Por qué votaré por Hillary Clinton
Ser madre es una de las experiencias más satisfactorias que una mujer pueda tener. Al mismo tiempo es una decisión que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Siempre he querido lo mejor para mi hija, y el hecho de que ella haya nacido en Estados Unidos es una de las bendiciones que cuento en mi vida. Estados Unidos es un país de oportunidades, donde el trabajo duro da frutos, donde todos valemos igual ante la ley y donde los sueños se pueden alcanzar.
Hace pocos días tuve el gran honor de convertirme en ciudadana de los Estados Unidos. Aparte de la emoción que pude sentir al hacer mi juramento junto a cientos de otros inmigrantes, estoy muy consciente de que con mi nueva ciudadanía tengo una serie de responsabilidades para con mi país y mis conciudadanos.
Votar para elegir quien guiará el destino de nuestro país no es sólo un honor, sino un deber. Por eso, no esperé para registrarme a votar y lo hice horas después de haberme juramentado como ciudadana. Hoy puedo decir que espero con ansias que llegue el 8 de noviembre para votar por Hillary Clinton y puedo asegurarles que no votaré por ella por
hacerlo en contra. Será una ocasión muy especial, no sólo porque votaré por una mujer, por una madre, sino porque también será la primera vez que vote en mi vida. Como madre, como estudiante, como empresaria, estoy convencida de que Hillary es la mejor opción para los Estados Unidos. Ella es la más preparada para dirigir a la mayor potencia del mundo. Donald Trump no sólo representa un riesgo, sino que en realidad sería una gran tragedia para nosotros y el mundo entero.
Pude conocer a Donald Trump siendo muy joven. Venía de ganar la corona de Miss Venezuela en el país que me vio nacer y que me abrió las puertas al concurso de Miss Universo. Cuando gané la corona mundial, no tenía la menor idea del infierno en el que pronto se convertiría mi vida. Ser Miss Universo no es una tarea sencilla. Aunque algunos crean que se trata de algo frívolo, tenemos muchas responsabilidades y compromisos que cumplir y, en mi caso, desde la llegada de Trump al certamen, tuve que hacer muchas más actividades de las que mi contrato establecía. Fue bajo estas condiciones laborales que empecé a aumentar de peso y, con ello, comencé a vivir de cerca sus maltratos, humillaciones e insultos, los cuales iban no sólo dirigidos a mí (a quien llegó a llamar “Miss Piggy”, “Eating Machine” o “Miss Housekeeping”) sino contra otras personas cercanas a su entorno laboral y familiar. Sólo Dios sabe cuántas noches me quedé dormida llorando, queriendo despertarme de una pesadilla llamada Donald Trump.
Hoy veo con temor que un gran país como lo es Estados Unidos pueda caer en esa pesadilla, engañados por alguien que no conoce lo que es el trabajo duro y honesto, sacrificarse para obtener algo, o mucho menos cuidar la fiebre de un hijo enfermo. Necesitamos justamente lo opuesto a Donald Trump. Necesitamos más amor de madre, más tolerancia, más amor, más liderazgo estable y menos volatilidad, violencia y división.
Estoy con Hillary Clinton porque quiero mirar a mi hija a los ojos y decirle que seguirá teniendo un país del cual estar orgullosa, donde tendrá todas las oportunidades de conseguir sus sueños y también porque al ver a una mujer frente a la Casa Blanca seguiremos derribando las barreras que durante décadas se nos han impuesto en la sociedad. La decisión que tomaremos en noviembre nos acompañará por el resto de nuestras vidas. No caigamos en el error de poner el futuro de nuestros hijos y nuestro país en las manos de un déspota a quien sólo le preocupa el bienestar de una persona: él mismo.
Alicia Machado fue Miss Universo en 1996. Es actriz, cantante y empresaria.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de agosto de 2016, 6:57 p. m. with the headline "Por qué votaré por Hillary Clinton."