EN NUESTRA OPINIÓN: El hambre asedia a Venezuela
El fracaso del modelo económico chavista se evidencia en una de las formas más trágicas: un elevado número de venezolanos pasa hambre.
El artículo Comer de la basura, el drama del hambre en los venezolanos más pobres, de Alexander Martínez, de AFP [el Nuevo Herald, 8 de marzo], cita datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida (ENCOVI), según la cual 9.6 millones de personas –casi la tercera parte de la población de Venezuela– ingiere dos o menos comidas al día, mientras la pobreza aumentó el año pasado y alcanza a casi el 82 por ciento de los hogares. Poco menos del 52 por ciento de los núcleos familiares vive en la pobreza extrema.
Maritza Landaeta, que trabajó en la elaboración del estudio de ENCOVI, afirma que el 10 por ciento de las personas que viven en la pobreza extrema se alimentan de lo que les regalan sus familiares, o recogen sobras de restaurantes y hasta desperdicios de comida en la basura. Las personas en esas condiciones son aproximadamente 1.5 millones, un millón y medio de individuos cuya subsistencia es muy precaria y que siempre están expuestos a contraer enfermedades.
El dirigente sindical venezolano Carlos Ortega, exiliado en Perú, resumió la tragedia con estas palabras: “Conmueve ver que la población del que otrora fuera el país más rico de Sudamérica muera de hambre y de enfermedad por falta de comida y medicinas y la crueldad del régimen es de tal magnitud que de manera criminal ha impedido la ayuda humanitaria internacional”.
Pero el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se obstina en no reconocer que las políticas chavistas han sido desastrosas y han destruido el aparato productivo de Venezuela.
Maduro dijo que el desabastecimiento de alimentos y medicinas se debe a la “guerra económica” que el sector empresarial libra contra el gobierno. Y aseguró además que la pobreza ha disminuido en la nación.
El mandatario afirmó que el programa gubernamental de distribución de productos básicos subsidiados en barrios poblados por familias de bajos ingresos ayudará este año a seis millones de núcleos familiares. Pero esa ayuda no acaba de llegar para los miles de venezolanos que sobreviven hurgando en la basura.
El líder sindical Ortega pidió el pasado 8 de marzo al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que invoque la Carta Democrática Interamericana para resolver la crisis en Venezuela. La Carta contempla la expulsión de la OEA de cualquier país que viole los postulados democráticos expresados en el documento.
En el 2016, Almagro apoyó a los legisladores venezolanos que pidieron la aplicación de la Carta Democrática en ese momento. La respuesta del régimen chavista fue acusar de “traición a la patria” a los legisladores que elevaron su petición a Almagro.
Este año, todavía no se ha considerado una medida similar. Pero es evidente que hay que hacer algo para aliviar la pobreza que agobia a la mayoría de los venezolanos. Maduro se muestra incapaz de aportar una solución porque –aparte de asediar a las empresas privadas del país– ni siquiera reconoce la gravedad del mal.
El gobierno de Maduro es un modelo de incompetencia, y el mandatario ha demostrado su incapacidad para llevar las riendas de la nación. Afirma que la pobreza ha disminuido, pero en realidad vive en el Palacio de Miraflores rodeado por el hambre y la miseria de una población estafada por las falsas promesas chavistas.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2017, 6:16 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El hambre asedia a Venezuela."