte de su poder. El único papel legítimo de la ANC, dijo, es crear una nueva constitución que tendría que ratificarse en un referendo.
“La ANC no podrá seguir legislando en materia ordinaria o extraordinaria, y mucho menos seguir dictando medidas de carácter administrativo, como son la de nombrar funcionarios. Si la ANC luego de electo un nuevo presidente insiste en violentar el marco de sus competencias deberá rendir cuentas frente a la ley, frente a Venezuela y frente al resto del mundo”.
Cuando se le preguntó sobre el destino jurídico de Maduro y sus aliados más cercanos —entre ellos miembros de su gabinete que supuestamente tienen vínculos con grupos internacionales del narcotráfico— Falcón sugirió que tendría cuidado.
“Hemos dicho que en nuestro gobierno no habrá retaliación ni persecución ni venganza.... El gobierno que queremos hacer no dedicará sus esfuerzos a perseguir; por el contrario, dedicará sus esfuerzos a construir el futuro, a estabilizar la economía, a recuperar [la petrolera estatal] PDVSA a fortalecer la producción agrícola, al desarrollo, a combatir la violencia.
“Serán al final los tribunales nacionales y los internacionales los indicados para iniciar procesos penales contra los responsables de delitos graves contra la humanidad, contra la administración o contra las leyes y convenios internacionales en materia criminal”.
Aunque enfrenta rechazo y burlas de una buena parte de la oposición, Falcón dice que entra a la carrera con los ojos abiertos y sabe que los comicios no serán justos.
“Este gobierno nunca va a permitir que un proceso esté totalmente blindado. Siempre dejarán espacio para sus trampas. No podemos pensar que vamos a tener un proceso perfecto, nunca lo tendremos. Sí debemos exigir a cada paso que se corrijan las vulnerabilidades del sistema”.
Pero si la mayoría de los electores boicotean las elecciones, la carrera ya está perdida, afirmó.
“En nuestras manos está el poder de impedir que Maduro dure seis años más en el poder. En las palabras del presidente Obama “Yes, we can”.
Este artículo ha sido modificado del original para añadir más contexto a una de las citas de Falcón.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de marzo de 2018, 7:00 a. m. with the headline "Político venezolano dice que puede derrotar a Maduro. ¿Por qué la oposición lo odia?."