Llegó la hora: Trump testificará ante Mueller, cara a cara
Al saber esta apoteósica semana que Robert Mueller, el fiscal especial, llamará a testificar a Donald Trump en cuestión de “dos o tres semanas”, los abogados del Presidente han hecho todo lo posible para que Mueller permita que sus declaraciones sean por escrito. “No” ha sido la tajante respuesta del fiscal, será cara a cara. A partir de esta explosión tan temida y a la vez muy deseada desde hace un año por los ciudadanos –que llegue a su fin la investigación de colusión con los rusos–, no han cesado las especulaciones sobre cuál será la conclusión de esta terrible trama nacional.
El miércoles el Presidente entró inesperadamente en el Despacho Oval de la Casa Blanca done se hallaba reunida la prensa para hablar con altos funcionarios sobre inmigración. Al ver que se abría la puerta y entraba el Presidente en persona, como un enjambre de abejas al ataque los periodistas se dirigieron a él con un montón de preguntas, todas hechas a la vez, sobre lo expresado por Mueller. Y respondió Trump: “Me encantaría reunirme con él, lo estoy deseando”. Dijo que se guiaría por el consejo de sus abogados e insistió en que: “No ha habido colusión alguna. No hay obstrucción alguna. Y estoy deseando que llegue ese momento”. Y respondió una pregunta que sacudió a los reporteros y minutos después a la prensa nacional: “Lo voy a hacer bajo juramento”. No pasó mucho tiempo para que los alarmados abogados de la Casa Blanca insinuaran otra cosa. Ty Cobb expresó que “aunque el señor Trump habló apresuradamente antes de partir para Davos, él sigue comprometido con la cooperación completa y continua con el fiscal especial”. Cobb añadió que aún se están tratando de resolver los arreglos entre el equipo de Mueller y los abogados personales del Presidente.
Parece que Trump ignora –algo común en él– que ante el FBI no se testifica bajo juramento, para hacerlo tendría que ser ante un gran jurado. Además, mentirle al FBI es en sí un delito.
¿Qué quiere saber Mueller cuando entreviste al Presidente? Quiere saber primero que nada las razones que lo llevaron a despedir al asesor de seguridad nacional Michael Flynn y al director del FBI, James B. Comey. Esto indica que Mueller busca saber si hubo obstrucción de justicia, causa por la cual se destituyó al expresidente Richard Nixon y la que se presentó para destituir a Bill Clinton. En el caso de Trump, que sería el más grave en la historia presidencial en Estados Unidos, no sabemos hasta dónde puede llegar la interrogación de Mueller, porque es posible que Trump sea acusado, además, de traición por conspirar con una potencia extranjera para ganar las elecciones, de colusión con los rusos y de lavado de dinero.
Sin duda el cargo principal por el que comienza Mueller es la obstrucción de la justicia, que, por cierto, es el que estaba entre los Artículos de la Constitución para el proceso de destitución formulados contra el presidente Nixon y Clinton, según Robert Reich, profesor de economía en la Universidad de Berkeley y ex Secretario del Trabajo, autor del documental Saving Capitalism, que se puede ver en Netflix. Los paralelos entre Nixon y Trump son casi exactos. Grabaciones de la Casa Blanca revelaron que Nixon dio instrucciones para que se presionara al director y al director general interino del FBI para que detuviera la investigación de Watergate. Dos semanas después que Trump le dijo al director del FBI, James Comey, en privado: “Necesito lealtad, espero lealtad”, Trump tuvo otra reunión privada en el Despacho Oval con Comey, y le dijo: “Espero que puedas encontrar el camino libre para que esto se detenga, que puedas detener la investigación sobre Flynn”. Y sucedió que el 9 de mayo, Trump botó de su trabajo a Comey.
En una entrevista posterior que dio a NBC, Trump dijo que él planeaba despedir a Comey independientemente de la recomendación del fiscal y del fiscal general adjunto, en parte por “esta cosa de Rusia”. Trump dijo que también había tenido varias conversaciones con Comey acerca de la investigación de Rusia, y le preguntó si él, el Presidente, estaba bajo investigacion, y que Comey le había dicho que no.
El delito federal de obstrucción a la justicia se aplica “cuando corruptamente o por amenazas o fuerza, o por una carta o comunicación amenazante influencia, obstruye o impide la debida y adecuada administración de la ley” por un departamento, agencia o el Congreso. Como en el caso de Nixon, la decisión de apoyar el inicio de la investigación de un proceso de destitución no depende de que “haya suficiente evidencia para condenar a una persona por obstrucción de la justicia”, sino simplemente que haya “causa probable para creer que un presidente haya podido obstruir la justicia”.
No sabremos los que estamos en esto que hay más que suficiente evidencia o causa probable para iniciar el proceso de destitución de Donald Trump.
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de enero de 2018, 3:51 p. m. with the headline "Llegó la hora: Trump testificará ante Mueller, cara a cara."