Un brutal asalto a la democracia
Algo poderoso sucedió ayer que me ha devuelto en parte la esperanza y la tranquilidad de que la identidad y esencia democráticas de esta nación, sumergida en un caos constitucional sin precedentes y un peligro gravísimo de seguridad nacional, va a recobrar la ética política perdida en los últimos lustros y que llegó a su culmen en las elecciones presidenciales de 2016. Estados Unidos saldrá más fuerte y consciente como nación de esta inédita crisis de valores que dieron pie a que un multimillonario ególatra y corrupto llegara a la presidencia basándose en mentiras y la enorme ayuda de Rusia, un gobierno enemigo, a cambio de que una vez presidente, le levantaría las sanciones impuestas por el expresidente Barack Obama por la invasión de Ucrania y la intervención en el sistema electoral de EEUU.
Que Donald Trump llegara a la presidencia con el único objetivo de que su familia y él se hicieran mucho más ricos de lo que son, importándoles poco o nada los conflictos de intereses que confrontaría, porque de todas formas los violaría, y lo que es peor, su colaboración con Vladimir Putin, ha sido posible precisamente por la falta de valores morales, espirituales, políticos, económicos, y sociales que atraviesa esta sociedad porque es víctima acaso sin saberlo de la dictadura de la relatividad, la cultura del consumismo, del descarte, que tiene como prioridad la maximización de las ganancias, la glorificación de la avaricia y el hedonismo y la negación de Dios. Es inadmisible, como sabiamente ha dicho el papa Francisco, esta práctica de descartar productos e incluso la vida humana: los pobres, los inmigrantes, los ancianos, los niños no nacidos, las personas económicamente vulnerables, los que no tienen voz. Lamentablemente hay mucho que hacer para renacer, creo que la sacudida que hemos recibido y que salió toda a flote durante las elecciones y culminó en la actual presidencia quizá nos ayude, si cobramos conciencia, a retomar un rumbo más humano, compasivo, solidario y menos egoísta y superficial.
Ayer iba a testificar ante el Comité de Inteligencia del Senado el director del FBI, James Comey, pero como todos sabemos fue destituido de su cargo el martes por el presidente Donald Trump. Durante más de 48 horas en estado de shock, la prensa, el gobierno, el país entero se ha estado preguntando por qué fue Comey despedido.
Hoy es obvio que la causa principal fue para que no investigara más los vínculos entre Trump y Putin. Hoy sabemos que son reales. Esto es un fuerte secreto a voces después de comprobar los pasos de obstrucción por parte de la Casa Blanca de la investigación que llevan a cabo varios comités de inteligencia y el FBI sobre el asunto.
El senador republicano Richard Burr y el senador demócrata Mark Warner, presidente y vicepresidente respectivamente del Comité de Inteligencia del Senado, han ordenado a Michael Flynn entregarles todos los documentos que tengan que ver con sus negocios y los de Donald Trump en Rusia y a la vez escucharán la ponencia del ex director del FBI, Comey, el martes en el Senado, a donde fue invitado por el Comité de Inteligencia.
Pero lo que sucedió ayer fue lo que me reveló la buena noticia de la que hablé al principio del artículo, y es la audiencia que tuvo lugar ante el Comité de Inteligencia y la ciudadanía entera, porque fue televisado en vivo completo por las cadenas de cable.
Testificó en lugar de Comey, el director interino del FBI, Andrew McCabe, que prometió que le informaría al Comité de Inteligencia del Senado si la Casa Blanca trata de interferir con la investigación de la posible coordinación entre el Kremlin y la campaña de Trump para influir en las elecciones presidenciales de 2016.
Defendió a a Comey –de quien Trump había dicho que “no estaba haciendo un buen trabajo”– afirmando que trabajar con Comey era “el mayor privilegio y honor de mi vida profesional”. Y añadió que su admiración y confianza de trabajar con el ex director del FBI era ampliamente compartido en la agencia.
“La gran mayoría de los empleados del FBI disfrutaron de una profunda y positiva conexión con el director Comey”, dijo McCabe.
El director interino del FBI también contradijo los intentos de la Casa Blanca de minimizar la investigación de Rusia, declarando que era una “investigación altamente significativa”. Y que no iba a detenerse.
Trump botó a James Comey porque estaba investigando la intervención de Rusia en la democracia de Estados Unidos para derrocarla. Eso se llama obstrucción judicial y es motivo para que se destituya a Donald Trump como presidente de esta nación.
Periodista cubana.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de mayo de 2017 a las 3:04 p. m. con el titular "Un brutal asalto a la democracia."