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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: No cierren las aulas de la Florida a los DREAMers

Janeth Mejía (centro) con sus dos hijos, Juan David Morales, de 14 años, y Valeria Morales, de 16, pide para que su esposo, Leonardo Morales, detenido en Krome, no sea deportado después de vivir 11 años en Estados Unidos.
Janeth Mejía (centro) con sus dos hijos, Juan David Morales, de 14 años, y Valeria Morales, de 16, pide para que su esposo, Leonardo Morales, detenido en Krome, no sea deportado después de vivir 11 años en Estados Unidos. rkoltun@miamiherald.com

Meses antes de la próxima sesión de la Legislatura, legisladores conservadores de la Florida están siguiendo la pauta que marcó el presidente electo Donald Trump en su campaña.

No es extraño que entre los primeros objetivos estén los estudiantes indocumentados de la Florida, conocidos como DREAMers, y específicamente, el alivio en el pago del costo de la universidad que los legisladores del estado les dieron en el 2014, y que consiste en que pueden pagar la matrícula como residentes del estado. Ahora algunos legisladores quieren dar marcha atrás.

La delegación de Miami-Dade debe rechazar ese intento. Ya el Miami Dade College, la institución a la que asisten muchos de los cerca de 900 estudiantes que recibieron la matrícula reducida en el año académico 2015-16, ha indicado que se opondrá al proyecto de ley estatal 82.

El proyecto de ley, presentado la semana pasada por el senador estatal Greg Steube, republicano por Sarasota, eliminaría la cláusula que permite a los DREAMers de la Florida pagar la misma matrícula que los demás residentes del estado, en vez de ser castigados por su condición inmigratoria con un costo más elevado.

La propuesta de Steube se produce en un momento de debate vociferante y hostil sobre la inmigración, que se ha filtrado a las universidades. Más de 330 presidentes de colleges en todo el país firmaron una carta exhortando al presidente electo Donald Trump a no mantener su promesa de eliminar el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que protege a ciertos inmigrantes indocumentados de la deportación.

En resumen, si el proyecto de ley se aprueba, los colleges y universidades públicos de la Florida ya no tendrían que dar la matrícula rebajada a los estudiantes indocumentados que se gradúan de secundaria en el estado.

“Dar marcha atrás a la matrícula de residente del estado para los DREAMers equivale a dar marcha atrás al progreso de nuestro estado y a nuestros logros en justicia social”, dijo el MDC en una declaración a la Junta Editorial del Herald. Sin duda.

Esta cláusula es decisiva para que muchos estudiantes indocumentados puedan recibir una educación universitaria. Sin esa cláusula, la mayoría no podría costearse los estudios superiores. En el Miami Dade College, la matrícula para los residentes del estado es de $1,418 y $4,830 para los de fuera del estado; en FIU, es de $6,497 y $18,895, respectivamente.

Estos estudiantes fueron traídos a Estados Unidos por sus padres, que a su vez eran inmigrantes indocumentados. La idea era darles un alivio a los DREAMers, ya que su condición de ilegalidad no es por su culpa. Actualmente tienen pocos vínculos, o ninguno, con sus países natales.

Podría decirse que Steube, un conservador que representa a un condado donde Trump ganó, sabe lo que quieren sus electores. No quieren que el estado permita que los indocumentados reciban una rebaja en la matrícula universitaria apoyada por los contribuyentes, dijo el legislador.

“No creo que sea una buena política pública para el estado”, dijo Steube. ¿Es preferible entonces que a la larga los contribuyentes tengan que pagar más, en ayuda por desempleo, en las consecuencias de tener más empleos de bajo sueldo, en una población con un menor nivel de estudios?

Antes de su aprobación en la primavera del 2014 —con un considerable apoyo republicano— la propuesta de la matrícula rebajada enfrentó una batalla entre legisladores del GOP.

El héroe del momento fue el senador estatal republicano Jack Latvala, que presentó un plan para salvar la propuesta. Estudiantes activistas también presionaron a los líderes del Senado. El gobernador Rick Scott dijo que consideraba la medida como una prioridad.

Los legisladores deben indicar que dar marcha atrás a DACA perjudica a jóvenes que no hicieron nada indebido, que vinieron cuando eran muy pequeños, que se criaron aquí y que consideran que este es su país. Y lo es.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2016, 6:09 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: No cierren las aulas de la Florida a los DREAMers."

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