Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

Haití no es un país cloaca

Monumento en Savannah, Georgia, a los soldados haitianos que combatieron en la guerra por la independencia de Norteamérica.
Monumento en Savannah, Georgia, a los soldados haitianos que combatieron en la guerra por la independencia de Norteamérica. Cortesía del autor

Es bueno recordarle al presidente Trump que 500 soldados haitianos participaron en la guerra de la independencia americana; y que para recordar su hazaña, existe aún un monumento en Savannah, Georgia.

La historia de aquella cooperación militar con la independencia norteamericana se remonta al 12 de marzo de 1779, cuando los franceses formaron un ejército de voluntarios para luchar por la libertad. Ellos zarparon de Cabo Francés el 15 de agosto del mismo año, con el nombre de “Los cazadores voluntarios de Saint Domingue” y se unieron a los 3000 marinos franceses y a 1550 milicianos norteamericanos que intentaban arrebatar la ciudad a los ingleses. Allí los haitianos participaron en la batalla.

La cooperación haitiana no sólo se limitó a Estados Unidos, sino que también se dio en Latinoamérica. Por tal razón es fundamental que los latinoamericanos también recordemos que Haití fue el segundo país en América, en obtener su libertad, después de Estado Unidos. La independencia de los países que conformaban la Gran Colombia se dio porque el general Petion le suministró al general Simón Bolívar hombres, dinero, barcos y 5000 armas.

Con estos recursos, Bolívar regresó a Puerto Cabello, Venezuela (al mismo sitio en donde los españoles lo habían expulsado unos meses antes), y empezó la reconquista y la expulsión definitiva de los invasores.

Cabría preguntar aquí qué hilo conductor existía entre Bolívar, Petion, los franceses y los rebeldes norteamericanos, en una época sin comunicaciones globales como ahora. La respuesta es muy simple: La independencia de toda América estuvo íntimamente relacionada con la Revolución Francesa, cocinada en los conciliábulos masónicos de entonces. Los grandes coordinadores de las independencias fueron las sectas secretas en Santiago de Chile, Santa Fe de Bogotá, La Habana y la Gran Logia de Filadelfia, que ya existía desde 1732. Tanto Bolívar, como casi todos los firmantes del acta de independencia de Estados Unidos, eran masones de grados superiores.

Es muy probable que Trump desconozca también que uno de los postulados de la revolución francesa es la Egalitè, lo cual implica saber que todos los seres humanos, sin distinciones del color de su piel, somos miembros de la única y gran raza humana, incluyendo a los rubios nórdicos, que él añora como únicos inmigrantes a EEUU.

Edgar Giraldo Alzate

Por e-mail

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2018, 3:50 p. m. with the headline "Haití no es un país cloaca."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA