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Opinión

La inmigración y el estrés de la separación familiar

La policía arresta a manifestantes que protestaban en Washington contra la falta de protección para los beneficiarios del programa migratorio DACA, en marzo.
La policía arresta a manifestantes que protestaban en Washington contra la falta de protección para los beneficiarios del programa migratorio DACA, en marzo. AP

El departamento de seguridad interior (DHS) actualmente está considerando medidas que causarían la separación de niños inmigrantes de sus padres al cruzar la frontera. Además el DHS está retrocediendo en su promesa hecha a las personas protegidas por DACA. Como profesional en salud mental estoy consciente de la gravedad de estas acciones y me siento alarmada. No hay duda de que éstas son medidas innecesarias que provocarían más trauma a estos niños y familias que buscan refugio en los Estados Unidos. ¿Qué cómo sé esto? Porque esto es lo que se llama en el campo de la salud mental, experiencias adversas de la niñez (ACE).

El estudio 1998 CDC-Kaiser Permanente ACE demuestra que existe una correlación entre las experiencias adversas de la niñez y los resultados adversos, en cuanto a la salud, en la edad adulta. De hecho, el estudio provocó a muchos en el campo de la medicina y de la salud mental a investigar cómo podríamos prevenir, tratar y lidiar con estas experiencias adversas de la niñez para crear una comunidad más saludable y disminuir los costos médicos. Cabe añadir que este estudio no toma en consideración las experiencias adversas de la comunidad inmigrante.

El cuestionario de ACE que utiliza el estudio de CDC-Kaiser incluye una sección en que se pregunta sobre situaciones en que los padres u otros adultos constantemente insultan o hieren verbalmente al niño. Lo que no aparecen son preguntas sobre la actitud de la sociedad con respecto a la raza u origen étnico de un individuo. En el 2015, el Filadelfia ACE Study extendió el cuestionario original y tomó en cuenta situaciones de racismo, acoso o intimidación, barrios peligrosos, cuidado de crianza temporal y violencia fuera del círculo familiar. Este estudio dedujo que cuando estamos expuestos a estas situaciones de estrés también sufrimos de estrés tóxico.

Esto significa que muchas comunidades de inmigrantes, incluyendo a los niños pequeños, que están implícita o explícitamente recibiendo mensajes racistas, pierden la esperanza de una mejor vida. Incluso estos inmigrantes sienten que nunca van a poder llegar a “ser” o a “merecer ser” americanos. Alcanzar el sueño de ser aceptado por el ideal dominante, de ser americano, de ser parte de la comunidad, se vuelve imposible. Como resultado, esta desesperanza aumenta el estrés tóxico en nuestros niños, en nuestras familias, y en nuestras comunidades.

Durante los años en que trabajé en el distrito escolar de LA Unified, muchos de mis clientes más jóvenes tenían miedo de que sus padres fueran deportados. Mis clientes consistían de una mezcla de jóvenes nacidos en los Estados Unidos y jóvenes que habían venido a este país con sus padres y que empezaban a comprender que ellos también estaban en los Estados Unidos ilegalmente. Precisamente por esta razón, estos jóvenes que estaban en este país ilegalmente no podían vivir sus vidas como otros jóvenes: sacar su carnet de conducir, trabajar durante el verano o solicitar la entrada en la universidad. Esa falta de seguridad en el futuro debilita enormemente a los niños. Cuando creamos una atmósfera de constante adversidad emocional el resultado puede ser costoso para la sociedad. En estos casos los costos de la atención médica y la salud mental aumentan y disminuye la posibilidad de progreso para las familias inmigrantes a quienes se les impediría alcanzar un nivel más alto, más eficiente y llegar a formar parte de una estructura social más alta.

Las oportunidades que el programa Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) les ofreció a mis clientes fueron imprescindibles para crear un espacio en el que estos jóvenes pudieran sanar, crecer y continuar fortaleciendo nuestras comunidades. Es imperativo que se reinstaure el DREAM Act y así continuemos apoyando la salud emocional de la sociedad.

Pero reinstaurar el DREAM Act no es suficiente. La política del gobierno al proponer la separación de las familias aumentará el número de familias que sufren de estrés tóxico y trauma.

Como padres todos hemos tomado decisiones difíciles e imperfectas que no siempre han sido para el bien de nuestros hijos. Siempre tratamos de tomar en cuenta la seguridad y la prosperidad de nuestros hijos y procuramos tomar las mejores opciones. Una familia que venga de un pueblo destrozado por la guerra en El Salvador o de un pequeño y empobrecido pueblo de México, haría cualquier sacrificio por darles a sus hijos una mejor vida. Como sociedad deberíamos tomar en cuenta si el castigo es mayor que el crimen. Cuando separamos a un niño de sus padres podemos estarles causando un daño irreparable. Este tipo de experiencia traumática no beneficia a nuestra comunidad, ni a los inmigrantes que están intentando darles mejor vida a sus hijos, ni a la salud emocional de nuestra sociedad. De acuerdo con algunas organizaciones como MamásConPoder, la separación familiar viola el estado de derecho, abruma a nuestro gobierno e incurre en más gastos.

Tiene que existir otra solución para esas familias que toman decisiones arriesgadas en momentos desesperados. Mi esperanza es que nuestro país gobierne siempre con empatía y ayuda y nunca con castigo y temor.

Experta en desarrollo infantil y adolescente y salud mental infantil y de la primera infancia en Miami. Experta en crianza para el programa matutino nacional de Telemundo Un Nuevo Día.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2018, 8:31 a. m. with the headline "La inmigración y el estrés de la separación familiar."

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